El primer ministro francés, Sébastian Lecornu, afirma que la transición es ya una cuestión de interés nacional y no solo de cambio climático.
Francia quiere acelerar al máximo su electrificación mientras la guerra con Irán sigue poniendo de relieve los peligros de depender de los combustibles fósiles. Los precios del petróleo y del gas en Europa podrían mantenerse elevados durante algún tiempo, pese a las caídas registradas en el mercado tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas.
Se prevé que semanas de ataques contra instalaciones del Golfo tengan un impacto de varios años en el suministro de gas, mientras que el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, permanece prácticamente cerrado desde el inicio de la guerra.
La escalada de precios ha animado a los europeos de todo el continente a apostar por energías limpias producidas en casa, con un aumento del uso de vehículos eléctricos, bombas de calor y paneles solares en tejados en varios países. El Reino Unido se ha convertido además en el último país europeo en dar luz verde a los sistemas solares enchufables para ayudar a los hogares a recortar su factura energética.
¿Da Francia por fin la espalda a los combustibles fósiles?
El pasado 1 de abril, el Gobierno francés anunció medidas para acelerar la electrificación de su economía y reducir progresivamente la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles. "La cuestión ya no es únicamente el clima, ahora afecta al interés nacional", declaró entonces el primer ministro francés, Sébastian Lecornu.
El Gobierno se ha fijado como objetivo reducir la dependencia de Francia de los combustibles fósiles del 60% al 40% de aquí a 2030. Para lograrlo, apuesta principalmente por electrificar el transporte y los edificios y por una mayor implantación de vehículos eléctricos y bombas de calor.
"El plan de electrificación del Gobierno francés puede sentar un precedente positivo para Europa a la hora de abordar de forma estructural la actual crisis energética", señala Neil Makaroff, director del laboratorio de ideas paneuropeo Strategic Perspectives. "Francia está en una posición única para liderar la electrificación del continente, con abundante electricidad baja en carbono, un parque nuclear consolidado y un enorme potencial renovable, especialmente en eólica marina y energía solar".
A comienzos de este año, Francia anunció que aspira a que la electricidad represente el 60% del consumo energético en 2030, un objetivo que pretende alcanzar con seis nuevos reactores nucleares y una combinación de energías renovables.
Más puntos de recarga para vehículos eléctricos y ayudas a las bombas de calor
Esta semana, el 8 de abril, la empresa pública Électricité de France (EDF) ha anunciado una inversión de 240 millones de euros para respaldar la electrificación del país.
Ha reservado 30 millones de euros en subvenciones a la compra para los operadores de transporte que conviertan camiones diésel en vehículos pesados eléctricos, con una ayuda media de 15.000 euros por camión. Otros 50 millones de euros se destinarán a la instalación de 180 estaciones de recarga para camiones eléctricos de largo recorrido en la Francia continental en los próximos tres años.
Un total de 80 millones de euros se dedicará a apoyar proyectos para la instalación en Francia de nuevas industrias electrointensivas. EDF afirma que también ofrecerá "sitios llave en mano con conexión a la red" para acortar los plazos de puesta en marcha industrial, de modo que, en lugar de esperar años a las autorizaciones para conectarse a la red, las empresas puedan empezar a operar mucho más rápido.
El fondo de apoyo concederá, además, una ayuda de 1.000 euros (combinada con los planes ya existentes) a 80.000 hogares con bajos ingresos para la instalación de una bomba de calor que sustituya a las calderas de gas o gasóleo.
"Hoy, más que nunca, queremos acelerar la electrificación de los usos energéticos para ayudar al país a reducir su dependencia de los combustibles fósiles, en particular del gas y del petróleo", afirma Bernard Fontana, consejero delegado del grupo EDF.
Fontana añade que el compromiso de 240 millones de euros demuestra que EDF está pasando a la acción de forma concreta para reforzar la soberanía energética e industrial de Francia.
Puede encontrar aquí más información sobre el fondo de EDF.
¿Es suficiente el plan de electrificación de Francia?
En 2024, casi la mitad, el 47,5%, de la electricidad de la UE procedió de fuentes renovables, lo que supone un aumento de 2,1 puntos porcentuales respecto al año anterior.
Según los datos de Eurostat, Austria encabezó la clasificación al generar el 90,1% de la electricidad consumida a partir de fuentes renovables, por delante de Suecia, con un 88,1%, y de Dinamarca, con un 79,7%.
Francia solo registró en 2024 un 31,3 % de electricidad renovable, por debajo de su vecino, España, con un 59,7 %. El país sigue apostando por la energía nuclear, de la que obtiene en torno al 67 % de su mix eléctrico.
El primer ministro ha rechazado en repetidas ocasiones plantear el debate en términos de nuclear frente a renovables y sostiene que hacerlo lleva a un "callejón sin salida", pese a las preocupaciones sobre la gestión de los residuos, los costes de construcción y el riesgo de sabotaje con consecuencias catastróficas.
"La verdadera batalla es salir del carbono y reducir nuestra dependencia de las importaciones", afirmó Lecornu a comienzos de este año. Aunque la energía nuclear no emite gases de efecto invernadero y se considera por ello una fuente baja en carbono, no se clasifica como renovable, ya que se genera a partir de uranio, un recurso finito presente en la corteza terrestre.