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Racismo en el Reino Unido: "es como morir por mil cortes distintos"

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Manifestantes denuncian el racismo en el Reino Unido
Manifestantes denuncian el racismo en el Reino Unido   -   Derechos de autor  Euronews
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Decenas de miles de personas protestaron contra el racismo en Londres durante el fin de semana en el marco de un movimiento antirracista europeo que, para muchos, es tan relevante como el que está sacudiendo numerosas ciudades en Estados Unidos. Durante las concentraciones se entonaron eslóganes como "el Reino Unido no es inocente" o "el silencio es violencia".

Entre la multitud, había muchos individuos que han sufrido en sus carnes la discriminación en el Reino Unido: "Es como morir por mil cortes distintos", explica Mark D'arcy Smith, un ciudadano negro que el pasado mes de noviembre copó los titulares de la prensa tras ser víctima de un acto de racismo en una cadena de pubs que permite a sus clientes ordenar comidas y bebidas sin tener que identificarse indicando el número de la mesa a la que se debe llevar el pedido. Mientras se bebía una cerveza junto a un amigo, la camarera se presentó con un plátano que alguien había pedido para su mesa.

Pero el mayor daño infligido, asegura, es el prejuicio subyacente que hay en el país frente a las personas de color:

"Me han detenido en el pasado diciendo que tenían que hacerlo porque encajaba en una descripción. Cuando sufres esto en tu vida cotidiana es como si te pusieran en una caja. Y estos posos de racismo se van acumulando cada vez que sientes que se abusa de ti por motivos raciales", lamenta.

Según un reciente análisis de académicos del University College de Londres de datos facilitados por la Policía Metropolitana, los negros tenían más del doble de probabilidades que los blancos de ser multados por sus agentes por violar las reglas de COVID-19 durante el confinamiento. Para muchos de los que han protestado estos días, este estudio ilustra el problema más extendido de la sociedad británica.

Esther Twenefour, que también asistió a las protestas, trabaja como esteticista independiente. Recientemente descubrió que a sus colegas blancas les pagaban mucho más por la misma labor: "Les pagaban un 50% más. Fue completamente desgarrador porque hicimos el mismo trabajo y a mí me pagaron mucho menos. Hay un trasfondo (racista), aunque se diga que 'no existe realmente' y todo eso... Creo que la gente tiene que abrir los ojos y darse cuenta de que está ahí, está ahí", insiste.

Los organizadores de las protestas denuncian un racismo institucional endémico que es en gran medida ignorado por quienes no lo sufren directamente. Por eso alzan la voz, dicen, para exigir al Gobierno que actúe de forma contundente para corregir una situación tan injusta como anacrónica.