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La angustia de vivir entre miles de bombas sin explotar en Siria

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Por Yousef Ghraibi & Euronews en español
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La angustia de vivir entre miles de bombas sin explotar en Siria
Derechos de autor  euronews

Una bomba sin explotar cambió para siempre la vida de la familia Rahal.

Los niños estaban jugando y de repente algo empezó a soltar humo. Mahmud no estaba en casa cuando se produjo la explosión.

Muerte y operaciones

"Fui al hospital y nadie me decía nada", recuerda. "Dijeron 'no les ha pasado nada a sus hijos, no tenga miedo y luego..."

"Rim voló diez metros y yo volé cinco", recuerda su hija Mariam.

Mariam y Rim pasaron por 16 operaciones para salvar la vida. Sus hermanos Mustafá de doce años y Yasin, de dos, fallecieron.

"Cuando los vi, los habían colocado en dos cajas. Pergunté ¿son esos mis hijos? Dijeron sí... no puedo más...", dice Mahmud.

"Luego yo te llamé, te llamé, papá", cuenta su hija.

Casi no existe una zona en el noroeste de Siria libre de munición sin explotar

4,1 millones de personas en la región se enfrentan a diario a bombardeos del ejército de Bashar al Asad y de Rusia, su gran aliado.

Expertos voluntarios de Defensa Civil son llamados a menudo. Escanean el lugar en busca de explosivos que pueden permanecer ocultos durante años esperando ser activados.

Tuit con la historia de Alí, al que le explotó una mina en el pie

Sobre todo, bombas de racimo

"Estas cosas complican más nuestro trabajo", explica Raed Hasun, jefe de equipo del Departamento de Defensa Civil. "Hoy limpiamos un espacio, luego el régimen vuelve a bombardearlo. Como puede ver, el bombardeo del régimen continúa, ya sean ataques suyos o de Rusia. Por lo que después de limpiar el área volvemos para encontrarla otra vez contaminada. Hasta ahora, los equipos de retirada se han desecho de 22.766 municiones de varios tipos, la mayoría bombas de racimo".

Mientras esperan el final de esta guerra interminable, a los civiles no les queda más remedio que seguir con un ojo en el cielo y otro en la tierra.