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¿Por qué los europeos son los más reticentes a vacunarse contra la COVID-19?

Por Lauren Chadwick  & Lillo Montalto Monella
Hospital de Mujeres e Infantes en Providence, Estados Unidos, el martes 15 de diciembre de 2020.
Hospital de Mujeres e Infantes en Providence, Estados Unidos, el martes 15 de diciembre de 2020.   -   Derechos de autor  David Goldman/Copyright 2020 Associated Press
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Europa puede seguir la estela de Reino Unido y aprobar una vacuna contra la COVID-19 en las próximas semanas.

Entonces, con el obstáculo de encontrar una vacuna probablemente superado, un nuevo desafío se avecina ahora en el horizonte: convencer a suficientes personas para que la reciban.

Los expertos dicen que hasta el 70% de la población necesita ser vacunada para que la COVID-19 sea erradicada. La pregunta es: ¿cuántos europeos están dispuestos a vacunarse?

Los europeos están entre los más escépticos respecto a las vacunas

Múltiples encuestas muestran que los europeos están entre los más escépticos en cuanto a recibir las vacunas.

En una encuesta reciente realizada a más de 13.400 personas en 19 países, se comprobó que los habitantes de Polonia, por ejemplo, fueron los que más respondieron negativamente a la pregunta de si se vacunarían contra la COVID-19.

Francia también se encuentra entre los más escépticos, ya que sólo el 59% declaró que si hubiera una vacuna contra la COVID-19, con eficacia y seguridad comprobada, la recibirían.

Los habitantes de Suecia, Alemania y España también mostraron más escépticos que los de otros países desarrollados como Estados Unidos y Corea del Sur.

No es la primera encuesta que muestra que los ciudadanos europeos se encuentran entre los más preocupados por la vacunación.

Un sondeo reciente del Foro Económico Mundial (FEM) e Ipsos también concluyó que los ciudadanos de Francia eran los más reticentes a recibir la vacuna de la COVID-19, una vez que se aprobara. España e Italia también estaban entre los más escépticos según la encuesta del FEM-Ipsos.

Estos resultados coincidieron en gran medida con los de otra encuesta mundial de 2019 realizada por la organización sin fines de lucro Wellcome y el Proyecto de Confianza en las Vacunas, que descubrió que los países europeos confiaban menos en las vacunas.

"La tendencia general que mostró nuestra encuesta en todo el mundo fue que cuanto más rico es un país y cuanto más desarrollado económicamente está, menos confianza tiende la gente a tener en las vacunas en esos países", dijo Imran Khan, responsable de Compromiso Público del Wellcome Trust.

Khan añadió que una "advertencia importante" es que todavía no se sabe con certeza si esta desconfianza tiene relación con el mayor acceso que muchos de estos países tienen a las vacunas, con cartillas obliglatorias de vacunación desde la infancia.

En algunos países con mayor confianza en las vacunas, hay menores tasas de vacunación debido a la accesibilidad.

No obstante, la Organización Mundial de la Salud señaló que el escepticismo en materia de vacunas era una de las principales amenazas para la salud mundial en 2019, por ejemplo, explicó que algunos países que estaban en vías de eliminar el sarampión habían experimentado un resurgimiento.

¿Está el escepticismo sobre las vacunas vinculado a la confianza en el Gobierno?

Una reciente encuesta mundial de la revista científica Nature descubrió que las personas que decían tener un alto nivel de confianza en la información del Gobierno tenían más probabilidades de aceptar una vacuna.

"Todo se reduce al hecho de que las vacunas están globalmente muy reguladas por el Gobierno, recomendadas por el Gobierno, a veces requeridas o impuestas por el Gobierno", dijo la Dra. Heidi Larson, directora del Proyecto de Confianza en las Vacunas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

"Si usted tiene algún problema con el Gobierno o desconfía de la forma en que ha sido tratado como un grupo marginado o simplemente de un liderazgo y cargo político en particular, y siente que ha sido traicionado por ello, se lo pensará dos veces antes de aceptar una vacuna que ellos están decidiendo, que están regulando y que podrían estar requiriendo", añadió Larson, una de las autoras del estudio de Nature.

La encuesta del FEM-Ipsos muestra que la confianza de las poblaciones en la vacuna contra la COVID-19, por ejemplo, está disminuyendo.

"Si en la primera ola los italianos han depositado mucha confianza en los expertos y en el Gobierno y las instituciones, la protección civil, en la segunda ola el nivel de confianza se ha deteriorado en gran medida", explica la investigadora de la Universidad de Bérgamo, Dra. Andrea Rubin.

