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Portugal celebra el centenario del nacimiento de Amália Rodrigues

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Amalia Rodrigues, la voz del fado
Amalia Rodrigues, la voz del fado   -   Derechos de autor  ARMANDO FRANCA/AP1990
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Portugal celebra este año, y particularmente este verano, el centenario del nacimiento de su voz más célebre, la fadista Amália Rodrigues (1920-1999), a quien homenajea con varios actos por todo el país para recordar a una figura que todavía sigue viva entre los lusos.

Aunque se desconoce el día exacto en el que nació, Amália fue inscrita en el registro el 23 de julio de 1920, fecha en la que se conmemora su llegada al mundo y que centra las celebraciones del centenario de la fadista, que falleció en octubre de 1999 pero sigue muy presente en el país.

"El recuerdo de Amália está muy vivo entre los portugueses todavía"

"El recuerdo de Amália está muy vivo entre los portugueses todavía y para nosotros es una referencia. Es de las figuras más relevantes que tuvimos en el siglo XX en el área cultural", asegura el presidente de la Fundación Amália, Vicente Rodrigues.

La Fundación, instaurada por deseo expreso de la propia fadista en su testamento y que gestiona su patrimonio, ha organizado gran parte de los actos del programa del centenario.

Este jueves, se ha celebrado una misa en la Iglesia de São Vicente de Fora, en el barrio lisboeta de Alfama, que contó con una actuación musical en la que participó uno de los guitarristas que tocó con Amália en la última etapa de su carrera, Lelo Nogueira.

Uno de sus fados sonó en la sesión vespertina del Parlamento este jueves y por la noche, la Fundación organizó un concierto en la finca que la fadista tenía en Brejão, en el Alentejo, en la que actuaron artistas como Ana Moura, Jorge Fernando, Ricardo Ribeiro, Katia Guerreiro o José Gonçalez para homenajear a la Reina del Fado.

También se retomarán algunas de las iniciativas que tuvieron que ser suspendidas por la pandemia.

Se retoman las exposiciones suspendidas por la pandemia

"Teníamos dos exposiciones recorriendo el país cuando llegó la pandemia y tuvimos que suspenderlas porque no era posible tener gente en espacios públicos. Vamos a retomarlas ahora a finales de julio", avanza el presidente de la Fundación.

Se trata de la muestra "Bienvenida seas, Amália", dedicada a la dimensión más privada de la fadista y los bastidores de sus espectáculos, y de la exposición interactiva "En el jardín de Amália".

Una edición especial de sellos y grabaciones inéditas

Pero las conmemoraciones del centenario de un icono como Amália no se limitan a la Fundación y emanan de diferentes ámbitos de la sociedad portuguesa. Libros, conferencias, conciertos, exhibiciones de películas, una edición especial de sellos y hasta el lanzamiento de gafas, bolsos y joyas inspirados en la fadista.

En el centenario también vuelve su voz: se han editado unas grabaciones inéditas de Amália en París, de varios espectáculos y eventos en directo y en estudio entre los años 1957 y 1965, que salieron a la venta este jueves.

Todo para celebrar la carrera de una mujer que contribuyó a popularizar el fado y llevó la imagen de Portugal a más de 50 países de todo el mundo, el primero de ellos a España, testigo de su debut internacional en 1943.

Amália "todavía tiene un conjunto muy grande de admiradores por todo el mundo", destacan desde su Fundación, y por eso los homenajes se extenderán fuera de Portugal.

Concierto retransmitido en directo a varios países de Latinoamerica, el 6 de octubre

Entre las conmemoraciones internacionales destaca un concierto que se celebrará el 6 de octubre, fecha de su fallecimiento, en su Casa-Museo y que será retransmitido en directo a varios países de Latinoamérica.

La fadista fue uno de los pocos embajadores amables de Portugal durante la dictadura de António de Oliveira Salazar (1926-1974), y aunque su imagen se vio perjudicada en la década posterior a la Revolución de los Claveles por los rumores sobre sus vínculos con el régimen, posteriormente salió a la luz que ayudó financieramente a presos políticos y comunistas.

A lo largo de su carrera, la llamada "voz de Portugal" recibió numerosos premios y condecoraciones, como la insignia de la Gran Encomienda de las Artes y de las Letras, concedida por el Gobierno francés y el lazo de la Orden de Isabel la Católica, de España.