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Se convierte en una experta en drones y cartografía para buscar a su hijo desaparecido en México

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Se convierte en una experta en drones y cartografía para buscar a su hijo desaparecido en México
Derechos de autor  AFP
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Los drones se usan cada vez más para facilitar diferentes tareas, pero nunca nadie hasta ahora los había usado para buscar a sus familiares desaparecidos.

"Tienen una visión muchísimo más amplia, más nítida y no es necesario gastar horas hombre, asolearnos, estar caminando y caminando hasta encontrar un punto de interés", explica Leticia.

Leticia Hidalgo tiene 57 años y lleva los últimos 9 buscando a su hijo Roy. La madrugada del 11 de enero de 2011 fue secuestrado por un comando armado en su casa del estado de Nuevo León.

Esta madre coraje se ha convertido en una experta en drones y cartografía. Junto a Angélica, una voluntaria de la organización Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos, y al Fiscal especial de personas desaparecidas, busca puntos de interés en la zona que, creen, era "un lugar de exterminio".

AFP

El fiscal Eduardo Saucedo cuenta que "son lugares que personas de la delincuencia organizada escondían cuerpos de personas que privaban de su libertad y victimaban. Normalmente se acude a este tipo de lugares a hacer diligencias de búsqueda y localización de restos humanos."

Maestra jubilada, Leticia pasó de rastrear la señal GPS del teléfono de su hijo a aprender otras técnicas y buscar indicios de fosas clandestinas. Luego decidió hacer una colecta para comprar un dron que les permite fotografiar el terreno desde el aire y observar los cambios.

La activista Angelica Orozco explica: "las comparamos con fotografías de años anteriores y podemos observar diferencias que tiene el terreno en la actualidad: cambios decoloración en la tierra, construcciones, montículos de piedras o de tierra."

Ya han encontrado cientos de miles de restos calcinados y mejorado, con su trabajo, la labor de los antropólogos.

Orgullosa, Leticia sigue adelante con su iniciativa aunque, confiesa que con la impotencia de no haber encontrado todavía a su hijo.