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Coronavirus: ¿Todo el mundo deberá ir con mascarilla... aunque sea hecha a mano?

Coronavirus: ¿Todo el mundo deberá ir con mascarilla... aunque sea hecha a mano?
Derechos de autor  TED ALJIBE/AFP or licensors
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En Asia casi nadie anda por las calles sin una mascarilla. En Europa y América desde que se desató la pandemia del coronavirus las instrucciones de los gobiernos sobre la protección han sido muy dispares aunque parece que el uso de mascarilla va poco a poco ganando peso.

Los países asiáticos miran los rostros descubiertos de Occidente atónitos mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue sin recomendar el uso obligatorio de mascarillas para la población. Solo para enfermos y sanitarios.

"La escasez crónica mundial de equipos de protección personal (EPIS) es ahora una de las amenazas más urgentes para nuestra capacidad colectiva de salvar vidas. Debemos proporcionar la protección que los trabajadores de la salud merecen para salvar nuestras vidas", afirmó un portavoz de la OMS a Euronews.

Pero en medio de la creciente discusión, el director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que el organismo "sigue evaluando el posible uso de mascarillas de forma más amplia para controlar la transmisión de COVID-19".

La divergencia de opiniones ha generando un gran debate sin que se llegue a ningún consenso. Sin apenas mascarillas en el mercado la población se pregunta si la OMS desaconseja llevarlas porque no hay suficientes para todos o realmente se debe a razones sanitarias.

La cuarentena da una tregua para encontrar un consenso. Resolver el dilema será primordial cuando las restricciones se vayan levantando poco a poco y la población pueda volver a las calles. ¿Cuáles serán los protocolos? Ante la escasez de mascarillas, los manuales para hacer protecciones caseras proliferan en la red. Desde cubre bocas hechas con bolsas de aspiradores, a ropa interior... Todo vale para protegerse (o más bien proteger a los demás) contra el virus.

¿Qué decisiones han tomado hasta ahora los países?

Los países europeos tampoco encuentran consenso en este ámbito. La República Checa fue el primer país que impuso el uso obligatorio de las mascarillas. Incluso su primer ministro Andrej Babis mandó un Tweet a Donal Trump aconsejándole esta política: “Llevar una mascarilla disminuye el contagio del virus en un 80%! La República Checa ya ha decidido que sea obligatorio el uso de mascarilla en público”.

Le siguió Austria, donde este lunes entra en vigor la obligatoriedad de protegerse cuando se esté en un lugar público. A pesar de que el canciller Kurz reconoce que será un cambio cultural.

En Alemania el Instituto Robert Koch, el centro de referencia germano, sigue recomendando lavarse las manos y mantener las distancia de seguridad como medidas prioritarias. Asegura que las mascarillas no protegen a los que las llevan y tampoco hay evidencia de que protejan al resto. Además cree que pueden generar una falso sensación de protección. Sin embargo, la ciudad de Jena, en Turingia, ha decidido por cuenta propia el uso obligado de protección hasta, al menos el próximo 19 de abril.

Ante las dudas de la OMS, también muchos países empiezan a rectificar sus propuestas. España, la mayoría de países, durante semanas desaconsejó el uso de mascarillas y ahora se plantea el uso obligatorio y generalizado pero todavía sin instrucciones claras. “Probablemente es una de las medidas que vamos a recomendar pero no quiero anticipar nada”, aseguró el ministro de Sanidad, Salvador Illa.

El mismo debate transcurre Francia con un agravante. Aunque reconocen que cubrirse la cara con una mascarilla parece un barrera medianamente eficaz para prevenir el contagio, ir “tapado” está prohibido por ley francesa. “Nadie en el espacio público podrá llevar prendas destinadas a esconder el rostro”. Una infracción que puede costar 150€ de multa según esta ley de octubre de 2010.

Incluso en Japón la polémica está servida. El primer ministro Shinzo Abe ha aprobado en el Congreso enviar dos mascarillas de tela por hogar, desatando la burla e indignación en el país.

Estados Unidos también ha ido cambiado sus directrices. Y la medida sigue siendo difusa... El viernes, la autoridad sanitaria de EEUU recomendó el uso de mascarillas para evitar la propagación del virus pero Donald Trump aseguró que no iba a imponer su obligatoriedad ni él mismo iba seguirla.

“Es voluntario, no tienes por qué hacerlo. No creo que yo lo vaya a hacer”, añadió el presidente Trump contradiciendo la recomendación lanzada por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Joe Biden, el candidato demócrata a la presidencia, ha afeado la respuesta del presidente en una entrevista. “Hay que hacer caso a la ciencia, escuchar a los expertos y hacer lo que dicen. Puede que a Trump no le guste llevar mascarilla pero hay que escuchar a la ciencia”.

Pros y contras del uso de mascarillas

Los expertos no se cansan de repetir que mantener la distancia, lavarse las manos y toser en el codo son las mejores protecciones y que en ciertos casos las mascarillas, si no son las adecuadas, pueden dar la sensación de falsa protección. Ese es verdaderamente el problema.

Lo más importante, dicen los expertos, es distinguir entre los diferentes tipos de mascarillas para saber el grado de protección de cada una de ellas.

Mascarillas autofiltrantes (FFP2 o FFP3)

Las FFP2 (en inglés llamadas N95) son las que tienen filtro y por tanto protegen la inhalación de partículas peligrosas a las personas que la llevan puesta. Estas son las mascarillas son parte de los famosos equipos de protección individual que deben llevar a los sanitarios que están en primera línea para evitar contagios.

Mascarillas quirúrgicas

“Las mascarillas quirúrgicas pueden ayudar a retener las gotitas de saliva para que no salgan hacia el exterior y evitar el contagio”, nos explica una enfermera del Hospital Vall d’Hebron, Teresa Víctor. Evitan la transmisión de agentes infecciosos procedentes de la persona que la lleva puesta. Por eso la OMS y la mayoría de gobiernos recomendaban este tipo para las personas enfermas.

Pero aquí está el quid de la cuestión. Si se sabe que existen casos asintomáticos, ¿cómo alguien puede decidir ponerse una mascarilla si ni siquiera sabe que está enfermo? Ese es justamente el debate. Por lo que Estados Unidos, o más bien sus autoridades sanitarias, y otros países están considerando que sea obligatorio, o al menos recomendable.

¿Y las mascarillas caseras?

Si se recomienda el uso obligatorio de mascarillas, ¿habrá suficientes para proteger a toda la población? Por lo pronto Estados Unidos y otros países están lanzado manuales técnicos para que la población pueda fabricar con unos estándares mínimos sus propias mascarillas higiénicas.

Esas mascarillas higiénicas, que son meros cubre bocas, bien elaboradas y con el tejido filtrante adecuado podrían ser una alternativa más de protección. Pero en todo caso, apuntan los expertos, nos valdría para evitar contagiar a los demás sis nosotros estamos enfermos pero no son útiles para que otros no nos contagien. Por tanto, se deben utilizar con precaución.

Pero más allá de las instrucciones de las autoridades, los vídeos con soluciones diversas proliferan en las redes. Lo último, mascarillas con bolsas de basuras o fundas de almohada.

Otros han encontrado otras soluciones menos elaboradas...