La inteligencia militar ucraniana ha revelado que la red en expansión de 'Casas de Rusia' sirve de canal de reclutamiento, atrae a jóvenes africanos con promesas de estudios y empleo y envía a algunos al frente o a fábricas de drones.
Moscú libra "una guerra por las mentes" de los africanos mediante el despliegue de una red híbrida de las llamadas "Casas Rusas", además del suministro de armas y la ayuda militar directa a las juntas militares en África, según ha revelado en una reciente investigación la inteligencia militar ucraniana (HUR).
Según investigaciones anteriores, las "Casas Rusas" en África, dirigidas sobre todo a la juventud, ya funcionan o están abriendo en al menos 22 países como parte de la estrategia de Rusia para consolidar su influencia en el continente.
La HUR ha revelado ahora que Moscú planea actualmente abrir centros de influencia en ocho países africanos: Nigeria, Senegal, Liberia, Sierra Leona, Togo, Mali, Mozambique y Santo Tomé y Príncipe.
Este despliegue se lleva a cabo a través de la agencia federal de cooperación de Rusia, Rossotrudnichestvo, en colaboración con el Centre for Public Diplomacy (CPD), una organización fundada en 2024 con el objetivo declarado de ampliar la red existente, con un enfoque específico en África.
La misión oficial del CPD es transmitir información "exacta" sobre Rusia a los africanos.
Bruselas ha sancionado a Rossotrudnichestvo y congeló sus activos en julio de 2022 por difundir desinformación relacionada con la invasión de Ucrania.
Pese a las sanciones, la agencia ha seguido ampliando su presencia en África y opera más de 85 sedes oficiales en el extranjero.
El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania señaló que Rusia ha asignado 1.850 millones de dólares (1.600 millones de euros) a operaciones de propaganda en el extranjero en su presupuesto federal de 2026, un aumento del 54% respecto al año anterior, una cifra que supera todo el presupuesto anual de educación de varios estados de África occidental.
Qué ocurre dentro de las Casas Rusas en África
Según la información disponible, en estos centros se proyectan películas soviéticas y rusas, a menudo de temática patriótica, y se distribuye literatura filtrada ideológicamente.
También se imparte enseñanza de lengua rusa y se asesora a jóvenes sobre cómo trasladarse a Rusia como estudiantes o trabajadores.
Los organizadores venden la imagen de una "Rusia feliz", pero, según la HUR, en la práctica esa promesa a menudo se agria: algunos reclutas firman contratos con el ejército ruso y son enviados directamente a los sectores más mortíferos del frente en Ucrania.
En 2025, el entonces director de Rossotrudnichestvo, Yevgeny Primakov Jr, anunció que el Gobierno financiaría a más de 5.000 estudiantes africanos para que cursaran estudios universitarios en Rusia.
La oportunidad educativa suele ser el principal incentivo para que la población local se implique con la organización.
De forma especialmente llamativa, en enero de este año el propio Primakov Jr admitió públicamente que una "conocida empresa militar privada africana", entendida de forma generalizada como el Grupo Wagner, rebautizado como Africa Corps tras la muerte de su fundador Yevgeny Prigozhin, había participado directamente en el establecimiento de Casas Rusas en Mali y la República Centroafricana y que algunos de sus miembros habían pasado después a ocupar cargos oficiales en el Estado ruso.
El Centro Ucraniano para la Lucha contra la Desinformación describió esta admisión como la confirmación de que estos centros funcionan como elementos de operaciones híbridas y no como instituciones culturales neutrales.
La Casa Rusa de Bangui, en la República Centroafricana, está dirigida por Dmitry Sytyi, una figura que también controla las operaciones de Wagner en el país y que, según informaciones de prensa, utiliza el centro como base logística para el tráfico de oro, diamantes y madera del grupo.
