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Cientos de miles de personas toman las calles de Birmania en plena huelga general

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Protestas en Mandalay, Birmania.
Protestas en Mandalay, Birmania.   -   Derechos de autor  ASO/AP
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Cientos de miles de personas han salido este lunes a las calles de Birmania. El país se manifiesta contra la junta militar con protestas y una huelga general: los establecimientos se mantienen cerrados y multitudes salen a las calles, haciendo frente a una fuerte oposición policial. Este fin de semana fallecieron dos personas en las manifestaciones y la junta amenaza con más muertes.

En varias localidades del país como Rangún, Naipyidó — la capital —, y Mandalay, los birmanos han ocupado las principales vías para reclamar la reinstauración de una democracia y la liberación de los presos políticos, incluida la líder electa Aung San Suu Kyi.

Una joven vendedora muestra su descontento con la situación actual y explica por qué ha decidido unirse a la huelga general: "Me uno a la protesta para luchar contra la Junta. No queremos que nos gobierne un régimen. No vale la pena trabajar por el bien de esta gente. Lucharemos contra ellos hasta que ganemos. Me voy a unir a las protestas cada día".

En la ciudad de Rangún, una estudiante de 18 años se ha unido para luchar contra la Junta: "No me importan sus leyes y normas, no son nuestro Gobierno, por lo que no tenemos que obedecerles. Saldremos cada día a las calles hasta que no podamos andar".

Ante la convocatoria, la Junta militar volvió a dejar sin internet al paí**s** una noche más y restringió el uso de datos durante la mañana, además de cortar varias arterias de Rangún y Naipyidó para impedir el acceso a los puntos especialmente concurridos durante las protestas, que comenzaron hace más de dos semanas.

Occidente, en contra la Junta militar

El Ejército critica que las principales potencias occidentales y la ONU denuncien su actuación, y justifica la toma de poder por un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, donde la Liga Nacional para la Democracia — el partido liderado por Suu Kyi — ganó con una holgada victoria, como ya hizo en 2015.

El Ministerio de Exteriores criticó en un comunicado publicado la noche del domingo en su cuenta de Facebook que "algunas afirmaciones o comentarios hechos por algunas embajadas en Rangún y por países extranjeros equivalen a una injerencia flagrante en los asuntos internos de Birmania".

En el comunicado el Ministerio advirtió que estos comentarios "violan la convención de Viena de relaciones diplomáticas, que establece que los diplomáticos deben respetar las leyes de los estados anfitriones y no deberían interferir en los asuntos internos".

Las principales potencias occidentales han condenado este martes la actuación de los militares. "Es inaceptable utilizar munición real contra personas desarmadas", afirma una declaración conjunta de los ministros de Exteriores del Grupo de los Siete (G7) países más desarrollados y del Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea.

"Condenamos la intimidación y la opresión contra las personas que se oponen al golpe de Estado. Estamos preocupados por la represión contra la libertad de expresión", añade el comunicado.

El G7 defiende la protección de "manifestantes, médicos, la sociedad civil y periodistas", así como la "liberación inmediata e incondicional" de los detenidos, incluidos el presidente, Win Myint, y la consejera de Estado, Aung San Suu Kyi.