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La caída del comunismo en Hungría

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La caída del comunismo en Hungría
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El ministro húngaro de Exteriores, junto a su homólogo austriaco, desmantelaba los restos del telón de acero en la frontera. El año 1989 estuvo repleto de eventos parecidos, a pesar de que la transición del comunismo a la democracia se hizo en gran medida entre bastidores. Una decisión así se tomó en la Unión Soviética, en relación con las claúsulas secretas del pacto de Varsovia.

"Comprometían a la Unión Soviética con la defensa militar de los regímenes de Europa del Este que estuvieran en peligro de amenazas internas, eso era parte de un proceso de las semanas siguientes que llevó a una decisión secreta del Politburó soviético el 28 de marzo de 1989 para poner fin a esos compromisos", explica Mark Kramer, historiador de la Universidad de Harvard.

Mientras el cambio de la política soviética era un factor decisivo en todo el bloque del este, la élite comunista húngara, con una fuerte facción reformista, fue también la más indulgente de la región, como detalla el historiador Ignác Monsics: "En el caso de Hungría, fue un cambio radical el hecho de que en febrero de 1989 el Comité Central del Estado del Partido -después de un largo proceso, es cierto- aceptara que el próximo año se celebrarían elecciones absolutamente libres y con varios partidos en Hungría, a diferencia de Polonia o la Unión Soviética, donde las elecciones celebradas en 1989 fueron sólo parcialmente plurales."

Mientras que en Hungría no había ningún movimiento de oposición de base comparable a Solidaridad en Polonia, los grupos de oposición consiguieron presionar a la élite del partido estatal a través de enormes manifestaciones. Los nuevos enterramientos de los mártires ejecutados de la revolución del 56, entre ellos el primer ministro Imre Nagy, fue uno de los momentos emblemáticos de la transición. Lo recuerda András Vogvolgyi, responsable de prensa en el segundo entierro de Nagy: "Cuando Viktor Orbán pronunció su famoso discurso, yo estaba haciendo guardia junto al ataúd de Imre Nagy. Mirar a los ojos a un cuarto de millón de personas, mientras escuchaba ese discurso, fue obviamente el mayor acontecimiento de mi vida. Vi que se trazaba una línea roja a través de ese cuadrado: algo ha sucedido, y a partir de ahora habrá algo más."

En octubre de 1989, en el 33º aniversario de la revolución del 56, Hungría cambió su forma de gobierno de República Popular a República. Un mes más tarde, se celebró el primer referéndum sobre la elección del presidente, un asunto que creó divisiones en la oposición e hizo que pareciera que el año de la unidad era sólo un breve momento de gracia en la historia húngara.