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Las últimas víctimas de EEUU en Afganistán

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Por Anelise Borges
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Las últimas víctimas de EEUU en Afganistán
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Emal Ahmadi no pudo ver el impacto de los dos aviones secuestrados contra las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. En aquel momento, Afganistán estaba bajo el control de los talibanes y no estaba permitido el uso de televisores.

"Una persona lo mencionó en la radio", destaca. Pero su vida y la de muchos de sus compatriotas afganos ha quedado marcada por ese día, y por la posterior "guerra contra el terror" lanzada por el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush. Ahmadi fue víctima el 29 de agosto del último ataque estadounidense en el que diez de sus familiares murieron, incluida una hija de tan solo tres años. "Solo Dios conoce mi dolor", se lamenta.

Las fuerzas estadounidenses dijeron que la operación tenía como objetivo a un terrorista suicida que iba a atentar en el aeropuerto deKabul con un coche bomba, Algo que Ahmadi niega rotundamente: "Fue un gran error de EE.UU. dirigir el ataque contra la población civil. Como sabes no había (terroristas). Fue un grave error. Primero deberían haber encontrado información sobre mi familia, sobre mi hermano, cuál es su trabajo, qué hace, qué hacen los miembros de la familia." Y recuerda el horror al llegar a su hogar: "Algunos de ellos, como mi hija, los hijos de mi hermano estaban en pedazos. Eran trozos de carne. Fue terrible".

El 11-S desencadenó la guerra más larga y letal de Estados Unidos. En el momento en el que las tropas abandonaron Afganistán, el conflicto se había cobrado la vida de más de 2.500 soldados de ese país. Se estima que el número de vidas afganas que se perdieron superó las 150.000. Un récord que contribuyó a alimentar la misma ideología y odio que Estados Unidos intentó derrotar

Emal Ahmadi dirige sus mensajes a EEUU y otros países: "No traten de cometer errores en Afganistán. No ataquen a la población civil. Porque el pueblo afgano ama enormemente a todos los miembros de su familia. Y cuando pierden a un padre o un hermano o un hijo es muy duro."

Ahora admite que no está dispuesto a vengarse y que, como antiguo intérprete del ejército estadounidense, había solicitado un visado especial para inmigrantes y planeaba abandonar Afganistán. Pero asegura que esos planes se han desvanecido y enterrado con los cuerpos de sus seres queridos

La investigación de Estados Unidos

El Mando Central de Estados Unidos sostiene que estaba investigando los informes sobre víctimas civiles. Pero, según Emal, por el momento no se ha recogido prueba alguna. "Nadie ha venido aquí, sólo los periodistas. Nadie del gobierno, ni de Estados Unidos, nadie ha venido por nosotros, a darnos el pésame".

El presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Mark Milley, considera que "los procedimientos se siguieron correctamente" y que el ataque "fue un golpe justo". El Pentágono afirma que Zemarai Ahmadi era un "facilitador del Estado Islámico" y que su coche estaba repleto de explosivos, lo que suponía una amenaza inminente para las tropas estadounidenses.

Pero una investigación realizada por el New York Times, basada en las imágenes de seguridad grabadas a Zemarai Ahmadi, ha reconstruido sus movimientos horas antes de su muerte. Lo que encontraron parece sugerir que Zemarai Ahmadi no era una amenaza inminente para las tropas estadounidenses, sino un trabajador humanitario. Y que no llevaba material explosivo, sino contenedores de agua a su casa debido a la escasez en el barrio.

Fuentes adicionales • Juan Carlos de Santos (versión en español)