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Colegio electoral: el polémico sistema de Estados Unidos que puede hacer presidente al perdedor

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El colegio electoral de Estados Unidos tiene 538 electores que votan para determinar quién será el presidente.
El colegio electoral de Estados Unidos tiene 538 electores que votan para determinar quién será el presidente.   -   Derechos de autor  Euronews
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Ya sea el republicano Donald Trump o el demócrata Joe Biden, el candidato presidencial más popular podría terminar perdiendo.

Esta paradoja se debe a que, a diferencia de muchos otros países, las elecciones presidenciales en Estados Unidos no se deciden por quién gana la mayoría de los votos.

En su lugar, los colegios electorales de los estados individuales determinan el resultado en un controvertido sistema cuyo principio es "el vencedor se lo lleva todo".

¿Qué es el colegio electoral y cómo funciona?

Un colegio electoral es un grupo de personas -electores- que representan a cada uno de los 50 estados de Estados Unidos y votan por un presidente.

A cada estado se le asigna un número de electores basado en su población. California, por ejemplo, tiene 55, mientras que Wyoming tiene tres.

Los electores normalmente apoyarán al candidato que gane más votos en su estado.

Así que quienquiera que gane el voto popular en California obtendrá 55 votos electorales para añadir a su recuento.

Para ganar, un candidato presidencial necesita 270 o más votos electorales.

En total hay 538 electores, lo que corresponde al número de representantes (435), más el número de senadores (100), más tres electores adicionales para la capital, Washington DC, que no pertenece a ningún estado.

Los estados "bisagra"

Como solo hay dos partidos políticos principales en el país, el Partido Demócrata, que representa a la izquierda, y el Partido Republicano conservador, la mayoría de los estados votan consistentemente de una manera u otra.

Esto deja solo un puñado de estados indecisos cuyo voto puede ir en cualquier dirección. Los candidatos tienden a centrar la mayoría de sus campañas en estas áreas clave.

Típicamente se trata de seis o siete estados "bisagra" que cada campaña electoral se convierten en campo de batalla.

Estos estados en 2020 incluyen a Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Florida, Iowa y Ohio, entre otros. También se consideran posibles campos de batalla este año los estados que han votado típicamente a los republicanos, como Arizona, Carolina del Norte (que en 2008 se decantó, por pocos votos, por Obama) y Georgia.

¿Cuál es la polémica?

El colegio electoral da "a los pequeños estados mucho más poder para seleccionar al presidente de lo que su población justifica en comparación con los grandes estados", dijo Redlawsk.

Por ejemplo, California tiene 55 votos electorales contra los tres de Wyoming, a pesar de que la población de los primeros es aproximadamente 68 veces mayor que la de los segundos.

Además, todos los estados, excepto dos, otorgan los votos electorales bajo el principio "el vencedor se lo lleva todo", lo que significa que "cualquiera que vote por el candidato que no gane el estado no está esencialmente representado", dijo Redlawsk.

Por eso se puede ganar el voto popular pero perder las elecciones, algo que ocurrió en 2000 cuando George W. Bush recibió 271 votos electorales y, sin embargo, Al Gore obtuvo 500.000 votos más a nivel nacional.

En 2016, Donald Trump triunfó con 304 votos electorales aunque Hillary Clinton obtuvo casi tres millones de votos más.

Sin embargo, a pesar de ser impopular entre los votantes estadounidenses, es poco probable que el sistema cambie porque el Congreso tendría que enmendar la Constitución.

Para ello, dos tercios de ambas cámaras del Congreso tendrían que estar de acuerdo para que suceda.

¿Cómo surgió el sistema de colegio electoral?

Cuando los fundadores del país que escribieron la Constitución en 1787 debatieron cómo seleccionar al presidente y al vicepresidente de Estados Unidos.

Un debate crítico puesto que les preocupaba que después de luchar una guerra contra la monarquía británica, un Gobierno pudiera terminar con demasiado poder.

Los historiadores dicen que los fundadores también desconfiaban de la democracia directa y a otros les preocupaba equilibrar los intereses de los estados individuales.

"Algunas personas querían que el Congreso seleccionara al presidente. Otros querían que fuera independiente del Congreso. La Convención Constitucional estaba cerca del final, los delegados estaban cansados. Al final llegaron a un compromiso que significaba que los estados elegían al presidente, no al Congreso", explica David Redlawsk, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Delaware.

Muchos historiadores dicen que el sistema también encuentra sus raíces en el comercio de esclavos.

Un compromiso de la convención permitió a los estados del sur añadir tres quintas partes de su extensa población de esclavos a su censo total para obtener más votos electorales y escaños en el Congreso.

El colegio electoral fue enmendado después de las elecciones de 1800, en las que la Cámara de Representantes tuvo que decidir un empate entre el candidato presidencial Thomas Jefferson y el candidato a la vicepresidencia Aaron Burr.

La duodécima enmienda de la constitución, ratificada en 1804, construyó el sistema que se utiliza hoy en día en el que los electores votan por el presidente y el vicepresidente, de modo que varios candidatos no pueden ganar la mayoría de los votos electorales presidenciales.

"No se pensó realmente con cuidado y se hizo en un tiempo antes de que hubiera partidos políticos, así que nadie previó lo que sucedería", explica Redlawsk.