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El cambio climático favorece el aumento de fenómenos extremos: Arizona, el último ejemplo

Un cartel advierte a los excursionistas del cierre de senderos por calor extremo en la montaña Camelback, el jueves diecinueve de marzo de 2026, en Phoenix.
Un cartel advierte a los excursionistas del cierre de senderos por el calor extremo en Camelback Mountain, el jueves 19 de marzo de 2026, en Phoenix. Derechos de autor  AP Photo/Rebecca Noble
Derechos de autor AP Photo/Rebecca Noble
Por Angela Symons con AP
Publicado Ultima actualización
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Que las aseguradoras se estén dando por vencidas es la señal más clara de que los fenómenos meteorológicos extremos e imprevisibles se están descontrolando, según un experto. Para comprobarlo, no hay más que acercarse estos días al sur de EE.UU., donde se registra una ola de calor sin precedentes.

La peligrosa ola de calor que está pulverizando los récords de marzo en todo el suroeste de Estados Unidos es mucho más que otro episodio extremo pasajero. Es la última muestra de un nuevo nivel de caos meteorológico que se repite cada vez con más frecuencia a medida que avanza el calentamiento del planeta.

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Los expertos advierten de que extremos meteorológicos inéditos y mortales, que a veces llegan en momentos anómalos y en lugares poco habituales, están poniendo en peligro a más población. El suroeste está acostumbrado a lidiar con calor extremo, pero no con varios meses de adelanto, como demuestra el registro de 43,3ºC en el desierto de Arizona el 19 de marzo, que pulverizó la temperatura más alta medida en marzo en Estados Unidos.

El jueves, varias estaciones de Arizona y el sur de California registraron de forma preliminar 43ºC, lo que supondría la jornada de marzo más calurosa de la que se tiene constancia en Estados Unidos.

"Así es el cambio climático en tiempo real, extremos que superan los límites que antes creíamos posibles", explica Andrew Weaver, climatólogo de la Universidad de Victoria. "Lo que antes eran episodios sin precedentes se ha convertido ahora en un rasgo recurrente de un mundo que se calienta".

Prácticamente imposible sin el cambio climático

El calor de marzo habría sido prácticamente imposible sin el cambio climático provocado por el ser humano, según un informe publicado el 20 de marzo por World Weather Attribution, un grupo internacional de científicos que estudia las causas de los fenómenos meteorológicos extremos.

Más de una docena de científicos, meteorólogos y expertos en desastres consultados por la agencia The Associated Press sitúan la ola de calor de marzo en una especie de categoría ultraextrema, comparable a episodios como la ola de calor de 2021 en el noroeste del Pacífico, las inundaciones de Pakistán de 2022 y los devastadores huracanes Helene, Harvey y Sandy.

La superficie de Estados Unidos afectada por fenómenos meteorológicos extremos en los últimos cinco años se ha duplicado respecto a hace 20 años, según el Climate Extremes Index de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), que engloba distintos tipos de tiempo extremo, como olas de calor y de frío, lluvias torrenciales y sequías.

En Estados Unidos se baten ahora un 77% más de récords de calor que en la década de 1970 y un 19 % más que en la de 2010, según un análisis de AP a partir de los registros de la NOAA.

En Estados Unidos, el número y el coste medio, ajustado a la inflación, de desastres meteorológicos de más de mil millones de dólares en los últimos años es el doble que hace solo diez años y casi cuatro veces superior al de hace 30 años, según los registros de la NOAA y de Climate Central, una organización sin ánimo de lucro formada por científicos y comunicadores que investigan y divulgan sobre el cambio climático.

Los aficionados al béisbol siguen el partido entre Los Angeles Dodgers y San Francisco Giants, que se interrumpe antes de tiempo por el calor, el miércoles 18 de marzo de 2026 en Phoenix.
Los aficionados al béisbol siguen el partido entre Los Angeles Dodgers y San Francisco Giants, que se interrumpe antes de tiempo por el calor, el miércoles 18 de marzo de 2026 en Phoenix. AP Photo/Ross D. Franklin

Intentar seguir el ritmo de los extremos y fracasar

"Es muy difícil siquiera seguir el ritmo de lo extremos que se están volviendo nuestros propios extremos", afirma Bernadette Woods Placky, meteoróloga jefe de Climate Central. "Está cambiando nuestro nivel de riesgo, está cambiando nuestra relación con el tiempo, está colocando a más gente en situaciones peligrosas y en momentos a los que no estamos acostumbrados. Así que sí, estamos llevando los extremos a nuevos niveles en todo tipo de fenómenos meteorológicos".

