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El Parlamento Europeo aprueba la negociación del gran paquete de medidas para reducir el CO2

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Por Juan Carlos De Santos Pascual  con EFE
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Emisiones de dióxido de carbono
Emisiones de dióxido de carbono   -   Derechos de autor  Ng Han Guan/The Associated Press.

Gran paquete legislativo para descarbonizar la economía de la Unión Europea. Una mastodóntica hoja de ruta de iniciativas que transformará el sistema productivo del bloque. A la segunda votación el Parlamento Europeo ha llegado a un acuerdo después de tirar por el camino del medio.

Es decir, que los permisos gratuitos de emisiones de CO2 desaparecerán más tarde de lo que querían los diputados más ecologistas, pero antes de lo que pedían quienes solicitaban más tiempo de adaptación para las industrias.

"Por fin lo hemos conseguido. Hemos aprobado con una enorme mayoría la mayor ley climática de la historia. Estamos dando un gran paso a favor del clima, pero también protegiendo el empleo", ha destacado Peter Liese, eurodiputado del Partido Popular Europeo.

Aunque se han modificado algunos aspectos para que haya este acuerdo el objetivo no deja de ser el mismo: crear incentivos para que se reduzcan al menos un 55% las emisiones de CO2 en 2030 en relación a las que se emitían en 1990. Aún queda la negociación con la Comisión y con el Consejo de la UE. 

Inicialmente, el Parlamento tendría que haberse pronunciado el pasado 8 de junio sobre ocho de las catorce propuestas del "Fit for 55", nombre que engloba el conjunto de modificaciones legales para reducir al menos un 55 % las emisiones de CO2 en 2030 respecto a 1990 y alcanzar la neutralidad climática en 2050.

Pero una enmienda introducida a última hora por el Partido Popular Europeo (PPE), apoyada por liberales y euroescépticos, llevó a socialdemócratas y Verdes a votar contra el texto en su integridad y tumbar la posición conjunta del Parlamento Europeo, contra la que también votaron la extrema derecha y la izquierda.

El punto de discordia fue la futura reforma del mercado de comercio de emisiones, el llamado sistema ETS que pone precio al dióxido de carbono emitido por unas 11.000 plantas industriales de consumo energético intensivo y que desde 2005 es la piedra angular de la política climática de la UE.

En la comisión parlamentaria de Medioambiente se había consensuado un texto para someter al pleno, que suele respetarse, pero el PPE consideró que esa comisión no representaba equilibradamente el sentir del hemiciclo e introdujo una serie de enmiendas que generaron gran revuelo en el hemiciclo y tumbaron el texto sobre el ETS para renegociarlo.

Esto arrastró a otras dos iniciativas íntimamente relacionadas, el ETS 2 para gravar las emisiones del transporte rodado y el sector de los edificios, el Fondo Social del Clima para ayudar a los más vulnerables y el CBAM para proteger a ciertas industrias europeas de estándares medioambientales más bajos en terceros países.

El sistema ETS contempla una serie de permisos que eximen a las industrias de pagar por las toneladas de dióxido de carbono emitidas para que tengan tiempo para invertir en tecnologías limpias mientras mantienen su competitividad, exenciones que deberán ir desapareciendo gradualmente.

El texto consensuado preveía acabar con esos permisos en 2030, pero la nueva enmienda empujaba esa fecha hasta 2034.

Esto suponía, además, un problema para el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM), una novedosa herramienta al filo del proteccionismo climático que entraría en funcionamiento en 2025 para evitar que industrias de terceros países tengan ventajas sobre las europeas en el mercado comunitario, pues se exigiría más a compañías foráneas que a las locales