Teherán ejecutó en la madrugada del jueves a Sassan Azadvar, un joven practicante de kárate de 21 años detenido durante las protestas, en un contexto de aumento de ejecuciones y detenciones masivas denunciado por la ONU y organizaciones de derechos humanos.
El Poder Judicial iraní ha confirmado la ejecución de otro detenido vinculado a las recientes protestas, mientras la ONU y otras organizaciones internacionales de derechos humanos alertan de un fuerte aumento de ejecuciones y detenciones desde el inicio del conflicto con Irán a finales de febrero.
Sassan Azadvar Joonqani, un joven de 21 años practicante de kárate detenido durante las protestas de principios de enero, fue ejecutado en la madrugada del jueves en la prisión de Dastgerd, en Isfahán, según informaron medios iraníes. Una fuente cercana a la familia declaró a la agencia de derechos humanos Hrana que el funeral se celebró bajo estrictas medidas de seguridad y que "solo se permitió asistir a diez familiares".
La ONU ha informado de al menos 21 ejecuciones y más de 4.000 detenciones desde el comienzo del conflicto, y ha advertido de una escalada en el uso de la pena capital en el actual contexto de seguridad. Según la agencia de noticias iraní Mizan, vinculada al Poder Judicial, Azadvar fue condenado por "enemistad contra Dios" y "cooperación efectiva con el enemigo".
Se le acusó de atacar con piedras y palos un vehículo en el que viajaban fuerzas de seguridad, romper sus ventanillas y lanzar piedras y ladrillos contra los agentes durante las protestas. Según el informe, no se registraron víctimas entre las fuerzas de seguridad. Mizan también aseguró que intentó reunir gasolina para incendiar un vehículo, aunque no lo logró. La judicatura afirmó que el juicio se celebró con asistencia letrada, sin ofrecer más detalles sobre el proceso.
Sin embargo, la plataforma de abogados Dadban sostuvo que los cargos no se ajustaban a la definición legal de "enemistad contra Dios" según la legislación iraní. El grupo de derechos humanos Hengaw denunció que el caso presentaba "graves ambigüedades jurídicas" y que el abogado del acusado defendía que no existían pruebas creíbles en su contra.
Hengaw también describió a Azadvar como campeón de kárate en la provincia de Isfahán y denunció que fue sometido a torturas físicas y psicológicas durante su detención para forzar una confesión.
Azadvar fue detenido el 8 de enero durante protestas de ámbito nacional en Isfahán y permaneció inicialmente en régimen de aislamiento. Su condena a muerte fue dictada durante la escalada del conflicto y posteriormente confirmada por el Tribunal Supremo.
La ejecución se produce en un contexto de aumento de las penas capitales en casos relacionados con protestas y seguridad. Amnistía Internacional afirmó el miércoles que ha registrado al menos 19 ejecuciones en las últimas semanas y advirtió de desapariciones forzadas y torturas.
El jefe del Poder Judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, declaró recientemente que los tribunales deben tramitar los casos de los detenidos fuera de los procedimientos habituales y con mayor rapidez. También aseguró que Teherán no atenderá los llamamientos internacionales para detener las ejecuciones.