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Euroviews. ¿Cuál sería la estrategia de Israel tras un posible fin de Hamás?

Militantes de Hamás asisten al funeral de Moaz Zahran, en el campamento de Al-Far'a, Cisjordania, diciembre de 2023.
Militantes de Hamás asisten al funeral de Moaz Zahran, en el campamento de Al-Far'a, Cisjordania, diciembre de 2023. Derechos de autor AP Photo/Euronews
Derechos de autor AP Photo/Euronews
Por Shlomo Roiter Jesner
Publicado Ultima actualización
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Las opiniones expresadas en este artículo son las del autor y no representan de ninguna manera la posición editorial de Euronews.
Este artículo se publicó originalmente en inglés

Shlomo Roiter Jesner, presidente y cofundador del Cambridge Middle East and North Africa Forum, expone su análisis frente a cuál sería el escenario y planes de Israel tras lo que sería un fin del Gobierno de Hamás en Gaza.

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El 7 de octubre, los militantes de Hamás conmocionaron a Israel y al mundo al perpetrar un acto de terrorismo lo suficientemente mortífero, como para ser considerado el peor acto de violencia contra judíos desde el Holocausto.

La depravación de la violencia, que se saldó con la toma de más de 240 rehenes y el asesinato de unos 1 200 civiles, provocó una respuesta militar israelí más contundente de lo que hubieran podido prever las filas decisorias de Hamás, lo que reveló la gravedad del error de cálculo estratégico cometido por el grupo extremista.

Aunque el Gobierno de Hamás en Gaza nunca fue la preferencia de Israel, muchos lo consideraban la mejor de las malas opciones disponibles.

Los acontecimientos del 7 de octubre cambiaron por completo ese cálculo estratégico, e Israel, los Estados Unidos y muchos aliados europeos coinciden ahora en que la continuación del Gobierno de Hamás en Gaza es realmente insostenible a largo plazo, tanto para Israel como para la región.

Tras el ataque del 7 de octubre, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, hizo pública una inusual declaración en la que aclaraba que "Hamás ha iniciado una guerra brutal y malvada... Lo que ha ocurrido hoy no tiene precedentes en Israel, y me encargaré de que no vuelva a ocurrir".

¿Cambiará de una vez por todas el statu quo desde 2006?

Esta no ha sido ni mucho menos la primera escaramuza con Hamás, que históricamente ha protagonizado un enfrentamiento a pequeña escala con Israel, de forma continua durante meses, en torno a un asunto u otro.

El último de ellos fue la Operación Escudo y Flecha en mayo, en la que Israel asesinó a tres altos militantes de la Yihad Islámica palestina, a lo que siguió el lanzamiento de cohetes desde Gaza y una limitada represalia israelí. Estos intercambios han terminado tradicionalmente con un acuerdo en el que la línea de base era que Hamás permaneciera en el poder.

La diferencia ahora es hasta qué punto el Gobierno de Netanyahu se siente obligado a subrayar que el hecho de que los extremistas de Hamás gobiernen Gaza es un acuerdo inaceptable que, tras haber sido el statu quo desde 2006, debe cambiar de una vez por todas.

Los conflictos a pequeña escala y la aceptación por defecto por parte de Israel del control de Hamás sobre Gaza sugerían la existencia de un equilibrio; Israel se abstuvo de realizar operaciones militares a gran escala y Hamás no cometió atrocidades de la magnitud de las del 7 de octubre.
Ismail Haniyeh, alto dirigente político de Hamás, saluda a sus seguidores en manifestación en el campo de refugiados de Jebaliya, en el norte de la Franja de Gaza, abril 2006.
Ismail Haniyeh, alto dirigente político de Hamás, saluda a sus seguidores en manifestación en el campo de refugiados de Jebaliya, en el norte de la Franja de Gaza, abril 2006.KHALIL HAMRA/AP

En 2005, Israel se retiró de Gaza, con la expulsión de 8 000 ciudadanos israelíes que residían allí en 21 asentamientos. Los 3 000 soldados israelíes restantes fueron retirados gradualmente, tras el desalojo de sus colonos, y la retirada israelí dejó a Al Fatah el control de la Franja de Gaza, dirigido por el presidente palestino Mahmud Abbas y el primer ministro Ahmed Qurei.

