Según la Agencia Portuguesa de Medio Ambiente, el océano se ha tragado metros de playa en la costa portuguesa, impulsado por las fuertes tormentas que azotaron el país a principios de año. El Gobierno ya ha destinado varios millones de euros a la regeneración del litoral.
Los temporales de principios de año causaron cientos de daños en todo el país y la costa no fue una excepción. La Agencia Portuguesa de Medio Ambiente(APA) registró un total de 749 incidentes en la costa portuguesa, incluido el retroceso del litoral, que en muchos lugares fue de entre 10 y 20 metros. "Casi todas las playas del continente registraron una reducción significativa de su contenido de sedimentos en el dominio emergido", señala el informe de la APA.
En la playa de São João da Caparica, en el municipio de Almada, la agencia indicó que entre el 20 de enero y el 19 de febrero, la playa retrocedió un máximo de 14 metros. Según el alcalde de Almada, la duna natural y el proyecto para preservarla, denominado "Reduna", impidieron que la playa empeorase.
"En el lado de Cova do Vapor, el proyecto 'Reduna' también ha demostrado su eficacia. En otras palabras, donde hubo 'Reduna', la duna resistió y está ahí. En cuanto se termina 'Reduna', tenemos un metro y medio de zanja, porque toda la arena se ha ido", explicó Inês de Medeiros, alcaldesa de Almada.
Unos kilómetros más allá, en Fonte da Telha, la regidora describe un escenario similar, agravado por la presencia de chiringuitos muy cerca del mar. "Sobre todo en relación con los puestos, en algunas zonas acabaron muy afectados y sólo no lo fueron más porque en realidad tenían allí una duna que se creó, por cierto, por unas obras que hicimos en Fonte da Telha y que permitía que el mar no entrara, porque, en el pasado, el mar llegaba hasta la carretera", explicó a 'Euronews'.
De momento, estamos a la espera de los rellenos de arena prometidos por el municipio que, según De Medeiros, han sido esenciales para preservar no sólo las playas, sino la propia zona urbana.
"Lo que hemos notado es que estos sucesivos rellenos de arena, a pesar de todo, han salvaguardado y, aparte de la zona de playa urbana, donde el APA ya va a reponer la arena, en general, nuestro litoral no se ha reducido mucho y tenemos la esperanza de que ahora el mar vuelva a traer arena", señala.
Según la alcaldesa, la APA se ha comprometido a rellenar la arena a partir de abril, en un trabajo que, según ella, es "absolutamente necesario".
"La gente no lo entiende muy bien porque piensa que tirar arena al mar es tirar dinero a la calle, pero no es así, porque todos estos rellenos han permitido una mayor sedimentación en el fondo marino y esto es lo que está salvaguardando la costa", explica la alcaldesa, que subraya que hay una fuerte presencia humana junto al mar y que, por tanto, son necesarias medidas de protección, en un acto de equilibrio entre los fenómenos de la naturaleza y las soluciones que presenta la ingeniería.
"En el caso de las playas, como he dicho, la ingeniería no va a resolverlo, pero en el caso de la protección de las poblaciones, sí", explica De Medeiros. "Probablemente será necesario elevar el dique para proteger la zona urbana y con eso, inmediatamente, la posibilidad de inundaciones disminuye mucho, lo que es normal, y por eso, sí, la ingeniería será fundamental".
111 millones de euros para mejorar la costa portuguesa
Las playas de Costa da Caparica fueron sólo uno de los lugares mencionados en el informe de la APA, que realizó un estudio a escala nacional. Los problemas de erosión costera y la inestabilidad de los acantilados fueron los principales daños mencionados, además de otros problemas como accesos dañados y otras estructuras como muros y murallas. El municipio de Ovar fue el más afectado, con 204 informes de daños.
Para compensar los efectos de los temporales en el litoral, la APA anunció un programa de inversión de 15 millones de euros "hasta finales de mayo -inicio de la temporada de baño- en intervenciones de emergencia para reparar los daños en la costa y de 12 millones hasta diciembre". Estas cifras forman parte de una inversión total en la zona costera de 111 millones de euros para "recuperar y reforzar la protección del litoral portugués", reveló el Ejecutivo.
"La respuesta prevista incluye una serie de obras prioritarias destinadas a restaurar las infraestructuras, reforzar la protección del litoral y restablecer las condiciones de seguridad y disfrute de las playas", señaló el Gobierno en un comunicado. "Las intervenciones incluyen la reconstrucción de los accesos a las playas, el refuerzo de los cordones dunares, la estabilización de los acantilados, la recuperación de las pasarelas y las operaciones de alimentación artificial de las playas".
