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El coste de la maternidad: ¿cómo hacer frente a las desigualdades de género?

Imagen de una madre junto a sus hijos en Helsinki, el 17 de diciembre de 2010.
Imagen de una madre junto a sus hijos en Helsinki, el 17 de diciembre de 2010. Derechos de autor SARI GUSTAFSSON/Lehtikuva
Derechos de autor SARI GUSTAFSSON/Lehtikuva
Por Knarik Papoyan & Euronews
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Las diferencias entre hombres y mujeres en el lugar de trabajo, aumentan cuando las mujeres se convierten en madres. Conozcamos algunos aspectos de esta desigualdad.

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El denominado ‘techo de cristal’, suele considerarse un signo de desigualdad de género en el mercado laboral, y el período de maternidad, en la vida de una mujer, no es ajeno a ello.

La economista Pauline Grosjean, en su libro ‘Patriarcapitalisme’, cita pruebas de que, en la década de 1980, se produjeron enormes avances económicos para las mujeres. A finales de esa década, por término medio, tenían más estudios que los hombres, y habían accedido a profesiones de las que antes estaban excluidas. Pero, desde entonces, han estado atrapadas bajo el llamado ‘techo de cristal’, especialmente en las profesiones más prestigiosas y mejor pagadas. La estructura de la actual cultura de género, en interacción con la estructura económica, contribuye a la desigualdad.

El impacto de la brecha salarial de género en las madres

La brecha de género en el lugar de trabajo se amplía, aún más, cuando una mujer se convierte en madre. Euronews ha conversado con la socióloga Marta Domínguez Folgueras, del Centre de Recherche sur les Inégalités Sociales (CRIS), sobre algunas de las características de este período.

"La maternidad es un momento muy importante en el que la brecha de género aumenta, porque algunas mujeres dejan de trabajar", explica a Euronews. "Las mujeres que se han dedicado a su carrera profesional, tienen más probabilidades que los hombres de dejar su trabajo, para cuidar de sus hijos. Algunas cambian de trabajo, otras pasan a trabajar a tiempo parcial. No pueden dedicar el mismo tiempo al mercado laboral. Mientras que, en el caso de los hombres, no observamos esta situación. Algunos estudios muestran, incluso, que los hombres tienden a ganar salarios más altos", añade.

Permiso parental o trabajo a tiempo parcial

Las investigaciones han llevado a los sociólogos a concluir que, si una mujer pasa a trabajar a tiempo parcial, pierde más, con respecto al salario, que si se acoge al permiso parental, a tiempo completo, pero durante un periodo más corto.

"Realizamos un estudio en España", explica Marta. “Allí, tanto las mujeres, como los hombres, pueden acogerse al permiso parental. Pero, analizamos a las mujeres. Pueden disfrutar de un permiso parental completo, pero no remunerado, y algunas prefieren trabajar a tiempo parcial. Descubrimos que, acaban perdiendo más, que si se hubieran decantado por el permiso parental a tiempo completo. Sí, dejan de trabajar, pero lo hacen durante poco tiempo: seis meses o un año. En cambio, las mujeres que trabajan a tiempo parcial, lo hacen durante más tiempo. Así que, todo depende de cuánto dure el permiso a tiempo completo o parcial", señala.

ROBIN UTRECHT/AFP
La reina Máxima de los Países Bajos, durante una visita a la Babyhuis (‘Casa de los Niños’), en Dordrecht, el 30 de enero de 2018.ROBIN UTRECHT/AFP

¿En qué países de la Unión Europea es mejor ser ‘madre trabajadora’?

Las políticas de apoyo a las madres trabajadoras, de los países de la UE, varían mucho de una nación a otra.

"Los países escandinavos suelen describirse como ‘los que más cuidan de las mujeres’, aunque allí tampoco hay plena igualdad", declara Marta Domínguez Folgueras. “Pero, el sistema parece funcionar mejor allí, es más flexible. Por ejemplo, en esas naciones, los padres pueden tomarse unos días, o unas semanas libres, cuando quieran, pero no necesariamente durante mucho tiempo a la vez. Y, además, estos permisos son pagados. En los países donde las vacaciones son pagadas, los hombres ganan poco más. Y, las pérdidas, en general, se distribuyen de forma más caótica. Los países con mejores resultados son los que piensan en la participación de las mujeres en la mano de obra, la brecha de género, etcétera", indica.

"También me viene a la mente el ejemplo del Reino Unido. Allí, la baja por maternidad dura un año, aunque no está totalmente remunerada. Y, en algunos otros países, también, el permiso de maternidad se paga íntegramente primero, y luego se reduce el pago. En las últimas semanas, puede que no pague nada. Esto anima a las mujeres a optar por permisos más cortos, pero también les da la opción de decidirse por permisos más largos, si los recursos lo permiten", afirma la socióloga del Centre de Recherche sur les Inégalités Sociales (CRIS).

Demografía y permiso de maternidad

Muchos países europeos tienen problemas demográficos. Sería lógico suponer que esos países tienen mejores políticas de apoyo a la maternidad, pero Marta Domínguez Folgueras no está de acuerdo.

"Es difícil llegar a esa conclusión. Por ejemplo, algunos países europeos con tasas de fertilidad más altas, como es el caso de Francia, tienen políticas bastante buenas. Pero, los países con tasas de fecundidad muy bajas, como ocurre con Italia, no cuentan con ayudas tan generosas. Los países escandinavos, con tasas de fecundidad relativamente altas, también tienen muy buenas políticas de apoyo a la maternidad", explica.

Los hombres se implican más en el cuidado de los niños

La pandemia y el aislamiento han traído consigo, un mayor empleo del trabajo ‘en línea’, desde casa, y esto ha suscitado un gran debate sobre el hecho de que eso pueda ayudar a crear un entorno mejor, para las madres trabajadoras.

"Por supuesto, si trabajas desde casa, al menos no pierdes tiempo desplazándote al trabajo, y te facilita un poco la vida, como madre", declara Marta. “Pero algunos estudios demuestran que, hombres y mujeres, tienen condiciones laborales diferentes, cuando trabajan desde casa. Por ejemplo, los hombres eran más propensos que las mujeres, a trabajar en una habitación separada, durante la pandemia de COVID-19, mientras que las mujeres, eran más propensas, a permanecer en la misma habitación que sus hijos. Esto significa que tenían más probabilidades de ser interrumpidas y distraídas", añade.

"Por otra parte, disponemos de datos bastante fiables que demuestran que, en el último medio siglo, las mujeres han cambiado, dedicando menos tiempo a las tareas domésticas, y más al trabajo remunerado. Y, entretanto, los hombres han aumentado ligeramente, el tiempo que dedican al trabajo no remunerado. Así que, la diferencia se está reduciendo. Pero, esto se debe, principalmente, a cambios en el comportamiento de las mujeres. Yo diría que, el ámbito en el que se están produciendo más cambios es el del cuidado de los hijos. Los hombres participan más en el cuidado de los niños", indica.

"Pero, hay muchos otros aspectos que afectan a la desigualdad. Por ejemplo, los empresarios pueden tratar de forma diferente a sus empleados que tienen que pasar más tiempo con sus familias. Así que, realmente, toda la sociedad tiene que cambiar", concluye Marta Domínguez Folgueras.

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