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El peligro de la 'infodemia' de noticias falsas frente al coronavirus COVID-19

El peligro de la 'infodemia' de noticias falsas frente al coronavirus COVID-19
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La secuencia es de sobra conocida. Ante cualquier acontecimiento, surge una miríada de ‘expertos’ que vierten sus teorías en las redes, sin ningún tipo de filtro o verificación. Detrás de algunos de ellos existen intereses económicos o políticos. Los usuarios más proclives a las conspiranoias compran esas tesis, con el acto de fe y la concordancia con sus creencias como principales garantías. El coronavirus no escapa a este modus operandi.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido de que lo que llama "infodemia" se está propagando más rápido que el virus. Es decir, la desinformación corre a gran velocidad en muchos idiomas y generando falta de confianza en un momento en el que es imprescindible la transparencia y la solidaridad.

_"La estigmatización puede contribuir a más problemas de salud, mantener el contagio, dificultades para controlar las enfermedades infecciosas durante una epidemia"
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"Los gobiernos, los ciudadanos, los medios de comunicación, las personas influyentes y las comunidades tienen un papel importante que desempeñar en prevenir y detener el estigma.

Todos debemos cuidar nuestras intenciones y ser reflexivos al comunicar en las redes sociales y otras plataformas, mostrando comportamientos de apoyo sobre el #COVID19 . ¡Haz tu parte!"

Las conspiranoias del coronavirus

El laboratorio de Wuhan

El hermetismo de un Gobierno como el chino ofrece muchas posibilidades a los falsos expertos En este caso, la explicación científica del nuevo coronavirus consiste en que el SARS-CoV-2 había sido creado a propósito o por accidente en un laboratorio del gigante asiático, más concretamente el Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Wuhan (WHCDC).

En la publicación The Lancet30418-9/fulltext), 27 investigadores de salud pública han difundido un comunicado en el que “condenan enérgicamente las teorías que sugieren que COVID-19 (la enfermedad provocada por el nuevo coronvavirus) no tiene un origen natural”. Los autores del escrito añaden que “el intercambio rápido, abierto y transparente de datos sobre este brote se ve ahora amenazado por los rumores y la desinformación sobre sus orígenes”.

Celebran en particular, el profesionalismo de los trabajadores sanitarios chinos.

Los crematorios de Wuhan y Chongqing visibles por satélite

Algunos internautas, seguidos por tabloides británicos publicaron que "las imágenes por satélite" demostraban que "los crematorios de Wuhan y Congqing funcionaban a pleno rendimiento". Tras una investigación, descubrimos que los niveles de dióxido de azufre de Congqing y Wuhan son altísimos desde hace años.

Además las supuestas "imágenes de satélite" son simples previsiones, basadas en modelos, que no toman en cuenta eventos como el coronavirus.

La patente del coronavirus

Un enlace que aseguraba que la patente del actual coronavirus ya existía fue compartido hasta 11.000 veces en Facebook el pasado mes de enero. Pero el SARS-CoV2 forma parte de una familia de virus, entre los que están el que provocaba la enfermedad SARS en 2003 o MERS en 2013.

La patente compartida procedía del virus de la gripe aviar, un coronavirus que afecta a las aves de corral. El Instituto Pirbright, que está en la ciudad británica de Surrey, y que registró la patente, confirmó a la agencia AP que el texto publicado coincidía con el suyo. Además, algunos ‘expertos’ aseguran que una patente conlleva la implicación de personas, lo cual también es una falsedad. Es posible patentar el descubrimiento de un virus, así como alguna modificación para estudiar la vacuna.

Beneficios económicos con el virus

Según esta teoría, y en relación con la anterior, con la existencia del virus algunas entidades logran dinero. Sería el caso de la Fundación Bill y Melinda Gates, que a su vez es donante de Pirbright y de fondos para el desarrollo de vacunas. El magnate informático ha desmentido que participara en el remedio para la gripe aviar, a la que a su vez se refieren realmente los conspiranoicos.

Los superpropagadores de las falsas teorías

Algunas de las personas que publican las conspiranoias ya son celebrities en las redes sociales. Es el caso, por ejemplo, del youtuber Jordan Shater, cuyas publicaciones son difundidas por miles de usuarios. Las redes sociales y gigantes como Google están intentando eliminar de sus publicaciones y motores de búsqueda los rumores tóxicos, algo que también solicitó la Organización Mundial de la Salud.

Pero ámbitos más profesionales son también un buen caladero para encontrar falsas teorías. Es el caso de senador republicano de Estados Unidos Tom Cotton. En una entrevista con Fox News sugirió que el SARS-CoV2 había sido producido en un laboratorio de Wuhan, admitiendo incluso que “no tenemos ninguna evidencia” aunque es algo que había que plantearse “por la duplicidad y deshonestidad de China desde el principio”.

Por último, hay que señalar también a los pseudomedios. Aunque hay cientos en la Red, el New York Post, perteneciente al emporio de Rupert Murdoch, es un buen ejemplo. El tabloide ha publicado un artículo en el cual apunta a que el nuevo coronavirus se creo en un laboratorio, añadiendo que muchos de los animales con los que se experimenta se venden luego en mercados.

Las consecuencias de las mentiras

Pese a que las conspiranoias puedan provocar alguna carcajada, tienen unas implicaciones bastante serias. El laboratorio de Wuhan que es el foco de las principales teorías falsas, ha advertido de que está teniendo dificultades para frenar la enorme cadena de mentiras que rodean a la institución. El Instituto de Virología de Wuhan se empezó a construir en 2003, tras la epidemia del SARS y se finalizó hace cinco años, con las mayores garantías de seguridad y ahora los científicos están siendo víctimas de acusaciones con poco fundamento.

Los investigadores de la Universidad de East Anglia van más allá. En un estudio publicado por el centro y apoyo por el sistema sanitario inglés, aseguran que los falsos rumores en torno al coronavirus pueden costar vidas. “La desinformación significa que un mal consejo puede circular muy rápidamente y puede cambiar el comportamiento humano suponiendo mayores riesgos”, aseguran los autores. La OMS ha publicado una guia que responde a las preguntas frecuentes sobre el SARS-CoV2