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Luxemburgo apuesta por el transporte público gratis para hacer frente al tráfico y la contaminación

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Luxemburgo apuesta por el transporte público gratis para hacer frente al tráfico y la contaminación
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Este domingo los pasajeros de Luxemburgo sacaban sus últimos billetes de transporte público. Desde el uno de marzo, dicho servicio es gratis en este pequeño país de la Unión Europea. Una medida histórica.

"Es bueno para nosotros los jóvenes", confiesa una ciudadana sobre el servicio gratuito, si bien otros ciudadanos matizan: "Es genial pero no es realmente gratis", aclara otro joven. "Hay que pagar impuestos por ello".

Un serio problema de tráfico

El propósito de esta revolucionaria medida no es otro que reducir en lo posible el tráfico de los vehículos particulares. Luxemburgo es el país de la Unión con más coches con respecto a su densidad de población. De hecho, los luxemburgueses pierden una media de 30 horas al año atrapados en atascos. Se trata de uno de los países más congestionados del mundo.

"Es una caos. El tráfico aquí es catastrófico. Viniendo ahora mismo hacia aquí en autobús he tardado 20 minutos en hacer 200 metros", nos cuenta una mujer.

Actualmente la ciudad está en obras con un buen objetivo. Se están construyendo 300 kilómetros de carril bici con la intención de potenciar lo más posible el uso de las dos ruedas. Luxemburgo pretende con todas estas medidas reducir lo máximo posible el impacto medioambiental.

Una cuestión de números

El fin de estas tarifas forma parte de un plan general para revisar completamente el sistema de transporte en este país. En 2017 se completó una red que se ampliará a lo largo de los próximos cinco años. Y a eso hay que añadir los 600 millones de euros de inversión en enlaces de tren para aquellos viajeros que vienen de Francia a trabajar cada día al ducado.

El dinero que el Gobierno está invirtiendo en estos cambios convierten en casi en ridículos los ingresos que se obtenían de las tarifas de transporte, unos 40 millones anuales. Con 200.000 personas viajando a Luxemburgo desde Francia, Alemania y Bélgica, el cambio era obligado.

"Tenemos un problema de hora punta en Luxemburgo", explicaba a Euronews el ministro de Transporte, François Bausch. "Un problema muy serio que todos en Luxemburgo creíamos que teníamos que solucionar construyendo más carreteras y facilitando la circulación de los coches. Pero eso no es posible, así que tocaba llevar a cabo un cambio de modelo".

Pero con una de las mayores rentas per cápita del mundo, la calidad de vida de sus habitantes se traduce irremediablemente en la compra de coches. Según los datos, 662 personas de cada 1000 tienen su propio vehículo, la tasa más alta de toda la Unión Europea. Al Gobierno le toca ahora tratar de persuadir a los ciudadanos de Luxemburgo de que la mejor opción es el transporte público.