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Sin respuesta de la Unión Europea al clamor de Bulgaria contra la corrupción

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Sin respuesta de la Unión Europea al clamor de Bulgaria contra la corrupción
Derechos de autor  Valentina Petrova/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Han pasado casi dos meses desde que empezaron las protestas en Bulgaria para pedir la dimisión del primer ministro, Boiko Borisov.

Los manifestantes tienen perfiles muy diversos. “Hay mucha gente con una buena profesión y un buen nivel de vida que quiere vivir en un país normal, en un país sin corrupción”, explica Verzhinia, una ingeniera informática de 36 años que participa en las protestas.

Según el índice de percepción de la corrupción, Bulgaria es el país más corrupto de la UE. Y también es el más pobre. Pero la gota que ha colmado el vaso de la paciencia ha sido la imagen del primer ministro durmiendo con una pistola en la mesilla de noche.

“La gente quiere ver algún tipo de cambio. No están seguros de lo que debería venir después. Lo único que nos une a todos es la convicción de que el gobierno actual debe irse”, explica Yavor, abogado de 31 años.

La semana pasada, el Parlamento Europeo celebró una reunión a puerta cerrada sobre estado de la democracia y el Estado de derecho en Bulgaria.

La eurodiputada Sophie Int Veld, del grupo Liberal, pide a la Comisión Europea que deje de hacer la vista gorda. “Si queremos brindar apoyo a las personas en Bielorrusia que claman por la democracia, nosotros mismos deberíamos ser irreprochables", explica. “Creo que la Comisión Europea y la Sra. Von der Leyen en particular deben demostrar que no sólo apoyan la democratización fuera de la UE, sino que también se mantienen firmes en la defensa del Estado de derecho, los derechos fundamentales y la democracia dentro de la Unión Europea”.

Pero será difícil consensuar una respuesta a nivel comunitario porque el primer ministro búlgaro forma parte del Partido Popular Europeo, el grupo más numeroso de la Eurocámara. Y a los Estados miembros tampoco les gustan las reprimendas de Bruselas.

“Siempre es delicado analizar determinadas situaciones en los Estados miembros. Lo hemos visto con Hungría y Polonia donde la respuesta de la UE no fue quizás lo suficientemente rápida porque esos países son parte del club comunitario, lo que complica las cosas”, comenta Amanda Paul, analista del CEPS.

Pero la no reacción también podría suscitar resquemores entre los manifestantes que reclaman respuestas. “Incluso si no logramos la renuncia del gobierno, una consecuencia es que estamos viendo el nacimiento de una sociedad civil, de una nueva forma de pensar, y eso es muy importante”, afirma Yavor.

La situación en Bulgaria también se ha visto enrarecida por el permanente enfrentamiento entre el primer ministro y el presidente del país.