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Europa ante la falta de gas

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Por Alberto De Filippis
In Amenas gas field in eastern Algeria near the Libyan border
In Amenas gas field in eastern Algeria near the Libyan border   -   Derechos de autor  KJETIL ALSVIK / STATOIL / AFP

La crisis energética, exacerbada por las tensiones con Moscú, está empujando a Europa a buscar en otros lugares nuevas formas de suministro de gas. El problema, sin embargo, no es solo encontrar países, a parte de Rusia, dispuestos a hacer negocios con la Unión Europea. Sino que también se plantea el conflicto de cómo transportar el gas a los distintos estados miembros.

Europa depende del exterior para abastecerse de gas, y este sólo puede llegar por dos vías de características opuestas: o bien por gasoductos que garantizan la seguridad del suministro a un coste menor, pero imposible de hacerlo a una alta velocidad o bien a través de buques transportadores de gas natural licuado (GNL) que permiten comprar en un mercado global pero a un coste mayor.

Rusia ha sido históricamente el mayor proveedor de gas natural de la Unión Europea. Después de las disputas de gas entre Rusia-Ucrania-Europa de 2006 y 2009, seguidas de tensiones a raíz de la crisis de Ucrania de 2013-2014, la Unión Europea buscó reducir su dependencia de las importaciones de gas natural ruso. Sin embargo, Rusia todavía suministra alrededor del 40% del consumo de gas de la Unión Europea.

Europa empezó el invierno con reservas de gas inusualmente bajas

Europa ha entrado en el invierno con menos gas del habitual. Y según Simone Tagliapietra, investigador del Bruegel Institute, la situación es extremadamente difícil porque no hay muchas opciones: "Los países del norte de África actualmente suministran gas natural a Europa a través de gasoductos (Argelia, Libia) pero no tienen la capacidad tecnológica para aumentar su producción y exportaciones. Por lo tanto, Europa no puede depender de ellos para obtener suministros adicionales para reemplazar el gas ruso. El GNL africano, como Nigeria, podría desempeñar un papel, pero nuevamente esto dependerá de la rapidez con que estos países puedan aumentar su producción y capacidad de licuefacción. En todos los casos, es difícil ver volúmenes adicionales disponibles para Europa a corto plazo”.

Sin embargo, Italia y España están buscando la forma de aumentar sus importaciones desde Libia y Argelia y ver cómo enviarlo al resto de Europa.

¿Aumentan las importaciones desde Italia?

La Unión Europea espera que el Gasoducto Transadriático (TAP) aumente las importaciones de gas a Europa desde Azerbaiyán. El TAP debería aumentar su capacidad de exportación a 10.000 millones de metros cúbicos (bcm) al año de los 8 bcm actuales.

Este gasoducto transportó el año pasado más de 8.100 millones de metros cúbicos de gas desde Azerbaiyán a Europa, de los cuales un total de 6.800 millones de metros cúbicos se transportaron a Italia. Esta es la etapa final de un proyecto de 40 mil millones de dólares llamado Southern Gas Corridor. El año pasado, el país centroasiático exportó 19.000 millones de metros cúbicos de gas, de los cuales 8.500 millones de metros cúbicos fueron a Turquía. El resto se envió a Italia, Georgia, Grecia y Bulgaria.

La Unión Europea trabaja actualmente en otro proyecto: EastMed, un gasoducto que conectará la red europea con los yacimientos de gas marino descubiertos en Chipre, Israel y Egipto. Si se completa, dejaría de lado a Rusia y Turquía al conectar la red chipriota a la red europea.

Se espera que los trabajos en EastMed esten terminado en 2027, al igual que el trabajo en Poseidon, el oleoducto que conectará a EastMed desde Grecia a Italia.

En 2004, se puso en marcha Greenstream, el oleoducto de 520 km de largo desde Libia hasta la isla italiana de Sicilia. Es el oleoducto más largo del mar Mediterráneo y alcanza una profundidad de casi 1.200 metros.

Además de este oleoducto (Greenstream), también existe el oleoducto Transmed de 2.000 km desde África, que conecta Argelia con Italia a través de Túnez a Mazara del Vallo en Sicilia. Hoy, Argelia es el segundo mayor exportador de gas de Italia, justo después de Rusia.

¿Un nuevo gasoducto para llevar gas a Europa desde España?

Casi el 45% del gas que España importa y consume procede de Argelia. De los dos oleoductos existentes desde Argelia, el mayor es el oleoducto Magreb-Europa, que transporta una media anual de 10.000 millones de metros cúbicos a la Península Ibérica.

El segundo es el gasoducto submarino Medgaz, que llega a Almería, al sur de España, y se puso en funcionamiento en 2010 para mejorar la seguridad de suministro tanto en  España como en el resto de Europa.

La multinacional energética Naturgy y su aliado argelino Sonatrach acordaron en julio pasado poner en marcha una expansión, en la que han invertido unos 73 millones de euros. La expansión como tal está finalizada, se han realizado pruebas de presión y solo queda ponerlo en marcha.

Medgaz es el primer gasoducto que discurre a más de 2.000 metros de profundidad en el Mediterráneo y tiene una capacidad inicial de 8.000 millones de metros cúbicos al año. Cuando se amplíe su capacidad, se espera que el 25% del gas natural consumido en España llegue por este gasoducto.

La OTAN también estaría evaluando la posibilidad de construir un gasoducto que, atravesando la Península Ibérica, suministraría gas argelino y gas licuado al mercado europeo “para paliar la dependencia de Europa central del gas ruso”, informó el diario La Vanguardia, citando fuentes del gobierno español.

Según el diario español, se trataría del proyecto Midcat, cancelado en 2019 por las autoridades españolas y francesas por su baja rentabilidad ante la creciente preferencia por las energías renovables. Si el proyecto, entonces valorado en 400 millones de euros (457 millones de dólares), sale adelante, la Península Ibérica podría convertirse en una "plataforma de distribución" y almacenar gas en ocho plantas de regasificación ubicadas en España y Portugal.

¿Puede el uso de gas licuado ser una alternativa a la escasez de gas?

Aunque España cuenta con la mejor infraestructura para la explotación de gas licuado, la situación podría degenerar incluso allí. José María Yusta, especialista en mercados energéticos de la Universidad de Zaragoza, afirma: “Enagás, gestor técnico del sistema gasista en España, dijo que en noviembre de 2021 se contrató el 95% de la capacidad ofertada en plantas de regasificación, el máximo legal posible. , frente al 57% en noviembre de 2020”.

España está cerca de su máxima posibilidad de almacenamiento de gas licuado. El uso de esta fuente de energía, por tanto, no parece ser una solución capaz de resolver los problemas energéticos europeos.