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El Polarstern II reforzará la investigación polar alemana con tecnología y peso geopolítico

Vista en 3D de la nueva construcción prevista del buque rompehielos de investigación y abastecimiento Polarstern del Instituto Alfred Wegener.
Vista en 3D de la nueva construcción prevista del buque rompehielos de investigación y abastecimiento Polarstern del Instituto Alfred Wegener. Derechos de autor  Alfred-Wegener-Institut / TKMS
Derechos de autor Alfred-Wegener-Institut / TKMS
Por Sonja Issel
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Tras más de 40 años en servicio, el legendario buque Polarstern tendrá un sucesor puntero. El nuevo rompehielos alemán no solo podrá atravesar capas de hielo de hasta un metro de espesor, sino que también marcará nuevos estándares en la investigación climática y polar gracias a robots submarinos.

El buque de investigación Polarstern ha regresado de su expedición al Ártico y le acoge una gran multitud en el puertoen Bremerhaven. El buque ha viajado durante unos 183 días. Los científicos trajeron de vuelta nuevos hallazgos sobre la disminución del hielo marino, según anunció el instituto.

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La expedición también fue importante para la conservación de especies: un equipo de investigación estudió cómo están cambiando la diversidad de especies y los ecosistemas en el este del mar de Weddell, un punto caliente de biodiversidad.

Antes incluso de llegar a Bremerhaven, la ministra Federal de Investigación, Dorothee Bär (CSU), embarcó en Ámsterdam. Las consecuencias del cambio climático han vuelto a quedar patentes gracias a la expedición Polarstern, dijo Bär en un discurso. El fenómeno afecta a todos.

Con su trabajo de investigación, el Polarstern está haciendo una importante contribución a la investigación climática y a una mejor comprensión de las consecuencias del cambio climático para el medio ambiente y los ecosistemas. Pero, ¿qué hace tan especial al Polarstern? 'Euronews' echa un vistazo a las décadas de historia de este buque de investigación y a su prometedor futuro.

Un rompehielos que funciona desde 1982

El Polarstern es mucho más que un simple buque de investigación: es la pieza central de la investigación polar alemana. Ni siquiera las grandes capas de hielo ponen al poderoso rompehielos al límite: El buque puede atravesar hielo de hasta 1,2 metros de grosor con facilidad.

Es precisamente esta fuerza la que ha hecho indispensable al Polarstern durante décadas. Desde que entró en servicio en 1982, ha viajado por las regiones polares y es una de las plataformas de investigación más importantes de Alemania.

El buque viaja por cuenta del Instituto Alfred Wegener. Este centro de excelencia para la investigación polar y marina es una de las pocas instituciones científicas del mundo que trabaja por igual en el Ártico y el Antártico.

 Luces polares sobre el océano Ártico central, fotografiadas desde a bordo del rompehielos de investigación alemán Polarstern.
Luces polares sobre el océano Ártico central, fotografiadas desde a bordo del rompehielos de investigación alemán Polarstern. Alfred-Wegener-Institut / Stefan Hendricks (CC-BY 4.0)

El instituto de investigación coordina la investigación polar alemana, pero también explora el mar del Norte y sus regiones costeras alemanas. Por término medio, el Polarstern funciona 305 días al año.

Transporta científicos, investiga las consecuencias del cambio climático y abastece estaciones de investigación remotas como la Estación Neumayer III, en la Antártida, con alimentos, equipos técnicos y piezas de repuesto que se necesitan con urgencia.

El descubrimiento de una nueva isla

Las misiones largas y a menudo extremas, no están exentas de resultados. Durante la expedición más reciente, los investigadores incluso descubrieron una isla desconocida hasta entonces.

En las cartas náuticas, la roca sólo aparecía antes como zona peligrosa inexplorada. Gracias a los científicos del Instituto Alfred Wegener, ahora se dispone de datos mucho más precisos: La isla ha sido inspeccionada oficialmente y mide unos 130 metros de largo y 50 de ancho.

Además de tan espectaculares descubrimientos, el Polarstern cumple una tarea seria e importante: comprender mejor las consecuencias del cambio climático, como el drástico deshielo del Ártico.

Durante la expedición, que ya ha concluido, los investigadores estudiaron, entre otras cosas, por qué el hielo marino del Ártico está disminuyendo tan bruscamente y qué consecuencias tiene esto para el delicado ecosistema.

El Polarstern en acción: Un ROV (Remotely Operated Vehicle, robot submarino) se despliega en el Ártico.
El Polarstern en acción: Un ROV (Remotely Operated Vehicle, robot submarino) se despliega en el Ártico. Alfred-Wegener-Institute / Esther Horvath

Se realizaron mediciones desde el fondo marino hasta la atmósfera. Se utilizaron sistemas de investigación modernos y convencionales, como helicópteros para medir el grosor del hielo marino, sondas, redes de arrastre y dispositivos para tomar muestras del suelo.

Los datos obtenidos ayudarán a mejorar los modelos climáticos y a observar más de cerca la evolución a largo plazo del sistema antártico. Con cerca de dos millones de millas náuticas recorridas, casi 90 circunnavegaciones de la Tierra por el ecuador, el buque sigue estando sorprendentemente en buena forma.

Sin embargo, tras más de 40 años de servicio, a menudo en condiciones extremas de frío glacial, el Instituto Alfred Wegener está convencido de que "incluso un barco tan extraordinario como el Polarstern puede pasar a una merecida jubilación". Por eso, el instituto ya está trabajando en su sucesor. Y será algo extraordinario.

