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Londres y Bruselas dejan atrás 47 años de una relación tumultuosa

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Londres y Bruselas dejan atrás 47 años de una relación tumultuosa
Derechos de autor  Glyn KIRK / AFP
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Es la historia de un matrimonio fallido que ha pasado 47 años tirándose los trastos a la cabeza, pero que también ha tenido sus momentos felices.

Si miramos hacia atrás, descubriremos que hubo un tiempo en que un primer ministro británico lideraba la idea de crear una comunidad europea de las naciones. "Europa sólo puede estar unida por el sincero deseo y la expresión vehemente de la gran mayoría de todos los pueblos", dijo Winston Churchill.

El historiador Nicolas Verschueren, de la Universad Libre de Burselas recuerda: "Hemos olvidado que tras la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido estuvo en el centro del proceso de unificación europea. Cabe recordar el discurso que pronunció Winston Churchill en Zurich en el que habló de los Estados Unidos de Europa y de la importancia de la reconciliación franco-alemana."

Tras la guerra, seis países impulsaron la Comunidad Europea. Reino Unido intentó ingresar hasta dos veces en la década de los sesenta, pero fue vetado por Francia. El presidente Charles De Gaulle desconfiaba de Londres, y fue su sucesor Georges Pompidou quien abrió las puertas a Gran Bretaña en 1973.

Pero tan sólo un par de años después, los laboristas llegaron al poder y convocan un referéndum en el que ya pedían su salida. Sólo que en aquella ocasión el resultado fue diferente. "El pueblo británico, de manera clara e inconfundible, ha tomado la decisión histórica de que Gran Bretaña siga siendo miembro de la Comunidad Europea", proclamó el entonces primer ministro Harold Wilson.

El sistema monetario de Europa empieza entonces a tomar forma y los mercados se preparan para el euro. Gran Bretaña decide autoexcluirse.

"Es el comienzo de la Europa a dos velocidades", explica Verschueren. "Por primera vez hay países que no siguen exactamente las mismas reglas y en concreto en la cuestión monetaria. Reino Unido no será directamente un miembro".

Londres vuelve a tomar distancias con Margaret Thatcher en la década de los 80. "¿Que no hay dinero de Gran Bretaña? Somos el segundo mayor contribuyente neto. Así que no somos unos haraganes. ¿De acuerdo?", respondió, indignada, en una ocasión a los periodistas. Thatcher logró recuperar parte de la contribución británica al presupuesto de la UE .

Otro primer ministro, otro enfoque. John Major acercó Gran Bretaña a Europa con el Tratado de Maastrict. Y un nuevo proyecto lo hizo físicamente: el túnel bajo el Canal de la Mancha. "Hay que seguir trabajando juntos, en beneficio de toda la humanidad", dijo en aquella ocasión la reina Isabel II.

La década de los 90 estuvo marcada por el ingreso de los países del Este, propulsado por Londres. Pero el euroescepticismo empezó a ganar puntos y el intento de crear una constitución europea lo alimentó.

El choque se produjo en 2016, cuando David Cameron propuso un referéndum. Y el resto, como se dice, ya es historia.