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¿Por qué las regiones del este de Alemania han sufrido menos el COVID-19 que las occidentales?

¿Por qué las regiones del este de Alemania han sufrido menos el COVID-19 que las occidentales?
Derechos de autor  Martin Meissner/AP
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La región de Sajonia-Anhalt ha adelantado las medidas para relajar el confinamiento.

A diferencia de otros estados federales de Alemania, aquí no solo pueden reabrir las peluquerías y las tiendas más grandes, sino que también se permiten reuniones de hasta cinco personas. Además, quiere permitir la reapertura de restaurantes y cafés a partir del 22 de mayo.

El motivo es que se trata de una de las regiones menos afectadas por la pandemia del coronavirus. Esta baja incidencia es común a toda Alemania oriental y contrasta fuertemente con las cifras registradas en la parte occidental del país.

Menos casos en Alemania oriental

Mientras se registraban más de 200 nuevas infecciones en Baviera, en Sajonia-Anhalt sólo había dos. Esta clara diferencia en el número de nuevos casos entre las regiones occidentales y orientales del país se observaron durante semanas.

Con la excepción de Berlín, el balance del coronavirus en los estados de Alemania del este es muy bajo en comparación con los del occidente. Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Brandemburgo, Sajonia y Turingia se vieron afectados mucho menos gravemente que, por ejemplo, Renania del Norte-Westfalia o el sur de Alemania. Esto se aplica tanto en números absolutos como por 100.000 habitantes.

Para Hajo Zeeb, del Instituto Leibniz de Investigación en Prevención y Epidemiología de Bremen, diversos factores coinciden a la hora de explicar esta divergencia. Por ejemplo, la mayor proporción de personas mayores y menos móviles que habitan en las regiones del este actúa como un freno a la propagación del virus.

"A menudo asumimos principalmente que la edad es un factor de riesgo", dijo Zeeb. Aunque esto sigue siendo cierto, al principio la propagación tendía a ser principalmente gente joven, a menudo viajeros que regresaban de unas vacaciones de esquí, los que propagaban el nuevo virus.

La enfermedad suele evolucionar de forma más grave en personas mayores, explicó el doctor. "Pero si el virus ni siquiera se inserta, entonces también tiene un efecto protector para aquellos que más tarde podrían estar clínicamente más gravemente afectados".

Menos gente, menos fiestas

Además, hay una densidad de población bastante baja en muchas regiones de Alemania del este. "Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en particular, se caracteriza por ser un estado federal con una densidad de población muy baja y mucha estructura rural".

Pero también hay excepciones. Bremen, por ejemplo, tiene una alta densidad de población y tasas de infección bastante bajas, lo que "demuestra que no es tan fácil describirlo todo en blanco y negro", dice el doctor Zeeb.

Según los expertos, los eventos festivos con motivo del Carnaval de este año también desempeñaron un papel importante en la propagación del virus. Estos son tradicionalmente más populares en Alemania occidental. "Tales festivales y reuniones claramente moderan y cambian el proceso de la enfermedad", explica Zeeb.

Otra diferencia es que mientras que en Baviera, Baden-Württemberg y Hamburgo, el virus llegó, en parte, desde estaciones de esquí populares entre sus habitantes, como Ischgl en Austria, estos viajes han sido menos frecuentes entre los que viven de las regiones orientales.

"El destino del viaje también tiene algo que ver con la situación socioeconómica del viajero", dice Zeeb, refiriéndose a los salarios, que en promedio son más bajos en Alemania oriental. "Las vacaciones de invierno prolongadas pueden ser realizadas principalmente por personas que tienen dinero en abundancia".

Por otra parte, cuando se decidieron las primeras medidas para combatir el virus en Alemania, los estados del este tenían relativamente pocos casos. Un golpe de suerte desde el punto de vista de Zeeb: "es mejor si la prevención se introduce lo suficientemente pronto para que no pase nada".

La hipótesis de la vacuna para la tuberculosis

Otra teoría que ha estado circulando durante semanas es que muchos alemanes del este todavía se benefician de la protección por haber sido vacunados de la tuberculosis, que era obligatoria en los estados soviéticos así como en sus satélites.

Varios científicos sospechan que la vacuna no sólo protege al sistema inmunológico frente a una infección por tuberculosis, sino también frente al coronavirus.

Hasta ahora, no hay evidencia científica de esto, dice Zeeb. Se están llevando a cabo varios estudios en todo el mundo sobre los posibles efectos de esta vacunación, pero Lothar Wieler, presidente del Instituto Robert Koch (RKI), señala que "esta hipótesis ha sido lanzada al ring por algunos científicos, pero no ha sido probada".

Ni siquiera está claro si se puede probar. Al igual que los factores sociales y demográficos que Zeeb señaló como posibles razones de las diferencias regionales en la propagación de la pandemia.

En un artículo publicado en The Lancet, varios investigadores, entre ellos Tedros Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), advierten que los efectos de la vacunación contra la tuberculosis en la infección por coronavirus aún no se han demostrado y que el uso generalizado de la vacuna no es apropiado.

También porque, de lo contrario, puede haber escasez de oferta en las zonas en las que la tuberculosis todavía plantea un grave riesgo. Esto podría poner en peligro especialmente a los niños que dependen de la vacunación.