Sucesor con "piscina lunar" y robot submarino

El barco sucesor tendrá mucho que ofrecer. Sin embargo, las dimensiones del nuevo Polarstern II dejan claro lo ambicioso del proyecto. Con una eslora de 159 metros y una manga de 27,3 metros, el nuevo rompehielos superará claramente al actual Polarstern. En comparación, el actual buque de investigación mide 118 metros de eslora y 25 metros de manga.

Con este aumento de tamaño, el buque llevará la investigación polar alemana a una nueva era técnica. El Polarstern II no sólo será mucho más potente, sino que también se convertirá en un laboratorio flotante de alta tecnología para operaciones en las condiciones más extremas.

El nuevo rompehielos será capaz incluso de navegar a través de hielo de hasta 1,8 metros de espesor con una capa adicional de nieve, y podrá hacerlo de forma continua. Al mismo tiempo, el buque tendrá una maniobrabilidad tan precisa que los investigadores podrán trabajar exactamente donde se necesiten las muestras, incluso en hielo denso.

Vista en 3D de la nueva construcción prevista para el buque Polarstern del Instituto Alfred Wegener, dedicado a la investigación y el suministro de buques rompehielos.
Vista en 3D de la nueva construcción prevista para el buque Polarstern del Instituto Alfred Wegener, dedicado a la investigación y el suministro de buques rompehielos. Alfred-Wegener-Institut / TKMS

La pieza central de la nueva construcción es la llamada piscina lunar, un acceso en forma de pozo a mar abierto que atraviesa todo el casco submarino. Aunque el buque esté completamente cubierto de hielo, los científicos pueden bajar desde allí los equipos directamente al mar.

Para ello se utilizan las tecnologías submarinas más avanzadas: Además de robots de buceo y sondas especiales, el buque estará equipado con tres sistemas robóticos de última generación, incluidos vehículos submarinos autónomos que pueden operar a profundidades de hasta 6.000 metros. Podrán recoger datos incluso bajo hielos de un metro de espesor y explorar regiones hasta ahora inaccesibles.

El nuevo edificio también utiliza tecnología punta por encima del hielo. Tiene previsto disponer de su propia flota de drones, desde pequeños aparatos con cámara hasta dispositivos especiales de varias toneladas con escáneres láser y sensores de alta resolución. Crearán mapas tridimensionales de la superficie del hielo, analizarán su composición y ayudarán a la tripulación a encontrar rutas seguras a través de la banquisa.

Especialmente ambicioso: En el futuro, los grandes drones de carga podrán incluso tomar muestras del aire, el agua y el hielo de forma independiente. Los investigadores ya no tendrían que aventurarse peligrosamente en el hielo para hacerlo.

Esfuerzos por la sostenibilidad

La sostenibilidad desempeña un papel fundamental, sobre todo para un buque de investigación que se desplaza por los delicados ecosistemas de las regiones polares. Por ello, el sucesor del Polarstern debe ser uno de los rompehielos más ecológicos del mundo.

Para lograrlo, el concepto se está aplicando a varios niveles. Los generadores de doble combustible proporcionarán la mayor parte de la propulsión y el suministro de energía. Estos motores pueden funcionar tanto con gasóleo convencional como con combustibles alternativos como el HVO o el metanol.

La sostenibilidad también está en el centro de la construcción del buque. El objetivo es utilizar materiales lo más respetuosos posible con el medio ambiente, como la madera de las cubiertas, los accesorios interiores o las pinturas, aceites y otros revestimientos que se necesitan en grandes cantidades en un buque. Además, el nuevo buque de investigación debe ser especialmente silencioso. Así se minimizarán las molestias a los mamíferos marinos y otros animales submarinos.

Primera misión prevista para 2030

Todo esto parece el proyecto del siglo para la investigación alemana, y así es exactamente como se está tratando. La construcción cuenta con el apoyo del Ministerio Federal de Investigación, Tecnología y Espacio.

La construcción del nuevo Polarstern está prevista para abril de 2027. El astillero responsable es TKMS, en Wismar. Con unos 8.000 empleados y plantas en Alemania y Brasil, la empresa es uno de los líderes mundiales de la industria naval.

Cuando se firmó el contrato en febrero, el coste total del proyecto se estimaba en unos 1.200 millones de euros. El nuevo buque de investigación rompehielos estará terminado en 2030 y zarpará hacia las regiones polares por cuenta del Instituto Alfred Wegener.

Un buque de investigación como garante de la influencia geopolítica

Pero el Polarstern es mucho más que una herramienta científica. Tanto el buque actual como su sucesor desempeñan también un importante papel geopolítico. Sólo a través del funcionamiento del Polarstern y de la estación de investigación alemana Neumayer III conserva Alemania su estatus consultivo en el Tratado Antártico y, por tanto, un voto en las decisiones internacionales sobre el futuro de la Antártida.

El buque de investigación Polarstern es también geopolíticamente importante para Alemania
El buque de investigación Polarstern es también geopolíticamente importante para Alemania Alfred-Wegener-Institut / Mario Hoppmann (CC-BY 4.0)

Desde 1959, el Tratado regula el uso exclusivamente pacífico de la Antártida, protege la cooperación científica y prohíbe las actividades militares y nuevas reivindicaciones territoriales. Este papel es cada vez más importante, especialmente en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas e intereses estratégicos en las regiones polares.

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