Sin embargo, en 2006, Hamás llegó al poder en las últimas elecciones palestinas celebradas hasta la fecha, en las que arrebató violentamente el control total de Gaza a la Autoridad Palestina (AP).

Los conflictos a pequeña escala y la aceptación por defecto por parte de Israel del control de Hamás sobre Gaza sugerían la existencia de un equilibrio; Israel se abstuvo de realizar operaciones militares a gran escala y Hamás no cometió atrocidades de la magnitud de las del 7 de octubre.

Ese incómodo equilibrio se rompió por el error de cálculo estratégico de Hamás, un movimiento que ha puesto fin a la aquiescencia israelí e internacional hacia el Gobierno de Hamás, y que bien puede culminar en el regreso de la AP a Gaza de una forma u otra

Mientras tanto, Irán y sus aliados han dejado a Hamás en la estacada

Un componente primordial del error de Hamás fue su dependencia del apoyo de Irán y, en concreto, de sus apoderados regionales, Hizbulá en el Líbano y los Houthis en Yemen.

Aunque en los primeros días de la guerra existía un gran interrogante sobre el apoyo que podía esperar Hamás, el alcance de la respuesta de Israel, junto con una firme respuesta de Washington y los aliados europeos, dejó claro que, a pesar de las garantías recibidas, Irán no tenía ninguna intención de poner en peligro sus fuerzas de vanguardia meticulosamente construidas.

Inmediatamente después de los ataques, el secretario de Defensa estadounidense, Lloyd Austin, ordenó el envío de un grupo de ataque de portaaviones al Mediterráneo, liderado por el USS Gerald R Ford, el mayor portaaviones del mundo, con la intención de disuadir las acciones oportunistas de Irán.

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Soldados israelíes se abrazan junto a fotos de personas asesinadas y cautivas por militantes de Hamás en el recinto del festival de música Nova, sur de Israel, diciembre 2023.
Soldados israelíes se abrazan junto a fotos de personas asesinadas y cautivas por militantes de Hamás en el recinto del festival de música Nova, sur de Israel, diciembre 2023.AP Photo/Ariel Schalit

A pesar de ello, Hizbulá no podía quedarse de brazos cruzados, lo que provocó el lanzamiento de misiles hacia el norte de Israel e incluso informes de intentos de infiltración desde el aire.

Sin embargo, la respuesta de Líbano fue muy meditada y, a pesar de los cientos de miles de misiles que Hizbulá supuestamente tiene en la frontera norte de Israel, el alcance de cada ataque o respuesta individual fue tal, que no pretendía arrastrar a Israel a un conflicto en toda regla.

No se equivoquen. La decisión de Hizbulá de no abrir un frente adicional en la frontera norte de Israel no fue accidental y, desde luego, no fue producto de la moderación.

Si hubiera querido, Teherán podría haber agravado fácilmente la situación con la ayuda de los apoderados que ha estado reconstruyendo cuidadosamente desde la Segunda Guerra del Líbano de 2006 con Israel.

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Más bien, comprender el margen de maniobra en su respuesta, que la comunidad internacional, y en particular EE.UU., —que se encuentra en plena temporada electoral y, por tanto, más cuidadoso con las decisiones que pudieran percibirse como no ‘pro-Israel’—, llevó a los poderes fácticos a decidir lo contrario.

Que el statu quo vigente desde 2006 no puede continuar, es ahora evidente para todas las partes implicadas.

