El relanzamiento del Consejo de Alta Cooperación entre Grecia y Turquía confirma la voluntad de proseguir con el enfoque institucional y la agenda positiva, pero sin modificar las posiciones fijadas por ambas partes.
El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se reunieron este miércoles en Turquía, en una cita en la que participaron hasta 10 ministros de ambos gobiernos.
De la reunión surgieron importantes indicaciones sobre la dirección de las relaciones bilaterales. Sin embargo, no se dieron respuestas a cuestiones críticas. La reunión confirmó la voluntad mutua de reforzar el diálogo, la cooperación en ámbitos prácticos y el mantenimiento de un marco de confianza. Como era de esperar, no surgió nada sobre la resolución del único contencioso entre Atenas y Ankara, pero tampoco sobre la cuestión chipriota, en la que parece haber actividad reciente, ni sobre la postura de Turquía respecto al cable de interconexión eléctrica greco-chipriota.
Las declaraciones de los dos líderes muestran que existe una voluntad común de mantener un clima de desescalada y evitar tensiones, incluso cuando hay desacuerdos. Se hace hincapié en la agenda positiva, es decir, la cooperación económica, la inversión, la investigación y la tecnología, la protección civil y la interconexión entre ambos países, como demuestra el acuerdo sobre la línea de transbordadores Salónica-Sirna.
A su llegada a Ankara, el primer ministro griego participó en conversaciones ampliadas con el presidente turco y las respectivas delegaciones gubernamentales, en presencia de ministros de Asuntos Exteriores, Finanzas, Migración y otros sectores críticos. Las conversaciones se centraron en mantener abiertos los canales de comunicación e intensificar la cooperación en cuestiones prácticas como la economía, la tecnología, la cultura y la gestión de crisis.
En declaraciones conjuntas tras la reunión, Mitsotakis subrayó la necesidad de eliminar todas las amenazas a las relaciones bilaterales, es decir, el 'casus belli', y reiteró el compromiso de Grecia con el diálogo basado en el derecho internacional y la buena fe mutua. Por su parte, Tayyip Erdogan señaló que las diferencias entre ambos países, aunque complejas, pueden abordarse mediante el diálogo constructivo y la cooperación, sin necesidad de acciones unilaterales.
En la reunión también se destacaron los progresos realizados en cuestiones prácticas, como la reducción de los flujos migratorios ilegales gracias a una mejor coordinación entre las autoridades griegas y turcas, y la firma de memorandos de entendimiento sobre inversión, cultura, investigación y tecnología. Estos pasos confirman que la cooperación a nivel operativo puede avanzar incluso cuando persisten los desacuerdos sobre cuestiones políticas fundamentales.
"Quería decir que la reunión de ayer forma parte de un ciclo estratégico de la diplomacia griega, del Ministerio de Asuntos Exteriores griego, para que haya canales abiertos, haya reglas, haya un diálogo estructurado con Turquía", declaró el ministro de Asuntos Exteriores, George Gerapetritis, en una entrevista con 'ERT' tras la reunión.
"Aquí hay dos niveles, está el nivel de la política blanda, la política más baja y el nivel de la política alta. En el nivel de la política baja, creo que es muy obvio que ayer los dos líderes hicieron una evaluación general de cómo ha ido el diálogo greco-turco en el nivel del diálogo político, la agenda positiva y las medidas de fomento de la confianza", dijo Gerapetritis. "Los resultados son significativos a muchos niveles. Han hecho de la relación entre ambos países una relación funcional, una relación de buena vecindad.
Lo que no aprendimos durante la reunión
Sin embargo, la reunión no aportó soluciones a las cuestiones más críticas, como la delimitación de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) y la plataforma continental. Al mismo tiempo, el problema de Chipre se sometió a debate sin dar lugar a una nueva iniciativa política, dejando la cuestión en un nivel general de declaraciones y compromiso mutuo con el derecho internacional.
En otras palabras, volvió a quedar claro que las firmes posiciones de ambas partes permanecen invariables. La parte griega reitera que el único contencioso que puede someterse a la jurisdicción internacional es la delimitación de las zonas marítimas, basándose en el Derecho del Mar, al tiempo que plantea directamente la cuestión del levantamiento del 'casus belli'. Por otra parte, el presidente turco habla de "cuestiones espinosas" en el Egeo y el Mediterráneo oriental, sin limitar explícitamente el alcance de las disputas a la plataforma continental o la ZEE. El hecho de que no haya habido respuesta pública al levantamiento del casus belli demuestra que la cuestión sigue abierta.
"Para serles totalmente sincero, no esperábamos que estas cuestiones desaparecieran por arte de magia . Hay un intento bastante sincero de plantear estas cuestiones. A veces, debatir, discutir y discutir a un nivel satisfactorio es también una conquista. Y quiero decir que para nosotros y para el primer ministro es sumamente importante plantear estas cuestiones sin provocar crisis", subrayó el ministro de Asuntos Exteriores: "Queremos tener una relación normal con Turquía, continuaremos con este esfuerzo".
En general, la reunión Mitsotakis-Erdogan en Ankara fue un paso hacia el mantenimiento de canales diplomáticos abiertos y el fortalecimiento de la cooperación práctica, pero sin resolver la disputa histórica y estratégica. El mensaje que transmitió fue doble: hay voluntad de diálogo y cooperación, pero quedan cuestiones abiertas que requieren una gestión diplomática constante, cuidadosa y paciente. Así pues, la reunión subraya la necesidad de estabilidad y de una actitud positiva, al tiempo que deja el campo abierto para futuras rondas de negociaciones.