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La lucha de los rezagados en las campañas de vacunación

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Un pájaro observa una fila de personas que esperan su turno para vacunarse en Bucarest
Un pájaro observa una fila de personas que esperan su turno para vacunarse en Bucarest   -   Derechos de autor  Andreea Alexandru/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
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Los miembros del Ejecutivo rumano han acudido este sábado a los centros de vacunación para ponerse voluntariamente la vacuna contra la COVID-19. Además de inmunizarse, se trata de dar ejemplo a una ciudadanía que se resiste a vacunarse. A día de hoy, Rumanía es uno de los países europeos más atrasados en las campañas de vacunación.

Las autoridades turcas también tratan de persuadir a la ciudadanía. El Gobierno ha creado equipos móviles de "persuasores", profesionales de la salud cuya misión consiste en convencer a las personas recitentes:

"Todos decían que la vacuna me mataría, así que no me la puse. Pero el Gobierno nos envió a los médicos, que me convencieron y me vacuné", explicaba una anciana de 75 años llamada Sare Oncel.

La otra cara de la moneda la encontramos en Hungría, donde muchos miembros de la comunidad romaní quieren vacunarse, pero han quedado al margen de los planes del Gobierno.

"Muchas personas no pueden registrarse para vacunarse porque, o bien no saben exactamente cómo hacerlo, o no tienen un dispositivo para ello o acceso a Internet. En muchas casas no hay servicios públicos porque no han podido pagarlos", afirma la activista civil gitana Fruzsina Balogh.

La comunidad romaní de Hungría está compuesta por unas 700 000 personas, alrededor del 7% del total de la población. Muchas viven ancladas en la pobreza y carecen de la formación necesaria para afrontar la pandemia.