Para los responsables públicos que tienen que gestionar catástrofes, todo esto se ha convertido en un enorme problema. Craig Fugate, que dirigió la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias hasta 2017, asegura que vio cómo se incrementaban los extremos.

"Cada vez trabajábamos más fuera del guion histórico. Los mapas de inundación, los modelos de marejada, los récords de calor: los eventos se situaban una y otra vez fuera de los márgenes sobre los que habíamos construido los sistemas. Eso es simplemente lo que observábamos", explica Fugate por correo electrónico. "Construimos las comunidades basándonos en unos 100 años de datos meteorológicos pasados y dimos por hecho que eran una buena guía para el futuro. Esa suposición empieza a resquebrajarse. Y la señal más clara no está en el debate científico, está en las aseguradoras que se están retirando".

Personas y perros caminan por un gran charco en Ocean Beach, en San Francisco, el martes 17 de marzo de 2026.
Personas y perros caminan por un gran charco en Ocean Beach, en San Francisco, el martes 17 de marzo de 2026. AP Photo/Jeff Chiu

Los combustibles fósiles están llevando las temperaturas a nuevos máximos

Los climatólogos de World Weather Attribution realizaron un análisis rápido, aún no sometido a revisión por pares, para determinar si el cambio climático fue un factor en esta ola de calor en el suroeste. Compararon las temperaturas previstas para esta semana con lo observado en la zona en marzo desde 1900 y con modelos informáticos de un mundo con cambio climático. Concluyeron que "episodios tan cálidos como los de marzo de 2026 habrían sido prácticamente imposibles sin el cambio climático inducido por el ser humano". La subida de temperaturas procedente de la quema de carbón, petróleo y gas natural añadió entre 2,6 y 4ºC a los valores registrados, según el informe.

"Lo que podemos afirmar con mucha seguridad es que el calentamiento provocado por el ser humano ha aumentado las temperaturas que estamos registrando debido a esta cúpula de calor y que hará que esos valores pasen de ser muy incómodos a potencialmente peligrosos", señala Clair Barnes, coautora del informe y experta en atribución climática del Imperial College de Londres.

Sobran los ejemplos de calor extremo y fenómenos meteorológicos severos

La ola de calor del suroeste entra de lleno en la categoría de "fenómenos gigantescos", con temperaturas hasta 16,7ºC por encima de lo normal, señala Chris Field, climatólogo de la Universidad de Stanford.

Enumera otros cinco episodios en los últimos seis años: una ola de calor en Siberia en 2020, la ola de calor de 2021 en el noroeste del Pacífico que hizo que la Columbia Británica estuviera más cálida que el Valle de la Muerte, el verano de 2022 en Norteamérica, China y Europa, una ola de calor en el Mediterráneo occidental en 2023 y otra en el sur de Asia ese mismo año, acompañada de una gran humedad.

Y eso sin contar la ola de calor de 2022 en el este de la Antártida, cuando las temperaturas fueron 45ºC más altas de lo normal. Es la mayor anomalía registrada, afirma el historiador del tiempo Chris Burt, autor del libro 'Extreme Weather'.

El empeoramiento de los fenómenos extremos influido por el cambio climático no se limita a los días abrasadores, también incluye mortales huracanes, sequías y lluvias torrenciales, explican los científicos a AP.

Devastadoras inundaciones golpearon África Occidental en 2022 y de nuevo en 2024. Irán se encuentra en plena sequía de seis años. Y el mortífero tifón Haiyan, que arrasó Filipinas en 2013, conmocionó al mundo.

La supertormenta Sandy, que en 2012 inundó Nueva York y sus alrededores, registró vientos de fuerza de tormenta tropical que abarcaron un área cercana a una quinta parte del territorio continental de Estados Unidos. Generó oleaje de 3,5 metros sobre 3,6 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente la mitad de la superficie del país, con una energía equivalente a cinco bombas atómicas como la de Hiroshima, según el meteorólogo Jeff Masters, de Yale Climate Connections.

Y no hay que olvidar los incendios forestales agravados por el calor y la sequía, de modo que entre los extremos recientes habría que incluir los fuegos de Palisades y Eaton de 2025, que fueron el desastre meteorológico más costoso del año pasado en Estados Unidos, apunta Adam Smith, meteorólogo y economista de Climate Central.

"Esto se debe al cambio climático, por eso vemos más fenómenos extremos, más intensos y con tantos récords batiéndose", afirma Friederike Otto, climatóloga del Imperial College de Londres que coordina World Weather Attribution.

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