Trump llegó a tildar las energías renovables de estafa, ¿le hará la guerra contra Irán cambiar de opinión?
La cruzada de Donald Trump para alejar a Estados Unidos de las energías renovables está bajo escrutinio, mientras la guerra contra Irán pone de relieve la volatilidad de los combustibles fósiles.
El presidente de Estados Unidos ha criticado de forma reiterada la transición hacia las energías limpias. El año pasado, durante un viaje a Escocia, Trump instó a Europa a "parar los molinos" y calificó los parques eólicos de estafa, al tiempo que pedía al Reino Unido que concediera nuevas licencias de perforación en el mar del Norte.
En el Foro Económico Mundial (WEF) de Davos, el 21 de enero, Trump afirmó falsamente que China vendía aerogeneradores a "gente estúpida" pero que en realidad no utilizaba ella misma esa tecnología. China alberga el mayor parque eólico del mundo, visible desde el espacio.
Además de retirarse de tratados climáticos clave y de llevar su consigna 'drill baby drill' a Venezuela, también se determinó que la Administración Trump actuó de forma ilegal al cancelar 7.600 millones de dólares (unos 6.520 millones de euros) en subvenciones a proyectos de energía limpia en los estados que votaron a Kamala Harris en 2024.
Sin embargo, a medida que las infraestructuras energéticas se ven arrastradas al conflicto en Oriente Medio, los expertos advierten de que Estados Unidos se ha quedado con menos fuentes alternativas de energía, lo que hace al país más vulnerable a perturbaciones en el suministro.
Cómo está afectando la guerra contra Irán a la energía en Estados Unidos
El crudo Brent, referencia mundial para fijar el precio del petróleo, ha superado los 100 dólares (unos 86,38€) por barril en varias ocasiones desde que comenzó la guerra. Buena parte de la culpa recae en el estrecho de Ormuz, un cuello de botella para los combustibles fósiles que permanece prácticamente bloqueado mientras Irán sigue atacando el tráfico que lo cruza.
Este paso de 38 km transporta aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo, en torno a 20 millones de barriles diarios. Los precios del petróleo y el gas se fijan en los mercados mundiales, por lo que la producción interna no abaratará de forma significativa la factura para los consumidores.
El precio de la gasolina en Estados Unidos se ha disparado hasta acercarse a los 4 dólares (3,46€) por galón. Es un aumento notable respecto al mes pasado, cuando Trump presumía de que costaba menos de 3 dólares (2,59€) por galón.
"Los mayores perdedores a corto plazo de la guerra serán los consumidores estadounidenses de petróleo y gas, a medida que suban los precios de la energía", advierte a la agencia de noticias AP el climatólogo Peter Gleick.
Trump ha calificado el conflicto como "un precio muy pequeño a pagar" tras años de terror por parte de la cúpula iraní. Pronostica que los precios del petróleo se desplomarán en cuanto termine la guerra.
Sin embargo, los consumidores estadounidenses ya notan el impacto cuando llenan el depósito, lo que está impulsando el interés por los vehículos eléctricos (VE). Los analistas advierten además de que los precios del petróleo no se normalizarán de inmediato cuando acabe la guerra, sobre todo si las infraestructuras energéticas siguen siendo objetivo de los misiles.
"Resulta que los combustibles fósiles también tienen sus propios riesgos de suministro y la Administración no tiene respuestas", señala Tyson Slocum, de la organización de defensa de los consumidores Public Citizen.
Sin sobresaltos de precios con la luz del sol
En un intento de aliviar la presión sobre los precios, Trump ha liberado millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos y ha tratado de levantar temporalmente las sanciones a los cargamentos de crudo ruso que ya están en el mar.
Según AP, las autoridades estudian además utilizar la Armada estadounidense para escoltar petroleros a través del estrecho de Ormuz. Ello obligaría a negociar con los países muy dependientes del crudo de Oriente Medio para formar una coalición que vigile esa vía marítima.
Pese a estos esfuerzos, los precios siguen elevados. Gregory Brew, analista sénior del Eurasia Group, sostiene que el mundo está viviendo actualmente "la mayor perturbación del suministro de petróleo de la historia", algo que mantendrá los costes energéticos disparados durante un futuro previsible.
Todo ello ha reforzado las voces que piden centrarse en las energías limpias de producción propia, como la eólica y la solar, que no se ven afectadas por los conflictos geopolíticos. España, por ejemplo, ya está demostrando cómo una fuerte apuesta por las renovables puede ayudar a mantener baja la factura energética cuando se disparan los precios del gas y del petróleo.
"No hay picos de precios para la luz del sol ni embargos sobre el viento", resume el secretario general de la ONU, António Guterres.