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"Una tendencia preocupante": Universidades holandesas en contra de limitar las clases en inglés

Sólo en 2022, los Países Bajos recibieron 115.000 estudiantes internacionales.
Sólo en 2022, los Países Bajos recibieron 115.000 estudiantes internacionales. Derechos de autor Canva
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Por Laura Llach
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El objetivo del gobierno holandés es reducir el contenido en inglés de las carreras universitarias a sólo un tercio de los créditos del curso.

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Al cumplir 18 años Juanita Marín decidió que quería estudiar la carrera de economía fuera de su Colombia natal y tenía los ojos puestos en Europa.

Había pasado un verano en Alemania y quería volver al país, pero cuando se puso a mirar el listado de carreras se dio cuenta de que, para estudiar en inglés, las universidades alemanas no estaban bien posicionadas en los ránkings.

Sin embargo, las holandesas, sí.

Empezó a buscar y encontró la Universidad de Tilburg, en Países Bajos, con programas muy buenos completamente en inglés y un ránking alto en economía.

Esa combinación fue lo que le hizo decantarse por el país. Tanto a ella como a otros miles de estudiantes internacionales, tan solo en 2022 el país recibió 115.000, un 35% del total del alumnado.

Una cifra que va en aumento cada año y a la que el Gobierno holandés quiere poner freno.

El ministro de Educación, Robbert Dijkgraaf, ha propuesto una medida para limitar el porcentaje de clases impartidas por las universidades en idiomas que no son el holandés.

La idea es que solo un tercio de los créditos del curso sean impartidos en lenguas extranjeras como, por ejemplo, el inglés.

Esta propuesta llega tras solicitar a los rectores el pasado diciembre que dejen de captar temporalmente alumnos extranjeros. El ministro justificaba la decisión asegurando que la internacionalización produce sobrecarga a los docentes y falta de alojamiento para los estudiantes.

Además, aseguró que limitar las clases en inglés animaría a los estudiantes extranjeros a aprender el idioma y quedarse.

Para Marín esto no es así: “Si tuviese que estudiar mi carrera en holandés, no habría elegido Holanda. Estudié francés en el colegio, así que me hubiese decantado por Bélgica o Francia para ir a estudiar”, asegura a Euronews.

“La carga académica de por sí es muy alta y, como extranjeros, partimos con una desventaja, así que habría que facilitar las oportunidades para aprender el idioma y no imponerlo”, añade.

‘Nerviosismo’ entre las universidades

A falta de una propuesta legislativa clara, que no llegará hasta mediados de julio via internet consultation, tal y como ha confirmado el ministerio de Educación a Euronews, las universidades se encuentran a la espera y aseguran que sienten “nerviosismo”.

El portavoz del ministerio asegura a Euronews que los estudiantes internacionales benefician al país, sin embargo, "el crecimiento actual provocará la saturación de las aulas, una carga de trabajo excesiva para los profesores, la falta de alojamiento para los estudiantes y una menor accesibilidad a los programas de estudio".

El objetivo del ministro Dijkgraaf es que "la calidad de la enseñanza en escuelas y universidades no se vea sometida a tanta presión que debilite la posición de liderazgo internacional de los Países Bajos".

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"Su objetivo es reforzar esa posición y devolver el equilibrio al sistema. El idioma es uno de los instrumentos para lograr ese objetivo", añaden.

Lo único que se conoce del plan es lo que ha adelantado el ministro de Educación, Robbert Dijkgraaf.

"Puede haber lugar en el plan de estudios para otro idioma, pero mi propuesta es que no sea más de un tercio. Eso significa que la mayor parte de la educación se imparte en neerlandés, pero si se quieren dar algunas asignaturas especializadas en inglés, está permitido", añadía.

A esto se le pueden sumar excepciones, a través de un permiso especial, en el caso de que quieran atraer talento, ya que en ese caso ayudaría ofrecer las clases en inglés.

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Un problema para un país que cada vez ha ido ofreciendo más y más clases en inglés. Países Bajos cuenta con el 28% de las carreras y el 77% de los másteres en este idioma, según Nuffic, la organización holandesa para la internacionalización en la educación.

Con estas cifras en la mano, no sorprende que la medida haya puesto en pie de guerra a la universidades, especialmente a la Universidad Tecnológica de Eindhoven, que imparte todos sus grados y másteres en inglés.

"Hay mucho nerviosismo sobre lo que estas medidas implican. Para nosotros es un gran problema porque para cursos específicos, sobre inteligencia artificial o ingeniería eléctrica, no encontramos suficientes profesores que puedan enseñar en neerlandés", cuenta a Euronews Robert-Jan Smits, presidente del consejo ejecutivo.

"Holanda siempre ha tenido fama de ser abierta, tolerante y liberal. Todo nuestro éxito histórico se basa en esta apertura del país", añade.

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Es posible hacer excepciones al límite del inglés, pero con un permiso especial.Canva

El coste de los alumnos internacionales

Y no es la única universidad que ha alzado la voz, las críticas a la propuesta se extienden a lo largo del país. 

"Esta política va a perjudicar la economía holandesa. Tendrá un impacto negativo en la innovación y el crecimiento. Como los holandeses siempre han insistido en la importancia de mantener una "economía del conocimiento", la veo amenazada a medida que se va el talento", afirma David Schindler, profesor asociado de Economía en la Universidad de Tilburg.

"No hay duda de que los estudiantes internacionales pagan más de lo que cuestan. Los estudiantes internacionales representan una parte significativa del total y mantienen las luces encendidas en muchas universidades. Sin ellos, disciplinas enteras se reducirán drásticamente y podrían incluso colapsarse al desaparecer la financiación", añade.

Según el último estudio de la Oficina Holandesa de Análisis de Política Económica, los internacionales aportan hasta 17.000 euros por estudiante europeo y 96.300 euros por estudiante que proviene de fuera de la Unión.

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Mientras el ministro prepara nuevas normas, su gabinete asegura que la idea es que los estudiantes internacionales puedan llegar a aprender holandés y se queden a trabajar en el país.

Smits asegura que a pesar de no impartir las clases en holandés, su universidad logra retener el talento.

"Podemos afirmar que el 65% de los graduados extranjeros se quedan en la región. Se quedan al menos cinco años. Así que eso va en contra de la idea del Ministro, que demuestra que no hay relación entre hablar neerlandés y quedarse en la región", afirma.

Son muchos los que se cuestionan si la medida que quiere instaurar el ministerio va más allá de problemas de alojamiento y sobrecarga profesional.

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"Hay un gran debate en el Parlamento sobre la afluencia de inmigrantes. En toda Europa está surgiendo un movimiento nacionalista. Empieza a haber debates incluso en el sistema académico", dice Smits

"Los partidos populistas empiezan a preguntarse por qué vamos a financiar la educación de extranjeros, mejor usamos el dinero para nuestra propia gente. Es una tendencia preocupante. Lo que realmente lamento es que esto esté afectando al sistema académico", añade.

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