Las soluciones propuestas son optimistas en el mejor de los casos e ingenuas en el peor

Aunque el optimismo respecto al final de la guerra se expresó a la luz de un alto el fuego negociado por Catar, que supuso la liberación de algunos de los civiles israelíes retenidos por Hamás a cambio de prisioneros de seguridad palestinos, la guerra en sí está lejos de haber terminado y, de forma indicativa, el debate ya se ha centrado en la cuestión de Gaza después de Hamás.

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Algunos han sugerido un periodo de transición en el que Gaza estaría en manos de un organismo internacional dirigido por las Naciones Unidas, mientras reconstruye sus infraestructuras y servicios públicos tras quince años de abandono por parte de Hamás, antes de devolver el control de Gaza a la AP.

Esta idea es poco realista por muchas razones, la principal de las cuales es la incapacidad de confiar en la ONU para garantizar que la situación de seguridad se mantenga estable, sobre todo a la luz de cómo Hizbulá ha logrado fortalecerse en el Líbano, bajo la atenta mirada de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL).

Otros afirman que este escenario post-Hamás presenta una oportunidad para que Israel y la AP vuelvan a la mesa de negociaciones y exploren una especie de proceso de paz e incluso una vuelta a la solución de los dos Estados.
Palestinos caminan entre la destrucción en la ciudad de Gaza al entrar en vigor el alto el fuego temporal entre Israel y Hamás, 24 de noviembre de 2023.
Palestinos caminan entre la destrucción en la ciudad de Gaza al entrar en vigor el alto el fuego temporal entre Israel y Hamás, 24 de noviembre de 2023.AP Photo/Mohammed Hajjar

Otros afirman que este escenario post-Hamás presenta una oportunidad para que Israel y la AP vuelvan a la mesa de negociaciones y exploren una especie de proceso de paz e incluso una vuelta a la solución de los dos Estados.

Esta opinión ha sido compartida en Israel por responsables políticos como el líder de la oposición Yair Lapid, quien argumentó a nivel nacional que, "al final, lo mejor es que la Autoridad Palestina vuelva a Gaza... No es lo ideal, y si me preguntan cuál debería ser la estrategia de salida, debería ser colaborar con la comunidad internacional para ayudar [a la AP a tomar el control]".

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La falta de liderazgo en las filas de la AP (el presidente Abbas tiene 88 años y está enfermo, sin sucesor aparente), combinada con la falta de legitimidad interna entre los propios palestinos, hace que esta perspectiva sea, en el mejor de los casos, optimista.

El futuro de Netanyahu también es incierto

Aparte de prometer el fin del dominio de Hamás sobre Gaza, y a pesar de la oportunidad que supone el grave error de cálculo de Hamás, Netanyahu y su Gobierno aún no han aclarado una visión cohesionada para Gaza después de Hamás.

Sorprendido por el ataque del 7 de octubre, en el que la aparentemente impenetrable seguridad fronteriza de Israel fue burlada con facilidad, el Gobierno de Netanyahu ya no puede limitarse a garantizar su longevidad prometiendo ‘seguridad’ a los ciudadanos israelíes.

Y aunque es casi seguro que Netanyahu se verá pronto desbancado del liderazgo del Likud, tan pronto como la situación de la seguridad se estabilice lo suficiente para una carrera por el liderazgo del partido, no está nada claro que el gobierno israelí en funciones tenga la menor idea de lo que le sucederá, y mucho menos de lo que seguirá a la inevitable desaparición del Gobierno de Hamás en Gaza.

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Shlomo Roiter Jesner es presidente y cofundador del Cambridge Middle East and North Africa Forum. También es consejero delegado de F&R Strategy Group, con sede en Londres, una consultoría geopolítica en la intersección de la política y los negocios.

En Euronews creemos que todas las opiniones importan. Póngase en contacto con nosotros en view@euronews.com para enviarnos propuestas y participar en la conversación.

Fuentes adicionales • Angélica Parra Hernández (Traducción y texto en español)

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