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¿El coronavirus puede ser el comienzo de una sociedad sin oficinas?

¿El coronavirus puede ser el comienzo de una sociedad sin oficinas?
Derechos de autor  Thibault Camus/Associated Press
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En marzo, Sara llevaba varias semanas preparándose con una mezcla de ilusión y nervios para una nueva etapa en su vida, iba a empezar a trabajar en Madrid. Le esperaban meses de adaptación entre nuevos compañeros, responsabilidades y los retos de comenzar en otra ciudad. En mayo, de todos los escenarios posibles, el actual era el que menos se podía imaginar.

No vive en Madrid. Lleva casi dos meses trabajando desde la casa de sus padres en Valladolid. Se ha podido incorporar a su nuevo trabajo, pero todo virtualmente, todavía no ha puesto un pie en la oficina, ni ha conocido a sus compañeros físicamente.

El pasado 16 de marzo era su primer día, pero acabó siendo el primer lunes de confinamiento en España y de teletrabajo para muchos como ella.

Según los últimos datos de Eurostat, antes de la pandemia del coronavirus, tan solo un 4,3 por ciento de la población activa española trabajaba desde casa. Un porcentaje que contrasta fuertemente con el 14 por ciento de Holanda, el país europeo con más personas teletrabajando entonces.

Pero la emergencia sanitaria ha dado un vuelco a las estadísticas. De la noche a la mañana, se ha multiplicado el número de personas en todo el mundo que se ha tenido que adaptar a trabajar desde casa a marchas forzadas. En España, la empresa de recursos humanos Randstad estima que el porcentaje podría ser potencialmente de hasta el 22,3 por ciento de la población ocupada.

A Sara, su empresa le mandó un portátil y el contrato a casa. Se ha comprado otra pantalla para trabajar más cómoda y está recibiendo una formación virtual. "Me cuesta resolver dudas porque tengo que apuntar todo y esperar a que mis compañeros estén libres", explica.

Gema trabaja en Madrid para un banco y, como Sara, está descubriendo estos días las ventajas y los inconvenientes de no ir a la oficina. Madruga menos, ahorra en gasolina y en tiempo perdido en atascos, enumera los puntos positivos.

Pero también echa de menos socializar con sus compañeros y casi no se levanta de la silla para descansar, se lamenta. "Hago más horas y es bastante más aburrido".

"Trabajar y vivir en el mismo sitio hace que sea más difícil relacionarse de manera normal", explica Fernando Azor Lafarga, director de PsicologodeCabecera.com. "Ahora con el coronavirus, muchas personas se ven obligadas a a mantenerse en casa y tienen pocas opciones de relacionarse con otras personas".

Una victoria para el teletrabajo

Pero más allá de los retos psicológicos de la cuarentena, la actual situación está sirviendo de ensayo general para las empresas hacia formas de trabajo más flexibles, dice Alejandra Martínez Boluda, directora general de la consultaría BICG, que prepara a las compañías para innovar sus dinámicas laborales.

Dice que el coronavirus es una oportunidad "para dibujar los modelos de trabajo que queremos implementar en la nueva normalidad y ser valientes".

"Va a haber compañías que van a querer recuperar la normalidad y este ensayo no les habrá servido para nada y compañías que han visto que han conseguido continuar y van a querer deslocalizar y profundizar".

Sin embargo, no se puede comparar el teletrabajo durante el confinamiento con el trabajo flexible, incide. Estas semanas los trabajadores se han visto obligados a compaginar su tareas diarias con la ansiedad y la incertidumbre de no poder salir de casa con normalidad y, en algunos casos, con el cuidado de otros miembros de la familia.

Alejandra dice que sin cuarentena, los efectos positivos del teletrabajo se potencian y los negativos se reducen al mínimo.

"El teletrabajo es la punta del iceberg", explica Alejandra. "Si las empresas no han trabajado otros aspectos como la orientación a resultados y objetivos, la cultura digital, la transparencia, la comunicación entre los equipos o el liderazgo, se trata solo de un parche momentáneo".

AP
Imagen del metro en París, Francia, durante la emergencia sanitaria del coronavirus.APMichel Euler

¿El fin de la cultura de oficina?

De acuerdo con las investigaciones del Instituto Fraunhofer, en las que se basa BICG, tampoco es conveniente trabajar desde casa todos los días.

Alejandra explica que lo ideal es conseguir un equilibrio entre las actividades para las que hay que ir a la oficina y las que se pueden deslocalizar, eliminando las burocracias innecesarias.

Esta flexibilidad laboral puede permitir a las empresas contratar a los mejores talentos en cualquier parte del mundo o ayudar a recortar las emisiones contaminantes al reducir los desplazamientos al trabajo, señala.

"La forma de trabajar no puede ser distinta a cómo evoluciona nuestra sociedad, vivimos en un modelo muy híbrido, entre la vida real y digital, y tienes que saber qué cosas se hacen mejor en cada uno de estos mundos".

Pero, en esta nueva forma de entender el trabajo, las oficinas pierden fuerza como estructuras de poder y visibilidad.

"Las empresas van a tener que encontrar nuevas formas de posicionarse", afirma Alejandra. "La mejor oficina en términos ambientales y económicos es la que no existe".

Ni Gema, ni Sara saben qué día van a volver a la oficina. Mientras que España se encuentra en la fase inicial de la desescalada del confinamiento, el Gobierno recomienda alargar el teletrabajo mientras sea posible. Cada día que pasa, este cambio repentino en la forma de trabajar se va consolidando como rutina.

Cuatro reglas básicas para cuidar la salud mental trabajando desde casa


Fernando Azor Lafarga, director de PsicologodeCabecera.com

  • Descansa cada 2 horas como mucho. camina o cambia de temática durante un rato. Llama a alguien o aprovecha para hacer recados.
  • Cuida el lugar en donde te sientes. Busca que sea cómodo. Evita colocar tu puesto de trabajo frente a la luz natural. Es mejor no tener un contraluz muy fuerte entre el ordenador y luz exterior.
  • Haz algo de ejercicio durante el día, al menos camina un rato.
  • Cuidado con extender los horarios de trabajo más allá de lo razonable. Es fácil seguir la tarea durante mucho tiempo, simplemente porque es sencillo acceder a ella.