¿La paradoja de la vacuna francesa?

Francia es un país con una confianza particularmente baja en las vacunas, lo que podría estar relacionado con la opinión pública sobre el Gobierno y las compañías farmacéuticas.

Lucie Guimier es una experta en geopolítica especializada en salud pública en el Instituto de Geopolítica de la Universidad de París y ha estudiado el sentimiento antivacunas en Francia. Dijo que había varias razones por las que Francia estaba constantemente entre los países más reacios a las vacunas.

"Se relaciona por un lado con nuestra historia social y política. Es cierto que en Francia esperamos mucho del Estado y al mismo tiempo somos muy críticos con el Estado", dijo Guimier.

Más allá del miedo a las vacunas, la resistencia a las vacunas en el país "es la defensa de las libertades individuales, es el rechazo a la intrusión del Estado en nuestras vidas privadas", dijo Guimier, calificándolo de "paradoja francesa", ya que el país es también uno de los principales consumidores de medicina a nivel mundial.

A pesar de estas preocupaciones, este año hubo problemas de reabastecimiento de la vacuna contra la gripe debido al aumento de la demanda. Francia también hizo siete vacunas adicionales obligatorias en 2018 para los niños, con lo que el total de inyecciones obligatorias para la infancia asciende a once.

Es probable que la opinión pública también se haya visto afectada por diferentes escándalos sanitarios.

Existen muchos ejemplos, entre ellos el escándalo de las transfusiones de sangre de principios del decenio de 1990, en el que el público se enteró de que más de 1.000 hemofílicos de Francia habían recibido sangre infectada con el VIH.

Luego, en varios países, se pensó en un momento dado que la vacuna contra la hepatitis B estaba vinculada a la esclerosis múltiple, conexión que desde entonces ha sido desmentida.

Más recientemente, las autoridades del país fueron objeto de críticas por la compra de un exceso de vacunas contra la gripe H1N1.

"Después de los grandes escándalos sanitarios, hay una disminución de la confianza en las vacunas", explica Guimier, aunque sea infundada.

En cuanto a las vacunas contra la COVID-19 hasta ahora, el presidente francés Emmanuel Macron ha dicho repetidamente que el país no las hará obligatorias.

El escepticismo sobre las vacunas y el legado del comunismo

En Polonia, vacunarse porque lo exige el Gobierno tiene "un eco incómodo del régimen pasado", dijo Larson, quien explicó que el país también tiene un movimiento anti-vacunación muy organizado.

Sin embargo, el número de personas que se niegan a vacunar a sus hijos aumentó entre 2007 y 2016, según el Instituto Nacional de Salud Pública de Polonia. El número de personas que se negaron a vacunar a sus hijos aumentó de 4.893 en 2007 a 23.147 en 2016.

El porcentaje de niños cubiertos por la vacuna Triple Viral (SPR) también disminuyó: en 2018 la tasa de vacunación fue del 92,9% para la dosis básica y del 92,4% para la dosis de refuerzo, por debajo del 95% necesario para la inmunidad de la población.

Pero un reciente estudio de 2019 sobre la confianza en la vacunación en el país descubrió que está aumentando: el 74,6% de los polacos dijeron que las vacunas obligatorias eran seguras.

"En Europa Central y del Este, las actitudes hacia la vacunación pueden estar parcialmente moldeadas por la experiencia pasada del período comunista y la organización del sistema de salud antes de 1989", escribieron los autores.

Las generaciones más jóvenes solían dudar más, algo que podría estar relacionado con el acceso a Internet, dijeron los autores.

La encuesta invidualizó que la gente confiaba en sus médicos, pero que confiaba menos en el Gobierno para recomendar la vacunación.

Actualmente hay once vacunas obligatorias para los niños en el país.

Preocupaciones sobre la seguridad de la vacuna

Otra de las principales preocupaciones de las personas en relación con las vacunas está relacionada con la seguridad.

Una encuesta realizada en 2016 en Italia entre padres de niños de 16 a 36 meses de edad reveló que la preocupación por la seguridad era la razón más importante para rechazar o interrumpir las vacunación de los niños.

"Se descubrió que los principales factores asociados con el escepticismo eran: no haber recibido de un pediatra la recomendación de vacunar completamente a su hijo, haber recibido opiniones discordantes sobre las vacunas, haber conocido a padres de niños que experimentaron reacciones adversas graves y, principalmente, utilizar tratamientos médicos no tradicionales", dijo Aurea Oradini, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Vita-Salute San Raffaele de Milán.

