El técnico, forjado en canteras británicas como jugador antes de dar el salto al equipo merengue, asegura estar agredecido por sus cuatro meses como entrenador y descarta formar parte de la nueva etapa del club bajo su sucesor y exjefe: "No hay ninguna posibilidad de que esté con él".
"Ojalá pueda volver". Álvaro Arbeloa ha comparecido manfiestamente desencantado durante la oficialización de su relevo como entrenador del Real Madrid, comunicado esta semana con el probable regreso de José Mourinho, quien ya fue técnico del club entre 2010 y 2013.
El portugués dirigió entonces a Arbeloa como lateral derecho, principalmente, en una etapa en la que el equipo se alzó con títulos como la Copa del Rey o la Supercopa. Públicamente, ambos mantienen una buena relación pese a la renuncia del salmantino a quedarse bajo sus órdenes.
"Mou tiene un cuerpo fantástico, está bien rodeado. Si viene al Madrid, lo hará con su cuerpo técnico y no hay ninguna posibilidad de que esté con él. A partir del lunes me tocará pensar qué es lo mejor para mí. Ya he dado el salto y he mejorado mucho en estos cuatro meses", ha declarado esta mañana en una rueda de prensa.
Este relevo ocurre mientras se fragua simultáneamente la batalla por la presidencia del club de fútbol, entablada entre Florentino Pérez -uno de los empresarios con más influencia de España y que ostenta intermitentemente este cargo desde el año 2000- y el alicantino Enrique Riquelme. Los candidatos deben cumplir unos duros prerrequisitos para hacer campaña por la presidencia: un aval del 15% del presupuesto del club (la friolera de 187 millones de euros) o haber sido socios del Madrid durante 20 años.