Nuevos datos revelan el impacto climático y en la calidad del aire de 1.300 aeropuertos del mundo, una mala noticia para Europa.
Tres aeropuertos europeos figuran entre los más contaminantes del mundo, pese a asegurar que están comprometidos a alcanzar las cero emisiones netas en 2050.
Una nueva investigación del laboratorio de ideas sobre asuntos globales ODI Global, en colaboración con Transport and Environment (T&E), ha sacado a la luz cuáles son los diez aeropuertos más contaminantes tras analizar el impacto sobre el clima y la calidad del aire de 1.300 aeropuertos internacionales.
El análisis, que utiliza datos de 2023 (las últimas estadísticas disponibles) facilitados por el Consejo Internacional para el Transporte Limpio, concluye que, si la aviación fuese un país, sería el quinto mayor emisor.
Los diez aeropuertos más contaminantes
El aeropuerto de Dubái, en Emiratos Árabes Unidos, que funciona como un gran centro de conexiones, encabeza la lista como el más contaminante, con 23,2 millones de toneladas de emisiones de CO2.
Londres Heathrow, en el Reino Unido, se sitúa muy cerca en segundo lugar, con 21 millones de toneladas de emisiones de CO2, seguido de Los Ángeles, con 18,8 millones.
Juntos, estos tres aeropuertos son responsables de emitir tres veces más CO2 que toda la ciudad de París.
El aeropuerto de Seúl Incheon, en Corea, ocupa el cuarto puesto, por delante del John F. Kennedy de Nueva York. Después se sitúan Hong Kong, Charles de Gaulle en Francia y Fráncfort en Alemania.
A escala mundial, solo 100 aeropuertos son responsables de aproximadamente dos tercios del total de emisiones de CO2 de los vuelos de pasajeros, mientras que los aeropuertos europeos generan más emisiones de CO2 que los de América Latina, Oriente Medio y África juntos.
Un sector dependiente de los combustibles fósiles
T&E (fuente en inglés)sostiene que la nueva investigación demuestra que la aviación sigue "desencaminada" para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.
"Permitir que un sector dependiente de los combustibles fósiles siga expandiéndose aumentando la capacidad aeroportuaria solo refuerza la mayor vulnerabilidad de la aviación", afirma Denise Auclair, de T&E.
"En la mayoría de capitales y regiones europeas, los argumentos económicos a favor de ampliar aeropuertos ya no se sostienen con las últimas evidencias. Ha llegado el momento de dar prioridad a nuestra independencia energética y a la salud de la ciudadanía".
Sam Pickard, investigador asociado de ODI Global, advierte de que, mientras muchos sectores han ido reduciendo gradualmente sus emisiones desde el histórico Acuerdo de París de 2015, la huella de la aviación no ha dejado de crecer.
"Además, seguimos oyendo con frecuencia planes de ampliación de aeropuertos que ignoran la condición de excepción del sector en materia de emisiones", añade Pickard.
"Esto ya no debería seguir escondiéndose bajo la alfombra con promesas a medias de aumentar el uso de caros llamados combustibles sostenibles de aviación o con débiles mecanismos de compensación. Es imprescindible una estrategia y una hoja de ruta auténticas que incluyan la gestión de la demanda".
Se ha contactado con los aeropuertos de Dubái, Londres Heathrow y Los Ángeles (LAX) para recabar comentarios.