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Primer clon de una especie en extinción en Estados Unidos, un hurón muerto hace 30 años

Por Rafael Cereceda con AP
Elizabeth Ann, el simpático clon de hurón de patas negras para salvar a su especie
Elizabeth Ann, el simpático clon de hurón de patas negras para salvar a su especie   -   Derechos de autor  AP/Public Domain
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Los científicos han clonado la primera especie estadounidense en peligro de extinción, un hurón de patas negras duplicado a partir de los genes de un animal que murió hace más de 30 años.

La esbelta depredadora, llamada Elizabeth Ann, nació en un centro de Colorado el 10 de diciembre y se anunció el jueves.

Elizabeth Ann es una copia genética de un hurón llamado Willa que murió en 1988 y cuyos restos fueron congelados en los primeros días de la tecnología del ADN. Se conservaban en el "zoológico congelado global" de San Diego que guarda muestras de especies de todo el planeta.

La comunidad de hurones de patas negras se creyó extinguida pero se descubrió un pequeño clan de un puñado de ejemplares. El Servicio federal estadounidense de Pesca y Animales Salvajes -que ha coordinado la operación de clonación- los reintrodujo en la naturaleza pero todos eran descendientes de sólo siete supervivientes.

Ahora son cerca de 500 *, pero todos descendientes de los siete "fundadores", así que ya sólo se están reproduciendo "entre hermanos". El objetivo es intentar añadir riqueza genética a la especie.

Viagen, una empresa que clona caballos y perros y gatos de compañía, clonó ambos animales.

En un mundo amenazado por la pérdida de biodiversidad, la técnica puede parecer prometedora para potenciar especies en peligro de extinción, como un caballo salvaje de Mongolia clonado que nació en unas instalaciones de Texas el verano pasado.

Sin embargo para algunos científicos y conservacionistas clonar las especies en peligro de extinción o incluso las ya extinguidas presenta algunos problemas de orden ético. En primer lugar porque no solucionará los problemas que han provocado que la especie llegue a esta situación límite.

El servicio federal encargado de la operación reconoce que la clonación no es una solución en sí misma. "Mantener y aumentar las poblaciones silvestres y el hábitat adecuado sigue siendo esencial para la recuperación del hurón de patas negras y seguirá siendo una prioridad para el Servicio", coomentó Noreen Walsh, Directora de la Región de la Montaña y la Pradera del Servicio. "El éxito de la clonación genética no disminuye la importancia de abordar las amenazas basadas en el hábitat para la especie o el enfoque del Servicio para abordar la conservación y gestión del hábitat para recuperar los hurones de patas negras."

¿Por qué no se hacen más clonaciones de especies en peligro de extinción?

Ana Josefa Soler Valls, experta en reproducción animal y biotecnología y profesora de la Universidad de Castilla la Mancha considera que la prioridad es evitar que se llegue a estos extremos.

Celebra la iniciativa, que en este caso es una opción para dar mayor variabilidad genética a esta especie en situación extrema. "Ahora cuando se crucen de forma natural, aumentará la variabilidad y los efectos de la consanguinidad podrán atenuarse" explica Soler Valls.

Reconoce que las acciones de conservación tienen que ser algo integral "no puedes estar recuperando especies con técnicas de reproducción asistida si luego no se acompaña también de un proyecto a largo plazo de conservación de esas especies en su hábitat, con acciones para que sea sostenible. Hace falta una conservación in situ y otra ex situ (con técnicas de reproducción asistida o en zoológicos) pero tienen que ir a la par" comenta la profesora.

La mayor parte de expertos considera absurdo clonar especies extinguidas hace mucho tiempo Soler Valls recuerda que "se inentó clonar mamuts. Cuando vimos esa noticia todos pensamos que incluso su medio ambiente no iba a estar adaptado. Fue un intento pero no salió adelante".

Desde la clonación de la célebre oveja Dolly, la técnica se ha convertido en algo relativamente común. Uno de sus principales usos actuales es la clonación de mascotas y animales domésticos.

Sin embargo aplicar la técnica a animales salvajes es harina de otro costal. La técnica no está lo suficientemente perfeccionada y habitualmente se producen muchos fallos antes de conseguir la clonación. Además se conocen poco los ciclos reproductivos de estos animales.

Soler Valls cita el caso del bucardo, la cabra pirenaica. "Sólo quedaban tres ejemplares y el último murió porque le cayó un árbol encima. Vinieron científicos franceses del INRA, extrajeron células somáticas del cadáver y lo clonaron en un ovocito de una cabra hispánica. Sin embargo, aunque son especies muy cercanas no funcionó porque la duración de la gestación era diferente. Nacieron individuos, pero no sobrevivieron".

También pone el ejemplo del lince ibérico, que tiene una línea de reproducción asistida para apoyarles porque tienen muy limitado su hábitat natural. "Son animales muy competitivos que necesitan grandes espacios y tienen cada vez menos". La conservación en los laboratorios va a la par con el cuidado del hábitat.

"Una especie no es extingue de un día para otro. Se tiene mucho miedo, muchos protocolos de seguridad para trabajar con estas especies, esto ocurre con el lince ibérico. Hay una parálisis y cuando te quieres dar cuenta, se te ha ido la especie, sin haber hecho lo suficiente para evitarlo".

* Noticia corregida. Debido a un error de interpretación, afirmamos inicialmente que sólo quedaban siete ejemplares hoy en día.