El Gobierno alemán recibe duras críticas de las organizaciones ecologistas tras eliminar la obligación de usar un 65% de energías renovables en los nuevos sistemas de calefacción. La reforma permitirá seguir usando gas y gasóleo, lo que los expertos tildan de "desastre" climático.
El Gobierno alemán ha recibido duras críticas de organizaciones ecologistas tras acordar eliminar partes de una polémica ley sobre la calefacción de las viviendas.
La legislación establecía hasta ahora que los nuevos sistemas de calefacción debían funcionar con al menos un 65% de energía renovable, como las bombas de calor.
Con la reforma, los propietarios podrán utilizar en su lugar gas y petróleo. Una voz crítica ha calificado la decisión como "el cumplimiento incondicional de todos los deseos del lobby de los combustibles fósiles".
Alemania suprime la obligación de calefacción con renovables
La ley sobre fuentes de calefacción renovable se aprobó en 2023 y fue celebrada por los expertos en clima como uno de los objetivos más ambiciosos del Gobierno de centroizquierda que entonces estaba en el poder.
Pero los críticos señalaban las dificultades derivadas del aumento de la inflación, y un periódico llegó a bautizar el proyecto como "el martillo de la calefacción de Habeck", en referencia a su autor, Robert Habeck, de Los Verdes.
La formación ultraderechista y negacionista del clima Alternative für Deutschland cargó contra la promoción de las bombas de calor en la ley, y acusó a Los Verdes de "obligar" a los hogares a realizar costosas obras y de privarles de su libertad de elección.
Ahora, el Gobierno alemán ha acordado suprimir tanto la obligación de calefacción renovable como el requisito de recurrir a un asesoramiento técnico al instalar un nuevo sistema.
"Esta reforma es un desastre"
La democristiana Christian Democratic Union (CDU) sostiene que las modificaciones de la ley seguirán siendo compatibles con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 de los edificios, una de las principales fuentes de contaminación que calienta el planeta, al tiempo que ofrecen a los hogares mayor libertad para elegir la tecnología que quieran utilizar.
Sus defensores aseguran que la norma prevé un mayor uso de combustibles fósiles 'verdes'.
La ministra de Economía, Katherina Reiche, afirmó que los propietarios podrán optar por "modelos híbridos, biomasa; sí, incluso calefacción de gas y de petróleo, pero con una proporción creciente de biogás o bioaceite".
Las supuestas credenciales 'verdes' de la biomasa y el biogás son muy discutidas, ya que su producción y combustión pueden generar importantes emisiones de carbono y daños a los ecosistemas.
Las organizaciones ecologistas acusan al Gobierno de abandonar sus objetivos climáticos, que incluyen alcanzar las emisiones netas cero para 2045.
"Esta reforma es un desastre", declaró la colíder del grupo parlamentario de Los Verdes, Katharina Dröge, a la agencia de prensa alemana dpa.
"Hoy la CDU y el SPD (Partido Socialdemócrata) han dejado meridianamente claro que la protección del clima les resulta completamente irrelevante a esta coalición", añadió. "El Gobierno federal ha renunciado a cumplir los objetivos climáticos".
La directora gerente de la Asociación Alemana de Ayuda al Medio Ambiente (DUH), Barbara Metz, calificó la nueva ley como "el cumplimiento incondicional de todos los deseos del lobby de los combustibles fósiles".
"Una trampa de costes del gas enormemente cara"
Alemania es el mayor emisor de gases de efecto invernadero de la UE y sigue dependiendo del petróleo y el gas para casi el 80· de su calefacción.
A pesar de la promesa de apostar por combustibles fósiles respetuosos con el clima, los críticos recuerdan la escasez y el aumento del precio de fuentes como el biometano en los mercados internacionales.
Dröge criticó al Gobierno por "empujar a la población a una trampa de costes del gas enormemente cara" con la reforma de la ley.
Las bombas de calor son más caras de comprar e instalar que las calderas de gas, pero resultan más económicas de utilizar.
Alemania subvenciona entre el 30% y el 70% del coste de una nueva bomba de calor, ayudas que se seguirán ofreciendo al menos hasta 2029 con la ley revisada.
"Sobre todo a la luz de Trump, de las crisis globales y de la dependencia de los combustibles fósiles, este cambio legislativo es cortoplacista y peligroso", escribió en X el político de Los Verdes Julian Joswig.