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¿Nostálgicos de la desescalada?: Por qué algunos europeos no quieren que se acabe el confinamiento

¿Nostálgicos de la desescalada?: Por qué algunos europeos no quieren que se acabe el confinamiento
Derechos de autor  Roberto Monaldo/LaPresse via AP
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En toda Europa, hay mucha gente celebrando con alivio la desescalada de los confinamientos por el coronavirus esta semana.

Para muchos de los que no tienen el privilegio de vivir en un hogar seguro, los dos últimos meses de encierro han sido muy difíciles, y en algunos casos se han vivido como una pesadilla, mientras que otros han encontrado en la amenaza de contraer el virus o el riesgo para sus familias una fuente de ansiedad y estrés.

Pero entre los afortunados que tienen un techo, algunas personas han encontrado consuelo en el confinamiento que les ha permitido explorar nuevas pasiones, trabajar más libremente y pasar más tiempo con sus familias.

Esta semana, Euronews preguntó a su audiencia qué es lo que echarán en falta del confinamiento cuando se eliminen las restricciones y la gente comience a recuperar una "nueva" normalidad.

El tiempo recuperado de los desplazamientos al trabajo

Kostas Antoniou, de 35 años, trabaja en finanzas en Londres y desde que empezó a teletrabajar por el confinamiento, ya no pasa 45 minutos diarios de viaje en trenes repletos para llegar al trabajo cada mañana.

Las restricciones de la cuarentena en Reino Unido también significan que puede ver a su pareja con más frecuencia.

Antoniou no es el único en encontrarle este lado positivo al confinamiento: en las redes de Euronews muchos usuarios también destacaron el tiempo ganado por el teletrabajo.

"Carreteras tranquilas que ahorran 2 horas al día para ir y volver del trabajo", comentó en Facebook Nick Madrek.

En cuanto a trabajar desde casa, Antoniou dice que es más eficiente.

"Todo funciona perfectamente en mi empresa trabajando desde casa. Esto demuestra que no necesitamos una oficina, especialmente en el centro de Londres", añadió Antoniou.

"En la oficina hay demasiado ruido de otros trabajadores, charlando y riendo... No me puedo concentrar".

Aire limpio, pájaros y nuevos hobbies

Poco después de que se impusieran restricciones al coronavirus, muchas personas empezaron a apreciar los sonidos de la naturaleza en ciudades normalmente ensordecidas por el tráfico.

João Ricardo es un músico de 47 años que vive en Oporto, Portugal, que está bajo restricciones por coronavirus desde el 18 de marzo.

Dice que las restricciones a la circulación en Portugal han reportado muchos beneficios, en particular la calma y la reducción de la contaminación. "Las claras y esponjosas formaciones de nubes, los colores vibrantes del cielo y el oír a los pájaros que habían sido silenciados por el tráfico".

Ricardo también ha desarrollado algunos nuevos hobbies mientras estaba atrapado en casa: "Empecé a cultivar algunas verduras en el patio trasero y lo estoy disfrutando mucho, creo que me quedaré con eso de ahora en adelante".

Dice que la lechuga, las fresas y los tomates que ha cultivado son mucho mejores de lo que el supermercado puede ofrecer.

Muchos usuarios de las redes sociales dijeron que disfrutaban del silencio exterior y de la capacidad de disfrutar mejor de la naturaleza.

El usuario de Twitter Helen Corvus dijo: "el silencio y la paz flotando junto a mis pensamientos sin tener ninguna obligación".

Más tiempo con la familia

"Echaré de menos pasar tiempo con mi hijo, hablar, cocinar y ver películas juntos", dijo Raphaela Boghi, de 33 años, que trabaja en una estación de tren en Bristol, Reino Unido.

"Echaré de menos tener tiempo para pensar sin el estrés de todas las actividades y obligaciones que tengo en la vida 'normal'."

Reino Unido está en curentena desde finales de marzo y no se espera que levante las restricciones.

Boghi añadió que le gusta andar en bicicleta por las calles vacías y leer todos los libros que tiene en su lista.

Al mismo tiempo, dice que sabe que es muy privilegiada por mantener su salario mientras trabaja en horario reducido.

"Me siento angustiada por la situación actual, siento compasión por las personas que sufren y luchan por su salud y me siento enfadada con los políticos que utilizan este momento para sus agendas personales", agregó, pero dijo que disfruta de la "tranquilidad de las calles" y de la "nueva forma en que nos conectamos con la gente".

No es la única que afirma haber recuperado el contacto con personas de las que no habían tenido noticias en mucho tiempo mientras que otros han comprobado más a menudo cómo se encuentran sus seres queridos.

El usuario de Twitter @probablywilltoo resumía así este sentimiento: "He notado un notable aumento de la amabilidad y la cortesía hacia los demás cuando salen de confinamiento para hacer compras o ejercicio; las sonrisas se intercambian más fácilmente y un sentido de comunidad y cuidado del vecino ha pasado a primer plano".

Familia, comunidad, medio ambiente

"Pensé que esto terminaría y me puse bastante triste", dice Giles Anderson, un editor de fotografía de 45 años de Londres.

"Mi esposa y yo somos ahora directamente responsables de la escolarización de nuestros hijos. Puedo ver lo que los niños están aprendiendo y escucharlo porque sus 'aulas' están a dos cuartos de distancia. Puedo ver lo que están aprendiendo y hablar con ellos sobre esto. A primera hora de la tarde, salgo a pasear con ellos por el campo, corren a la puerta trasera y los dos mayores tienen cinco minutos para marcar diez goles por debajo de un banco conmigo como portero. No quiero cambiar eso por un costoso y sudoroso viaje al centro de Londres que he pasado un mes demostrando que no tengo que hacerlo para ser efectivo."

Pero no son solo las relaciones con la familia nuclear en las que se han observado mejoras, según Anderson. La conexión personal está llegando a la comunidad.

"Ahora recibimos una entrega de verduras cada dos semanas de una granja local y una de carne de un carnicero local. Quiero seguir dándoles mi dinero en lugar de a los supermercados gigantes".

Anderson cree además que esta situación excepcional tiene el poder de promover cambios positivos más allá del ámbito local.

"Cuando esto termine y hablemos del medio ambiente, ¿cómo tendremos el descaro de sugerir que no podemos hacer cambios a gran escala. Hemos demostrado que en un mes podemos transformar nuestra existencia y espero que algo de eso se mantenga."

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