Última hora
This content is not available in your region

Lukashenko visita a Putin: ¿Qué puede suponer la reunión de los dos "hermanos" para Bielorrusia?

En esta foto de archivo tomada el 30 de noviembre de 2017, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko saluda al presidente ruso Vladimir Putin durante una cumbre en Minsk.
En esta foto de archivo tomada el 30 de noviembre de 2017, el presidente bielorruso Alexander Lukashenko saluda al presidente ruso Vladimir Putin durante una cumbre en Minsk.   -   Derechos de autor  Tatyana Zenkovich/AP/Archivo
Tamaño de texto Aa Aa

"Hermano mayor", con este término se refiere el presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko a su homólogo ruso Vladimir Putin.

Este lunes, cuando ambos se reúnan en Moscú, este apelativo cariñoso resonará en las consignas de los partidiarios de la oposición bielorrusa, que llevan protestando en las calles del país desde la última polémica victoria electoral de Lukashenko.

El país de Europa del este se enfrenta a un futuro incierto, motivado por las polémicas elecciones presidenciales del 9 de agosto, en las que Lukashenko obtuvo una victoria aplastante, que muchos ponen en duda, después de casi 30 años en el poder.

Los intentos de Lukashenko de reprimir las protestas y huelgas tras las elecciones sólo han servido hasta ahora para reforzar la oposición a su régimen, obligandole a buscar apoyo en el Kremlin.

¿Podría la reunión entre estos aliados contribuir a consolidar su poder en Bielorrusia y a apagar las protestas?

Giro hacia el Este

Tradicionalmente, Lukashenko ha navegado sin problemas entre el este y el oeste, ajustando su rumbo tácticamente para navegar más cerca de uno u otro con el fin de aprovechar su apoyo para su propio beneficio.

En los 23 años transcurridos desde que firmó un acuerdo con Rusia para integrar a Bielorrusia en una unión fiscal, política y económica con su vecino más grande, Lukashenko se ha resistido a los intentos de aceptar plenamente la influencia rusa.

Con la inestabilidad que sacude al actual régimen bielorruso hasta sus cimientos, Putin podría finalmente tener su oportunidad de obligar a Lukashenko a comprometerse con los términos del acuerdo de 1997 y llevar al país a la órbita de Rusia.

"Esto le presenta a Putin su mejor oportunidad para presionar a Lukashenko, ya que este está debilitado a nivel interno y también ha perdido el apoyo de Occidente, por lo que no puede maniobrar como solía hacerlo", dijo a Euronews Katia Glod, analista bielorrusa e investigadora residente del Centro de Análisis de Políticas Europeas (CEPA).

Sergei Grits/Associated Press
Un hombre ondea una bandera nacional rusa mientras los partidarios del Presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko se reúnen en una plaza de Minsk.Sergei Grits/Associated Press

"Al mismo tiempo, no creo que él (Lukashenko) se vea obligado a firmar ningún tratado importante en este momento".

"La presión del Kremlin sería demasiado obvia, mientras que al Kremlin le gustaría jugar sus cartas tranquilamente".

"Esto provocaría mayores protestas en Bielorrusia ya que el objetivo del Kremlin es suprimirlas, y como Lukashenko es visto como ilegítimo a nivel nacional y en Occidente, su firma en cualquier acuerdo sería cuestionable".

Putin, animado por una apagada respuesta internacional a la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, se ha vuelto más confiado en sus acciones de política exterior, incluyendo el apoyo a los separatistas pro-rusos en la región de Donbas en Ucrania y la intervención en la guerra de Siria.

"No creo que el Kremlin vaya a hacer una intervención directa, similar a la de Crimea", dice Glod. "Parece una intervención blanda y sigilosa que ya se está llevando a cabo, con el objetivo de controlar finalmente a Lukashenko y al Gobierno bielorruso política y económicamente, pero dejando las fronteras oficialmente intactas".

Bielorrusia como estado satélite

Si Lukashenko obtiene garantías de Putin y apoyo ruso para anular la oposición a su Gobierno, sería significativo para moldear el futuro de Bielorrusia, sobre todo manteniéndolo en el poder en un futuro previsible.

"Si Lukashenko se mantiene en el poder, el país puede llegar a ser, a largo plazo, similar a Transnistria o Abjasia - totalmente dependiente económica o políticamente de Rusia", dice Glod. "Al pueblo de Bielorrusia no le gustaría esto, por supuesto, y protestaría, pero aquí estamos en territorio desconocido".

Tras separarse de Moldavia y Georgia, respectivamente, las dos antiguas entidades soviéticas que mencionó Glod son nominalmente independientes (aunque no están reconocidas por la comunidad internacional) pero operan en las esferas militar, política y económica de Rusia como Estados satélites de facto.

Incluso entre los partidarios de Lukashenko, renunciar a la independencia de Bielorrusia de esta manera sería un acontecimiento desagradable. Como afirma Glod, puede que todavía haya un camino a seguir que reconozca los vínculos de Bielorrusia tanto con el este como con el oeste, siempre y cuando la oposición logre derrocar el régimen de Lukashenko y evitar un Gobierno títere ruso.

"Si el nuevo Gobierno fuera elegido por el pueblo de Bielorrusia -en contraste con la transición diseñada por el Kremlin, por la que probablemente pondrá a alguien muy controlable por Rusia y susceptible de serlo-, mantendría los lazos económicos con Rusia (el 40% de las exportaciones bielorrusas van a Rusia), pero también intentaría ampliar la cooperación económica y política con Occidente", dice Glod.

Lazos económicos difíciles de romper

"Si el nuevo Gobierno fuera democrático, las relaciones con Occidente mejorarían enormemente, y los préstamos y las inversiones fluirían también. El nuevo Gobierno probablemente trataría de lograr un equilibrio entre las dos potencias, pero, en comparación con la actual base muy baja de cooperación con Occidente, sería una mejora muy tangible de los lazos".

Dada su historia compartida como una república soviética y la continua dependencia económica de Rusia como el mayor mercado para sus bienes de exportación, cualquier Gobierno futuro tendrá que seguir el liderazgo de Lukashenko y lograr un equilibrio entre Oriente y Occidente para que el país prospere. En efecto, es poco probable que la influencia rusa se desvanezca en un futuro próximo si el fantasma del Gobierno de Lukashenko se ejerce finalmente.

"Sin embargo, el nuevo gobierno sería muy cauteloso de unirse a la OTAN para no molestar a Rusia, por lo que militarmente Bielorrusia probablemente seguiría manteniendo sus lazos con Rusia", dice Glod.

"Económicamente, como Bielorrusia forma parte de la Unión Económica Euroasiática liderada por Rusia, no podría tener unacuerdo de libre comercio con la UE ahora o en un futuro cercano, pero eso no debe descartarse en un futuro más lejano".