Históricamente, Italia ha sido más escéptica con respecto a las vacunas, con una disminución de las mismas entre 2013 y 2016. Desde entonces, el país amplió el número de vacunas obligatorias de cuatro a diez, lo que aumentó la cobertura de la infancia. La doctora Rubin de la Universidad de Bergamo dice que la confianza en la vacuna ha aumentado en Italia desde entonces.

Pero estas preocupaciones de seguridad también pueden variar por país y dependen de los estudios o informes que se realicen para cada vacuna en particular.

El Dr. Xavier Bosch, profesor adjunto de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya, dijo que las vacunaciones contra el VPH, que causa el cáncer de cuello de útero, se vieron influidas por las noticias de unas niñas que habían enfermando en Valencia, España, a pesar de que la causa era psicológica.

Ahora, dice, que "se estima que la cobertura de la vacuna contra el VPH está en el rango del 70%".

Una de las grandes influencias en las campañas anti-vacunación fue un estudio de 1998 del cirujano británico Andrew Wakefield. Este sugería que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) podía predisponer a los niños a trastornos del desarrollo como el autismo.

Los expertos afirman que la publicación de este estudio influyó posteriormente en las tasas de vacunación contra el sarampión, ya que recibió mucha atención de los medios de comunicación a pesar de su carácter especulativo y su posterior retractación.

Wakefield fue eliminado del registro médico del Reino Unido después de que se descubriera que el estudio era fraudulento.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha dicho que una percepción errónea común es que el sarampión en sí mismo es una enfermedad inofensiva, lo cual es probablemente un mito que proviene del éxito de las campañas de vacunación que redujeron las muertes de millones por año en el decenio de 1980 a unas 122.000 en 2012.

Aún así, el año pasado, los países de la Unión Europea notificaron unos 13.200 casos de sarampión, según el ECDC.

El tiempo y la seguridad de las vacunas contra la COVID-19

Bosch señala que "con COVID nos enfrentaremos a otra situación en la que introduciremos la vacuna en las personas mayores y frágiles", lo que significa, según él, que "los efectos secundarios de la vacuna se multiplicarán", lo que devolverá la preocupación por la "seguridad" a los titulares de las noticias.

La encuesta del FEM-Ipsos sobre las nuevas vacunas contra la COVID-19 reveló que el 34% de las personas en todo el mundo estaban en parte preocupadas por los efectos secundarios y el 33% citó la velocidad de los ensayos clínicos como una preocupación.

Esa encuesta encontró que en Francia y España "menos de cuatro de cada 10 personas" se vacunarían dentro de los tres meses de la vacuna contra la COVID-19, por ejemplo.

Los expertos dicen que las vacunas no serán aprobadas a menos que sean seguras y que el rápido plazo se debe a una multitud de factores.

"En parte es porque hay tanto COVID alrededor que pudimos probar estas vacunas más rápido de lo que lo haríamos con las vacunas normales", explica Khan.

"Así que normalmente, cuando una enfermedad no es tan prevalente, se tarda mucho más tiempo en hacer las pruebas porque se tarda más tiempo en que se infecten suficientes personas para probar si era seguro o no".

Esto, además de los altos niveles de financiación y los atajos en la administración, también contribuyó a la velocidad de las vacunas.

Pero "otro problema con las vacunas a nivel mundial es que dependemos mucho de las grandes empresas para la salud mundial". Y para algunas personas que tienen problemas con las grandes empresas y, en particular, con el sector privado, ese es otro punto débil de nuestra cadena de confianza", explicó la Dra. Larson, a pesar de que la cooperación entre el Gobierno y las empresas, desde el punto de vista de la salud pública, es útil.

¿Cuáles son los factores más importantes para fomentar la confianza del público en las vacunas?

Muchos expertos dicen que es importante crear confianza escuchando las preocupaciones de la gente y siendo transparente en cuanto a la información sobre la salud pública.

Las redes sociales a menudo pueden desempeñar un papel adverso, según los expertos, ya que la información errónea y las opiniones negativas sobre las vacunas están más fácilmente disponibles que la información positiva.

"Plataformas como Facebook están mejorando en la eliminación de la información falsa sobre las vacunas. Pero es preocupante que sea tan fácil que la información errónea sobre las vacunas se extienda", dijo Khan en el Wellcome Trust.

Lo más importante es que "la recomendación activa del médico sea el factor determinante más fuerte para que un niño sea vacunado", dijo Bosch en la Universitat Oberta de Catalunya.

Larson dice que los expertos necesitan entender por qué la gente es escéptica y qué le preocupa más.

Necesitamos "involucrarnos con la gente para que sepan que te preocupas y que te interesan sus puntos de vista", dijo.