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OLA MIGRATORIA | El sueño de las noches sin luna

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Un grupo de migrantes cruza el Rio Grande para llegar a Texas.
Un grupo de migrantes cruza el Rio Grande para llegar a Texas.   -   Derechos de autor  Dario Lopez-Mills/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
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Una noche sin luna oscurece los últimos metros de un largo viaje con el que esperan cambiar sus vidas y las de sus hijos. Para la mayoría, comenzó en algún país de Centroamérica. El tramo final, lo hacen en una lancha hinchable maneja por "coyotes" o traficantes de migrantes. Tras dejarlos en la orilla estadounidense, vuelven inmediatamente a suelo mexicano, donde otros grupos les esperan:

"Hay mucha gente. Son cientos por día", explica un joven con el rostro cubierto mientras se prepara para volver a la otra orilla.

"¿Hay muchos allá todavía?, pregunta el periodista.

"Todavía hay muchos más en camino. Créanme, no son los únicos que quieren el sueño americano", sentencia el joven enmascarado antes de partir.

Los integrantes del grupo que acaba de llegar son familias con niños pequeños. Vienen de Honduras. Han tenido suerte, una decena de voluntarios les ha recibido con bebidas y alimentos. Todos los miedos y angustias del camino han quedado atrás:

- "(Siento) Tranquilidad, porque ya estamos aquí, ya no estamos en el camino como veníamos. (Vine) Pidiéndole a Dios por todo el camino y ahora que estamos aquí ya me siento más tranquilo", explicaba un joven llamado Jesus Medrano mientras sostenía a su hija pequeña en brazos.

- "Feliz. Feliz de estar aquí, porque esta ha sido la meta desde que salimos de Honduras. Creo que llevamos casi dos meses de ir y venir con mi familia en el camino", añadía Maynor Cruz, también padre de familia.

Otros grupos no han tenido "comité de bienvenida" al cruzar la frontera con el estado de Texas. Por lo general, nada más llegar a tierra, sus integrantes buscan entregarse a las autoridades y solicitar asilo. Ya en el centro de acogida, Elmer Maldonado, hondureño, recuerda anécdotas del viaje con su hijo pequeño:

"Cuando vio el helicóptero dijo 'papá, papá, papá'. Se pone contento cuando ve cosas nuevas y emocionantes. A veces oye ruidos fuertes y se asusta, todavía es pequeño y no entiende mucho", explica Elmer con una inmensa ternura.

Elmer, Jesús y Maynor ponen rostro a un drama que azota a millones de personas en Centroamérica. La violencia, la corrupción, la falta de oportunidades y los latigazos de las catástrofes naturales les condenan a vivir en la miseria. Aunque Joe Biden les ha pedido que no vayan a Estados Unidos, la llegada del líder demócrata a la Casa Blanca ha reavivado sus esperanzas de encontrar una vida mejor en el gigante americano. Nada garantiza que puedan quedarse, pero para ellos su sueño, y el de tantos otros en otras partes del mundo, ha empezado a materializarse en una noche sin luna.