11M de 2004 | El año en que empezó todo: bulos, viralidad y polarización

Ciudadanos hacen cola para depositar flores en un monumento a las víctimas del atentado al tren de 2004 dentro de la estación de tren de Atocha en Madrid
Ciudadanos hacen cola para depositar flores en un monumento a las víctimas del atentado al tren de 2004 dentro de la estación de tren de Atocha en Madrid Derechos de autor Bernat Armangue/Copyright 2024 The AP. All rights reserved.
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Por Jaime Velazquez
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Los atentados del 11M en 2004 fueron la primera muestra de cómo el uso de las nuevas tecnologías, la desinformación y la viralidad marcarían una era de polarización política.

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Los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madridno sólo jugaron un papel determinante en los cambios de la estrategia antiterrorista europea y en el despertar de la conciencia de la amenaza yihadista, sino que supusieron el inicio de una polarización política que sigue marcando la vida española dos décadas después.

La proximidad de las elecciones generales, apenas tres días después del ataque, tuvo un papel determinante en la gestión de la información sobre los atentados por parte del Gobierno de España y la reacción de la oposición del Partido Socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

El Gobierno de José María Aznar, que un año antes había tomado la decisión de apoyar a EE.UU. y el Reino Unido en la invasión de Irak, trató de mantener la tesis de la autoría de la banda terrorista ETA ante el miedo a un castigo del electorado en las urnas si se confirmaba el origen yihadista del atentado como consecuencia de la política exterior española.

Por su parte, el Partido Socialista centró sus esfuerzos en desenmascarar las maniobras de comunicación del Ministerio del Interior, a sabiendas de que la constatación de la autoría yihadista podría dar un vuelco a los sondeos que daban aún una ajustada mayoría al entonces candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy.

Una campaña de SMS para mobilizar a los votantes

Incapaz de contrarrestar la versión del oficialismo, la oposición difundió un mensaje por SMS llamando a los ciudadanos a salir a la calle y acudir a la sede del Partido Popular para denunciar la campaña informativa del Gobierno. La difusión de los mensajes de texto alcanzó una dimensión sin precedentes y generó una movilización que propició la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones del 14-M.

Pese a las pruebas que apuntaban directamente al terrorismo islamista, el ministro Ángel Acebes mantuvo abiertas durante más de 48 horas dos lineas de investigación. Las dudas sobre la autoría del atentado y la posible participación de ETA se mantuvieron vivas incluso años después por medios de comunicación afines al Partido Popular y por los propios miembros del Gobierno saliente.

"La difusión de una variedad de teorías de conspiración en torno al 11M que pretendían plantear explicaciones alternativas de la autoría y de las motivaciones detrás de los atentados, tuvieron un gran impacto en términos de opinión pública", explicó Luis de la Corte Ibáñez, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y experto en temas de seguridad nacional.

"Fundamentalmente, no afectaron de manera significativa a la lucha antiterrorista porque los profesionales de la seguridad en España tenían un amplio consenso respecto no solo a la autoría yihadista del 11M, sino a la amenaza que representaba. No afectó, por fortuna, a la lucha antiterrorista, aunque sí a la opinión pública, generando un efecto polarizador que todavía hoy tiene secuelas" añadió De la Corte.

'Fake news' y viralidad

Los esfuerzos del Gobierno de José María Aznar por mantener viva la versión de la autoría de ETAy su difusión por parte de diversos medios de comunicación pese a las evidencias que mostraban lo contrario podría calificarse como la primera gran campaña de desinformación llevada a cabo en el país.

"Las grandes granjas de desinformación, al final son las grandes entidades, los grandes estados. Podemos hablar de Rusia, podemos hablar de Putin, podemos hablar de China, podemos hablar del caso de Donald Trump. Digamos que la desinformación al final viene desde arriba, desde donde hay el dinero para poder hacerlas", explicó Óscar Espiritusanto, profesor de la Universidad Carlos III y experto en Desinformación, Derechos Humanos y Contenido generado por usuarios.

A su vez, la movilización ciudadana desatada a partir de mensajes SMS, pese a las limitaciones tecnológicas de la época, supuso el primer ejemplo de cómo la población pudo organizarse y compartir información al margen de los medios de comunicación convencionales.

"El SMS fue disruptivo en ese momento. Cambió el rumbo político al movilizar a la ciudadanía. Sin embargo, la tecnología era precaria; no teníamos fotos ni videos. Sin embargo pudimos ver la capacidad de la tecnología para influir en opiniones, y decisiones".

Los acontecimientos que sucedieron al 11M inauguraron la era de la post-verdad, de los 'alternative facts', los 'hechos alternativos' para explicar la realidad de acuerdo a unas creencias preexistentes, y la capacidad de la tecnología para difundir mensajes y crear opinión pública: las 'cámaras de resonancia' que hoy con las redes sociales contribuyen a amplificar la polarización política.

"El 11M pudo ser incluso el germen de todo lo que está sucediendo ahora, de esa polarización que tenemos actualmente. Porque es verdad que hubo un momento en que a través de ese empoderamiento -la organización ciudadana generada a partir de un SMS- se unieron un montón de personas para concentrarse en un lugar y comentar que lo que decían que estaba sucediendo parecía que no era lo que estaba pasando", explicó Espiritusanto.

Este empoderamiento ciudadano, combinado con la desinformación gubernamental, sentó las bases para la polarización y las campañas de desinformación que persisten en la actualidad.

"Empezamos a ver esas cámaras de eco y esas campañas de desinformación y manipulación que se han llevado luego, más adelante y ahora, en la actualidad. Pudo ser el germen de que tanto la ciudadanía como los políticos se dieran cuenta de que la tecnología iba a ser un elemento importante a partir de ahora", añadió Espiritusanto.

¿Cómo habría sido el 11M en la actualidad?

En el panorama actual de polarización, y con el desarrollo actual de las redes sociales, las consecuencias del atentado del 11M podrían haber seguido un rumbo distinto, apuntó el experto en desinformación.

"Actualmente tenemos pues redes sociales como Facebook e Instagram, tecnologías digitales que están más integradas en nuestra vida cotidiana. En un momento como el actual tendríamos mayor inmediatez, mayor alcance de la información, una capacidad de compartir videos, fotos, testimonios en tiempo real que probablemente nos hubieran dado una foto más fiel de lo que estaba sucediendo”, auguró Espíritusanto.

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Sin embargo, el profesor de la Carlos III aseguró que el mayor riesgo actualmente podría ser la desinformación. "Se puede desinformar y manipular mucho más con este tipo de herramientas, a pesar de que también tenemos muchas más opciones de podernos informar".

"Si yo estoy en una cámara de eco en la cual tanto los algoritmos de las redes sociales como los usuarios a los que sigo, como todo lo que veo a mi alrededor predominantemente es lo que tiene que ver con mis opiniones, eso refozará mis creencias”.

Espiritusanto destacó eventos recientes como el asalto al Capitolio en EE.UU. y la supuesta manipulación de los resultados electorales, que pese a haberse demostrado infundada, no han impedido el regreso de Donald Trump a la primera línea política.

"En un entorno altamente polarizado como este, con estas fuertes cámaras de eco, las campañas de desinformación y manipulación de la información se dirigen de una manera súperespecífica para reforzar unas narrativas particulares o para sembrar dudas sobre lo que realmente ha ocurrido", concluyó.

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