Se estima que los accidentes de tráfico por carretera provocan la muerte de hasta un tercio de los erizos en algunas poblaciones locales. Un estudio señala que los accidentes de tráfico en carretera pueden llegar a matar hasta a un tercio de los erizos de las poblaciones locales.
Pese a su aspecto espinoso, los erizos europeos son extremadamente vulnerables. Sus poblaciones han caído un 30% en la última década, lo que llevó a que en 2024 fueran catalogados como 'casi amenazados' en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
La fragmentación de su hábitat, provocada por el desarrollo urbano, las carreteras y la agricultura, sigue poniéndolos en peligro, los obliga a cruzarse con los vehículos y los empuja hacia la extinción.
Pero un nuevo descubrimiento podría cambiar su destino. Investigadores de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, han demostrado por primera vez que los erizos pueden oír ultrasonidos de alta frecuencia y que estos podrían utilizarse para alejarlos de las carreteras.
"Es especialmente estimulante cuando una investigación motivada por la conservación conduce a un nuevo descubrimiento fundamental sobre la biología de una especie que, cerrando el círculo, abre a su vez una nueva vía para su conservación", afirma el coautor del estudio, el profesor David Macdonald.
Los ultrasonidos pueden salvar a los erizos de los accidentes de tráfico
Un estudio señala que los accidentes de tráfico en carretera pueden llegar a matar hasta a un tercio de los erizos de las poblaciones locales. Este número podría reducirse de forma considerable si los coches incorporaran dispositivos de ultrasonidos para mantener a los erizos alejados de las carreteras, según una nueva investigación publicada el 11 de marzo en la revista 'Biology Letters'.
Hasta ahora se desconocía si los erizos podían oír esas ondas sonoras de alta frecuencia, que superan el rango de audición humano. "El siguiente paso será encontrar colaboradores dentro de la industria del automóvil que financien y diseñen repelentes acústicos para los coches", explica la investigadora principal, la profesora asociada Sophie Lund Rasmussen. Si resultan eficaces, podrían tener un "impacto significativo en la reducción de la amenaza que supone el tráfico rodado para el erizo europeo", añade.
¿Cómo comprobaron los investigadores esta capacidad auditiva de los erizos?
Para el estudio se utilizó un pequeño altavoz que emitía ráfagas breves de sonido a 20 erizos rehabilitados procedentes de centros daneses de rescate de fauna salvaje. Se colocaron pequeños electrodos sobre los animales para registrar las señales eléctricas que circulan entre el oído interno y el cerebro. Detectaron que el tronco encefálico se activaba cuando se reproducían sonidos en un rango de cuatro a 85 kHz, con una sensibilidad máxima en torno a los 40 kHz.
El límite típico de la audición humana es de 20 kHz, y todo lo que quede por encima se considera ultrasónico. Después de los experimentos, un veterinario examinó a los erizos y fueron devueltos a la naturaleza la noche siguiente. Las microtomografías computarizadas de un erizo muerto, que había sido sacrificado tras resultar gravemente herido por una trampa para ratas, aportaron más información.
A partir de estas imágenes, los investigadores construyeron un modelo 3D interactivo del oído del erizo y revelaron una estructura ósea similar a la de los murciélagos que utilizan la ecolocalización, cuyos oídos transmiten con gran eficacia sonidos de tono muy agudo.
Las exploraciones también mostraron que los huesecillos del oído de los erizos están estructurados para vibrar con rapidez, lo que les permite transmitir ondas sonoras de alta frecuencia.
Los investigadores concluyen que sería posible diseñar dispositivos ultrasónicos que puedan ser percibidos por los erizos, pero no por los humanos ni por las mascotas. Los perros pueden oír hasta los 45 kHz y los gatos hasta los 65 kHz. Además de instalarse en los vehículos, estos repelentes ultrasónicos podrían aplicarse a otras amenazas como los cortacéspedes robóticos y las desbrozadoras de jardín.
"Nuestros novedosos resultados han demostrado que los erizos europeos están hechos para percibir, y perciben, un amplio rango de ultrasonidos", señala la doctora Rasmussen. "La gran incógnita ahora es si utilizan los ultrasonidos para comunicarse entre ellos o para detectar a sus presas, algo que ya hemos empezado a investigar".