La presidenta madrileña vuelve a Madrid tras la cancelación de su homenaje a Hernán Cortés en la catedral capitalina, el presunto anuncio de una inversión empresarial que ya estaba pactada desde hace meses o la criticada suspensión de su agenda durante 24 horas en Riviera Maya.
La presidenta de la Comunidad de Madrid solo ha aguantado seis de los diez días previstos de su gira por México. Tras vaciar su agenda este jueves, a su paso por la región caribeña de Riviera Maya, y acumular titulares por su reivindicación del conquistador colonial Hernán Cortés junto a cargos medianos del PAN, el partido conservador mexicano en la oposición, la líder del PP madrileño opta por cortar amarras cuatro días antes de lo previsto.
Su homenaje a Cortés, responsable de la matanza de Cholula en 1519 en la que murieron 6.000 personas y criticado incluso por las autoridades judiciales españolas de la época en la Chancillería de Valladolid, ha desatado críticas tanto de varios manifestantes civiles, como de miembros del partido gobernante, Morena, así como de la propia presidenta, Claudia Sheinbaum.
La Arquidiócesis mexicana canceló una misa en la Catedral de Ciudad de México apenas una hora antes del inicio del homenaje al colono extremeño, previsto el lunes 4 de mayo, que tuvo que ser reubicado en el Frontón de México. En este también participó el empresario Nacho Cano, amigo personal de la presidenta que aprovechó para promocionar musical sobre una intérprete indígena de Cortés, Malinche, cuyo nombre es utilizado como sinónimo de "traidora" por buena parte de la población mexicana.
Durante los siguientes días de la gira ayusista, la presidenta vivió numerosos altercados con diputados (una política de Movimiento Ciudadano le pidió que escribiese el nombre de su país con la grafía x, y no j); civiles (varias personas le gritaron que no era bienvenida a la entrada de la entrega de llaves de Aguascalientes, gobernada por los panistas) o la misma Sheinbaum, preguntada por este asunto en sus ruedas de prensa diarias.
"¿A qué la traen? Pues porque piensan que eso les van a dar legitimidad aquí. ¿Cómo creen que les va a dar legitimidad una persona que adora a Hernán Cortés? ¡En México!, proclamó la morenista ante los medios. "Fíjense el poco conocimiento de la historia de España de esta mujer", añadió en otra comparecencia. "Pero tiene libertad: tiene que haber debate".
Ayuso también aprovechó para anunciar un acuerdo económico con el grupo mexicano Alsea -dueño de las filiales españolas de Starbucks, Burger King, Vips, Ginos, Domino's o Fosters Hollywood- que, en realidad, ya se había firmado hace dos meses. La política pareció también recular el miércoles en Aguascalientes durante su homenaje por parte de los conservadores mexicanos: "No pretendemos dar ninguna lección de Historia a nadie ni renegar de todo lo que hizo España. Ante quienes defienden el odio y la discordia, nosotros defendemos el mestizaje y la unión", proclamó Díaz Ayuso.
La versión de la Comunidad de Madrid
En un comunicado emitido por su gabinete de prensa, el equipo de la presidenta asegura que el Gobierno mexicano ha amenazado a los organizadores de los premios Platino del Cine Iberoamericano con boicotear la gala si la presidenta acudía a la misma. Sin embargo, no hay declaraciones públicas de ningún alto cargo gubernamental en contra de la presencia de Díaz Ayuso a la misma, prevista para este sábado 9 de mayo.
La propia Sheinbaum declaró que, pese a sus diferencias con el alto cargo regional madrileño, Ayuso tiene "derecho a venir a México, como cualquier otra persona". Su gira se produce pocas semanas después de la presidenta morenista a Barcelona para participar en un encuentro de líderes progresistas globales, donde se vio con el presidente Pedro Sánchez.
El Gobierno y el Estado español llevan un año ofreciendo gestos diplomáticos y culturales para enmendar la mala relación entre ambos países tras la exigencia epistolar del antecesor de Sheinbaum, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, de que el rey Felipe VI se disculpase ante los abusos provocados por los españoles contra los pueblos originarios de la actual Latinoamérica durante la colonización de varios de sus territorios.
El jefe del Estado español optó por una fórmula intermedia (reconocer determinados abusos) mientras ambos Gobiernos ofrecían gestos de deshielo como el intercambio cultural con varias exposiciones tanto en España como en México. La presencia de la presidenta en Barcelona, aunque no fuese en una cumbre bilateral, se consideró como el gesto definitivo de que la normalización de las relaciones había llegado a buen puerto.
Ante la pregunta de si la visita y los discusros de Ayuso podrían volver a poner en peligro el nuevo estatus diplomático hispanomexicano, Sheinbaum zanjó el tema: "¿Por venir a México va a minar una relación diplomática? No le veo tanta importancia".