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Los fondos marinos se convierten en el nuevo frente de la guerra híbrida

La infraestructura de Internet en el Reino Unido y en los Países Bajos
La infraestructura de Internet en el Reino Unido y en los Países Bajos Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Stefania De Michele
Publicado última actualización
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Los cables submarinos transportan más del 99% de los datos mundiales y sostienen el suministro energético. Su creciente vulnerabilidad frente al sabotaje impulsa una nueva carrera tecnológica basada en drones, sensores e inteligencia artificial.

El mar ya no es solo una vía de comunicación en superficie ni un recurso económico, sino el epicentro de un desafío estratégico silencioso y crucial. Hoy el dominio subacuático se ha convertido de pleno derecho en el terreno privilegiado de la guerra híbrida, un ámbito en el que la seguridad de las naciones se dirime por debajo del umbral del conflicto abierto, en la protección de infraestructuras invisibles pero vitales para toda la civilización moderna.

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De los fondos marinos depende nuestra vida cotidiana, baste pensar que más del 99% de los datos mundiales circula por los cables submarinos de telecomunicaciones, y que de los gasoductos y los cables eléctricos depende la supervivencia energética de los países.

Bloquear estas dorsales significa paralizar transacciones bancarias por miles de millones e interrumpir el suministro energético de países enteros. Por este motivo, la defensa subacuática se ha convertido en un mercado global estimado en unos 50.000 millones de euros al año.

Qué se está produciendo, el ecosistema y la revolución de los drones

La respuesta industrial a estas amenazas ya no se limita a la construcción de submarinos tradicionales. El foco se ha desplazado hacia la ingeniería de sistemas no convencionales y hacia la tecnología dual, capaz de servir tanto al sector civil (mantenimiento y tendido de fibra óptica o cables de potencia) como al militar.

En primera línea de este mercado está la excelencia italiana que encabeza el Polo Underwater de Fincantieri, dirigido por el consejero delegado Pierroberto Folgiero. El grupo actúa como orquestador de un ecosistema integrado de empresas nacionales, que avanza impulsado por tecnologías subacuáticas de última generación.

El objetivo es doble, optimizar la transición digital (en los próximos diez años los cables de fibra óptica están llamados a duplicarse) y, al mismo tiempo, blindar los activos críticos.

Cómo funciona el sistema DEEP

La punta de lanza de esta producción es el sistema DEEP (Dynamic Ecosystem for Enhanced Performance), una solución de vanguardia para la protección de las infraestructuras críticas que se compone de una cadena tecnológica integrada:

  • Early Warning System: una primera barrera de sensores situada en el fondo marino intercepta amenazas anómalas captando señales de la columna de agua vigilada.
  • Enjambres de drones autónomos: una vez que salta la alarma, el sistema despliega un equipo operativo de pequeños drones submarinos.
  • Inteligencia artificial a bordo: los drones se dirigen hacia la amenaza y, mediante sensores y un algoritmo de inteligencia artificial, identifican en tiempo real el tipo de peligro, lo que permite activar de inmediato las medidas de mitigación del riesgo.

Por qué se produce, la opacidad de la guerra híbrida

Los bloques geopolíticos ya no se enfrentan solo a cara descubierta. Las nuevas formas de guerra recurren a menudo al sabotaje o a la presión asimétrica para golpear los puntos débiles de las democracias occidentales.

Episodios recientes, como el intento de sabotaje del petrolero SeaJewel ocurrido frente a las costas de Savona, sospechoso de formar parte de la flota en la sombra rusa, han acelerado la toma de conciencia de que los puertos comerciales y los corredores marítimos son los primeros objetivos sensibles que hay que proteger.

Esta opacidad de las amenazas hace imprescindible una vigilancia constante. Los Estados y los actores privados ya no pueden limitarse a 'reaccionar' ante un daño consumado (que provocaría apagones digitales o energéticos catastróficos), sino que deben anticiparse integrando los sistemas de monitorización de los fondos marinos con los drones de superficie que patrullan las aguas interiores y los canales de acceso a los puertos.

Las nuevas fronteras de la defensa, sensores cuánticos y redes inalámbricas submarinas

Las tecnologías emergentes están desplazando las fronteras de la defensa submarina hacia terrenos que hasta ayer se consideraban ciencia ficción:

  • Los cables de Internet se convierten en "micrófonos": una de las fronteras más innovadoras es el DAS (Distributed Acoustic Sensing). Esta técnica permite medir las variaciones microscópicas de tensión en el interior de los cables de fibra óptica convencionales para el tráfico web, convirtiendo los cables transoceánicos en gigantescos hidrófonos capaces de escuchar el paso de submarinos o sumergibles enemigos en toda la cuenca oceánica.
  • Magnetómetros cuánticos: para superar los límites de los sonares acústicos en aguas congestionadas, la defensa recurre a la física cuántica. Los nuevos magnetómetros cuánticos instalados en drones pueden detectar las mínimas alteraciones del campo magnético terrestre provocadas por la presencia del casco de acero de un submarino a decenas de kilómetros de distancia.
  • Interoperabilidad y comunicaciones inalámbricas submarinas: como ha señalado el Polo Nacional de la Dimensión Subacuática, el reto para 2026-2027 es la creación de estándares europeos únicos para permitir que se comuniquen de forma inalámbrica y en tiempo real drones de superficie, sensores en el fondo marino y drones submarinos de distintos países, convirtiendo la defensa en una red de conciencia marítima compartida aliada de la OTAN.

¿Hacia un 'decoupling' digital?

El riesgo geopolítico también está empujando hacia escenarios de fragmentación de las infraestructuras. Mientras Occidente blinda sus propios cables en el Mediterráneo y el Atlántico, China impulsa corredores de infraestructura digital alternativos en Asia y África.

La frontera final del ámbito Underwater podría no ser solo militar, sino la aparición de dos 'internet' separadas y geográficamente divididas en los fondos oceánicos, protegidas por enjambres de drones dispuestos a defender las fronteras invisibles del ciberespacio submarino.

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