El proyecto comenzó el año pasado, cuando Trump, casi sin aviso y sin consultar al Congreso, demolió toda la histórica Ala Este de la Casa Blanca.
El proyecto del presidente estadounidense Donald Trump para construir un gran salón de baile en la Casa Blanca costará hasta 600 millones de dólares(516 millones de euros), y más de la mitad saldrá del bolsillo de los contribuyentes, según informó el martes el diario 'The Washington Post'.
Trump había calculado anteriormente el coste en 400 millones de dólares (344 millones de euros) y había insistido en que serían donantes privados, incluido él mismo, quienes asumirían la factura del nuevo edificio, pieza central de su empeño por dejar su sello en la capital estadounidense.
El diario citó una copia de una estimación detallada de costes preparada para la administración Trump por Clark Construction, la empresa contratada para construir el salón de baile.
El proyecto arrancó el año pasado, cuando Trump, con poco aviso y sin consultar al Congreso, ordenó derribar toda la histórica ala este de la Casa Blanca.
A finales de marzo, Trump reiteró ante los periodistas que el proyecto costaría como máximo 400 millones de dólares y aseguró que sería "sin coste para el contribuyente".
Sin embargo, un resumen elaborado para la Casa Blanca a principios de ese mes ya calculaba el coste total en 600 millones de dólares, de los que solo 293 millones (252 millones de euros) procederían de "fuentes privadas", según el Post.
Y cuando Trump hizo esas declaraciones en marzo, la administración ya había aprobado más de una docena de pagos con fondos públicos a Clark Construction por un total de varias decenas de millones de dólares, según el 'Post', que cita un registro de las facturas del contratista al que tuvo acceso.
Cuando Trump lanzó por primera vez la idea del salón de baile, afirmó que solo costaría 200 millones de dólares (172 millones de euros).
Los opositores demócratas al presidente han señalado el lujoso salón de baile dorado y otros costosos proyectos de reforma en la capital estadounidense como prueba de que el dirigente multimillonario está desconectado de la vida cotidiana de los estadounidenses.
Los republicanos temen que la persistente preocupación de los votantes por el coste de la vida, en especial por la subida del precio de los combustibles debido a la guerra con Irán, pueda traducirse en un desastre en las elecciones legislativas de noviembre.
"Esto es un regalo para Estados Unidos", dijo Trump el mes pasado mientras guiaba a los periodistas por la obra, alzando la voz por encima del ruido de los martillos y las sierras eléctricas.
"Todo esto es dinero mío y de los donantes. No tiene coste para el contribuyente", afirmó Trump.
En respuesta a la información sobre los documentos internos de costes, el 'Post' explicó que la Casa Blanca difundió un comunicado en el que afirmaba: "El presidente Trump y generosos patriotas estadounidenses están financiando el salón de baile con aproximadamente 400 millones de dólares".
La constructora afirmó que los detalles del proyecto son confidenciales.
Trump insiste en que la Casa Blanca necesita un gran salón de baile para acoger cenas de Estado y otros grandes eventos. El proyecto ha desatado una batalla legal, y en marzo un juez ordenó detener las obras en superficie.
La decisión quedó en suspenso mientras un tribunal de apelación estudia el caso.
La administración Trump ha argumentado que la necesidad del salón de baile se hizo más urgente después de que en abril un hombre armado intentara colarse en una cena de gala con periodistas a la que él asistía.