Resumen del año 2022: una crisis económica mundial provocada por la energía y la escasez alimentaria

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Resumen del año 2022: una crisis económica mundial provocada por la guerra, la energía y la escasez alimentaria

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El mundo se despertó el 24 de febrero de 2022 con el inicio de una guerra en Europa y con muy poca idea del impacto que tendría en la vida de todos.

Si la dependencia de la energía rusa era un hecho bien conocido, pocos se habían dado cuenta de que Ucrania es uno de los graneros del mundo por su producción agrícola.

Una guerra energética

La condena de la invasión rusa de Ucrania por la mayoría de los líderes mundiales fue seguida de listas de sanciones contra Moscú.

Como reacción, Vladimir Putin cerró los grifos del gas a Europa.

Antes de la invasión de Ucrania, por ejemplo, Rusia era el principal proveedor de Alemania, suministrando a la mayor economía de Europa poco menos de un tercio de su gas.

Los jefes de Estado y de gobierno europeos intentaron tomar medidas comunes, pero la resistencia fue proporcional a la dependencia energética de Rusia.

Los ministros se apresuraron a asegurar suministros alternativos, conscientes de que la fuerte dependencia del gas ruso había dejado a la mayoría de las naciones gravemente expuestas.

En el primer semestre de 2022, los precios medios de la electricidad en los hogares de la UE aumentaron considerablemente en comparación con el mismo periodo de 2021, pasando de 22 euros por 100 kWh a 25,3 euros por 100 kWh. Los precios medios del gas también aumentaron en comparación con el mismo periodo de 2021, pasando de 6,4 euros por 100 kWh a 8,6 euros por 100 kWh en el primer semestre de 2022.

En comparación con hace un año, el peso de los impuestos y tasas en las facturas finales de electricidad y gas cobradas a los hogares de la UE en el primer semestre de 2022, disminuyó significativamente, ya que los Estados miembros pusieron en marcha desgravaciones y subvenciones gubernamentales para mitigar los elevados costes energéticos.

A las puertas del invierno, los países de la Unión Europea no han sido capaces de superar amargos desacuerdos en su lucha por proteger eficazmente a 450 millones de ciudadanos de los aumentos masivos en sus facturas de gas natural con la llegada del frío.

La mayoría de las reuniones de urgencia sólo han puesto de manifiesto cómo la crisis energética vinculada a la guerra de Rusia en Ucrania ha dividido al bloque de 27 países en grupos casi irreconciliables.

Tras varios aplazamientos, los ministros de Energía vuelven a intentar desbloquear la situación entre los países que exigen un abaratamiento del gas para aliviar las facturas domésticas -entre ellos Grecia, España, Bélgica, Francia y Polonia- y los que, como Alemania y los Países Bajos, insisten en que un tope de precios podría reducir el suministro.

Ucrania, un "granero mundial"

Ucrania es el quinto exportador mundial de trigo, el cuarto de maíz y el primero de aceite y harina de girasol, según las Naciones Unidas.

Las exportaciones de grano del país se han desplomado desde febrero, al cerrar la guerra los puertos ucranianos del Mar Negro, lo que ha disparado los precios mundiales de los alimentos y ha hecho temer escasez en África y Oriente Próximo.

A finales de julio se desbloquearon tres puertos del Mar Negro en virtud de un acuerdo entre Moscú y Kiev, mediado por las Naciones Unidas y Turquía.

El acuerdo expiraba a principios de noviembre, pero Rusia y Ucrania han acordado prorrogarlo para permitir la exportación de grano desde los puertos ucranianos a través de un corredor seguro en el Mar Negro.

Estas últimas medidas ayudan a controlar la subida de los precios de los alimentos, pero no es suficiente.

La tasa de inflación anual de la eurozona ha aumentado hasta el 10,7% y supera el 20% en los tres Estados bálticos.

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El Ejecutivo comunitario ha revisado al alza su previsión de inflación de julio, pronosticando que los precios alcanzarán su nivel máximo a finales de año y se mantendrán altos en 2023. La inflación se situará en una media del 9,3% en la UE y del 8,5% en la eurozona para 2022, según Bruselas.

A finales de octubre, el Banco Central Europeo (BCE) anunció una nueva subida de los tipos de interés y dijo que seguirían nuevas subidas para combatir la inflación, mientras su presidenta, Christine Lagarde, advertía de la inminencia de una recesión en la eurozona. El BCE está sometido a presiones para frenar una inflación récord, impulsada principalmente por la subida de los precios de los alimentos y, sobre todo, de la energía, a raíz de la guerra de Rusia en Ucrania.

Las protestas y las huelgas estallan en toda Europa: el aumento de la inflación y el coste de la vida provocan el "invierno del descontento".

Con unos presupuestos familiares cada vez más ajustados, miles de ciudadanos europeos han salido a la calle para protestar contra el encarecimiento de la vida y exigir a los gobiernos nacionales y a la Unión Europea medidas económicas urgentes para combatir el aumento de la pobreza.

Llegamos a fin de año en un clima de tensión y austeridad.

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Ante la perspectiva de apagones y racionamientos, las autoridades de ciudades como Helsinki, Lisboa y Londres están desconectando algunas luces decorativas de las principales calles y plazas... en lo que es una Navidad menos luminosa.

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