Retroceso de playas: un proceso natural con mano humana
El retroceso de las playas no es un problema exclusivo de la costa portuguesa, ni está causado exclusivamente por el mal tiempo. "Se trata de un proceso, digamos, esperado, que viene ocurriendo desde hace décadas y que está vinculado a diversos factores", explicó a 'Euronews' João Joanaz de Melo, profesor universitario y experto en ordenación del territorio.
Entre los "diversos factores" citados están la subida acelerada del nivel del mar en los últimos años, el aumento de la frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos, "que viene ocurriendo desde hace décadas" y el déficit estructural de arena en la costa portuguesa, también provocado por la acción humana.
"Esto se debe principalmente a la construcción de presas desde los años 50", explica el profesor. "Los grandes embalses retienen sedimentos, que en un sistema hidrológico natural llegarían a nuestra costa en cantidades mucho mayores", afirma el profesor de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nueva de Lisboa.
Además de la construcción de presas, la falta de arena en la costa también se explica por otros factores como la extracción de arena en estuarios y barras, la degradación de las dunas, que según el profesor universitario, "dan resiliencia a nuestro litoral", y construcciones rígidas como los diques, que protegen las zonas urbanas pero aumentan la erosión en otras zonas al reflejar la energía de las olas.
"Cuando el mar golpea la roca, en lugar de disiparse la energía, como ocurre en una duna en buen estado, esa energía se reflejará y aumentará la capacidad de erosión del mar en otras zonas", afirma el experto. "Aquí, en el caso de Costa da Caparica, ese efecto combinado de la extracción de arena y de la construcción de presas en la cuenca del Tajo hizo que el mar avanzara varios centenares de metros, principalmente en la década de 1960. Y eso llevó a la construcción de esa obra de protección, el dique y el campo de espolones, para proteger el núcleo urbano de Costa da Caparica".
Joanaz de Melo explica que los temporales de este invierno "provocaron un fenómeno un poco más intenso de lo habitual, lo que es natural". "Es normal que en invierno tengamos menos arena en las playas y que en primavera y verano la mayor parte de esa arena, que fue erosionada durante los temporales de otoño e invierno, vuelva a la playa", explica el experto, que señala, sin embargo, que al faltar arena en el sistema, "de año en año, si no se hace nada, la cantidad de arena en la playa disminuirá".
"No hay soluciones mágicas"
Las medidas de mitigación incluyen reforzar la resistencia natural y reducir la exposición al riesgo. Reponer arena mediante dragados ayuda a recuperar temporalmente la playa, pero no resuelve el déficit estructural de sedimentos. Por eso es crucial la ordenación del territorio: evitar construir en zonas de alto riesgo, eliminar las ocupaciones vulnerables y permitir sólo usos compatibles, como instalaciones turísticas, siempre que estén protegidas.
"En muchos casos, se trata de cumplir la ley, y en otros, de corregir esos planes municipales para que se ajusten a las buenas prácticas urbanísticas", sostiene Joanaz de Melo. "Luego hay situaciones particulares, hay ocupaciones que son menos vulnerables, y que tienen que ver con el propio uso turístico de estos espacios, que obviamente tienen que existir allí".
Estas medidas de protección y construcción deben adaptarse a las características físicas, sociales y económicas de cada zona.
"Costa da Caparica es originalmente una comunidad de pescadores y agricultores, por lo que están acostumbrados a lidiar con tormentas ocasionales e inundaciones ocasionales, como muchas otras comunidades de todo el país que saben lo que es enfrentarse a estos fenómenos. Pero tiene que haber medidas de protección, porque hay medidas que no dependen de los individuos, dependen de la organización, dependen de la planificación, dependen de la vigilancia del territorio y dependen de la organización de los recursos que están en manos de las autoridades locales o de las empresas", explica Joanaz de Melo, señalando que no hay obras milagrosas que puedan aplicarse uniformemente en todo el territorio portugués.
"No hay soluciones mágicas. No hay soluciones iguales en todas partes porque las condiciones son diferentes. Las condiciones geográficas son diferentes, los hábitos y la preparación de las personas para hacer frente a estos fenómenos son diferentes, las actividades económicas son diferentes y, por lo tanto, las soluciones tienen que adaptarse a este conjunto de circunstancias en cada caso", concluye el profesor.