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Florida castiga duramente a Disney por sus críticas contra la ley "No Digas Gay"

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Por Blanca Castro  con AFP
En la imagen, el parque Magic Kingdom en Orlando, Florida.
En la imagen, el parque Magic Kingdom en Orlando, Florida.   -   Derechos de autor  AP / John Raoux

Parece que la batalla entre Disney y el estado de Florida no tendrá un final de cuento de hadas. La Cámara de Representantes de Florida ha aprobado retirarle a la empresa de parques temáticos su estatus especial, otorgado en 1967.

Esto significaría el fin del autogobierno de Disney en sus sedes ubicadas en la ciudad de Orlando. Este estatus ofrece a Disney múltiples beneficios, entre ellos recaudar impuestos, manejar los servicios públicos y contar con su propia policía en sus parques y hoteles.

Queda ahora en manos del gobernador Ron DeSantis firmar la medida, y de ser así entraría en vigor a mediados de 2023.

Este es el último episodio de una guerra cultural que existe en Estados Unidos.

Los problemas comenzaron cuando Disney rechazó públicamente la polémica ley conocida como “Don't Say Gay” (No Digas Gay, en inglés) que prohíbe a las escuelas de Florida hablar a los estudiantes sobre orientación sexual e identidad de género.

En un primer momento, la empresa de atracciones no se pronunció al respecto, pero la presión de sus 75 000 trabajadores locales llevó a Disney a condenar la ley y a suspender las -cuantiosas- donaciones políticas al estado, manejado por el Partido Republicano.

Para DeSantis y para otros líderes republicanos, las acciones de la compañía fueron una declaración de guerra. Ahora el conflicto podría pasarles factura a los contribuyentes. Ya que, según las leyes estatales, si se disuelve este distrito especial tanto los bienes como las deudas de Disney pasarán al gobierno local.

Disney cuenta con una deuda valorada en unos 2 000 millones de dólares.

Editor de vídeo • Blanca Castro