Las praderas de posidonia, un ecosistema clave del Mediterráneo que almacena carbono y sustenta la vida marina, están siendo gravemente dañadas por las anclas de los barcos, lo que aumenta la presión para reforzar las medidas de protección.
Una iniciativa en la costa cercana a Atenas está probando nuevas técnicas de amarre para proteger uno de los ecosistemas más importantes y vulnerables del Mediterráneo: las praderas de posidonia. En Porto Rafti, una de las zonas de fondeo de embarcaciones más frecuentadas del Ática, buceadores han instalado amarres ecológicos diseñados para reducir los daños que las anclas tradicionales causan en el fondo marino.
Durante décadas, las anclas que se arrastran por el fondo han provocado graves daños en las praderas de posidonia, arrancando plantas y dejando extensas cicatrices en el lecho marino. En un reportaje de la Agencia France-Presse (AFP), el buzo profesional Makis Sotiropoulos explica el proceso de instalación de estos nuevos sistemas de amarre, que se fijan a unos tres metros de profundidad en el fondo marino.
"Tiramos hacia arriba para fijarla en su sitio antes de enganchar la cadena y la boya", explica. El sistema permite a las embarcaciones amarrar a una boya flotante sin necesidad de echar el ancla al fondo, lo que reduce significativamente el riesgo de dañar la vegetación marina.
El proyecto cuenta con el apoyo del Ministerio de Navegación y Política Insular de Grecia, que estudia ampliar la red de amarres ecológicos en todo el país. Grecia cuenta con más de 13.000 kilómetros de costa y extensas praderas marinas que cubren gran parte de sus zonas costeras.
"Cuando creemos una red nacional de boyas de amarre, quienes tengan embarcaciones podrán atracar de forma segura, rápida y eficaz sin destruir el fondo marino", afirma el secretario general del Ministerio, Evangelos Kyriazopoulos.
Un ecosistema crítico bajo presión
La posidonia es un elemento clave del ecosistema marino mediterráneo y ha sido designada por la Unión Europea como un "hábitat prioritario" para numerosas especies. Los científicos subrayan además que estas plantas desempeñan un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático.
"La posidonia es uno de nuestros aliados más importantes frente al cambio climático y merece toda nuestra atención", señala Maria Salomidi, investigadora del Centro Helénico de Investigaciones Marinas. Las praderas de posidonia "capturan y almacenan carbono bajo sus raíces, producen oxígeno, filtran y purifican el agua y favorecen la biodiversidad", añadió.
Sin embargo, los buceadores que supervisan el estado del fondo marino informan de importantes daños causados por las anclas. "Muy a menudo he observado anclas tiradas en las praderas de posidonia", afirma el submarinista Roulis Prinianakis, miembro de la organización ecologista Aegean Rebreath, que participa en la campaña.
Cuando las anclas se recogen, con frecuencia arrancan secciones enteras de vegetación, dejando profundas marcas en el fondo marino. La Agencia del Medio Natural y el Cambio Climático (NEPA) considera el fondeo una de las amenazas más importantes para la posidonia.
Necesidad de reforzar la protección
En los últimos años se han instalado unos 40 amarres ecológicos en distintas regiones de Grecia, principalmente en parques marinos del mar Jónico y cerca de Alonissos. Sin embargo, los expertos señalan que esta cifra sigue siendo pequeña en comparación con los miles de embarcaciones que llegan cada verano.
"En Alonissos se han instalado 15 amarres ecológicos, pero no son suficientes para los miles de barcos que llegan en verano", explica Spyridon Iosifidis, experto en pesca de la Dirección de las Espóradas de OFYPEKA. Los científicos consideran que Grecia debería acelerar la instalación de amarres ecológicos y reforzar la legislación para proteger las praderas marinas.
"Atenas debería aprobar leyes para proteger las praderas marinas y permitir su regeneración", afirma el biólogo de WWF Grecia Vangelis Paravas, citando como ejemplo las medidas adoptadas en las Islas Baleares y en la costa mediterránea francesa. Según el Centro Helénico de Investigaciones Marinas, el problema es especialmente grave en zonas con gran actividad turística, como el mar Jónico, el golfo Sarónico y las Cícladas.
"El número de embarcaciones ha aumentado y no hay suficiente control ni información", señala Salomidi. A pesar de las dificultades, los expertos consideran que los amarres ecológicos pueden convertirse en una herramienta clave tanto para la protección del medio ambiente como para el desarrollo de un turismo marino sostenible.
"Es sumamente importante desarrollar una red de boyas de amarre de este tipo en todo el país, tanto para proteger el medio ambiente como para apoyar el desarrollo del turismo marino", concluye Kyriazopoulos.