La expansión de las Casas Rusas ha ido muy de la mano del auge de las juntas militares prorrusas, especialmente en África occidental: se abrieron centros en Mali en 2022, en Burkina Faso en enero de 2024 y en Níger en octubre de 2024, todos ellos tras golpes de Estado en los que Wagner o sus fuerzas sucesoras se convirtieron en los principales proveedores de seguridad de los nuevos regímenes.
Wagner y Africa Corps, controlada por el Ministerio de Defensa ruso, figuran entre los grupos armados más despiadados del continente y están directamente implicados en matanzas de civiles y otros crímenes de guerra.
En abril, tres organizaciones de derechos humanos, TRIAL International, la Unión Panafricana de Abogados y la Federación Internacional por los Derechos Humanos, presentaron el primer caso de este tipo ante el Tribunal Africano de Derechos Humanos y de los Pueblos, con el objetivo de responsabilizar al Gobierno de Mali por acoger a Wagner y a su fuerza sucesora y no impedir sus abusos.
Dirigidas por amigos de Putin
El periodista y exdiputado de la Duma Yevgeny Primakov Jr es nieto del ex primer ministro ruso Yevgeny Primakov, que también fue jefe de la Primera Dirección General del KGB y supervisó su transición al servicio de inteligencia exterior de Moscú, el SVR.
El mayor de los Primakov fue un firme defensor de la teoría de la supremacía rusa y uno de los principales arquitectos de la idea de multilateralismo del Kremlin, un fino barniz ideológico concebido para encubrir las aspiraciones de Moscú de controlar las exrepúblicas soviéticas y otros territorios, y una pieza clave del engranaje de influencia exterior del presidente ruso Vladímir Putin.
Primakov Jr mantiene lazos directos con Putin. Fue uno de los "representantes de confianza" oficiales de Putin durante la campaña presidencial de 2018 y fue elegido ese mismo año para la Duma en la lista del partido en el poder, Rusia Unida, antes de ser nombrado director de Rossotrudnichestvo en 2020.
Está sometido a sanciones de la UE, el Reino Unido, Canadá y Australia por su papel en la promoción de la anexión de los territorios ucranianos ocupados.
Putin destituyó a Primakov Jr como director de Rossotrudnichestvo en abril de este año y lo sustituyó por Igor Chaika, hijo del ex fiscal general de Rusia Yuri Chaika, una figura sancionada por separado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2022 por elaborar, supuestamente con la ayuda del portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, planes para desestabilizar al Gobierno prooccidental de Moldavia, según un informe del laboratorio de ideas CEPA.
Igor Chaika y su hermano mayor, Artem, fueron objeto de una investigación anticorrupción de Alexei Navalny.
En una película de 2015, la fundación de Navalny concluyó que ambos se habían valido del cargo de su padre para amasar fortunas mediante contratos públicos amañados, la apropiación de una naviera estatal cuyo director apareció posteriormente muerto, y propiedades no declaradas en el extranjero, incluidas villas en Suiza y Grecia.
Artem fue incluido en 2017 en la lista de sanciones de la Ley Magnitsky de Estados Unidos por utilizar la posición de su padre para "obtener de forma deshonesta bienes y contratos del Estado". Yuri Chaika, que fue fiscal general durante 17 años, nunca fue destituido por estas acusaciones y más tarde se incorporó al Consejo de Seguridad de Rusia como enviado presidencial de Putin.
Reclutar africanos para el Ejército ruso
Según un informe del Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS), la guerra de información rusa se ha ampliado de forma significativa en el Sur Global desde 2022, especialmente en África.
El DIIS señala que Rusia se presenta en África como un socio anticolonial para atraer a las élites políticas y a la opinión pública mediante "paquetes de supervivencia de régimen", que incluyen armas, asesores políticos y campañas de influencia.
"Entre junio y septiembre de 2025, el número de publicaciones de promoción del servicio militar ruso dirigidas a extranjeros en la plataforma VK aumentó de 621 a 4.600. Esto significó que a mediados de 2025 uno de cada tres anuncios de contratos se dirigía a extranjeros, frente a solo el 7% en 2024", indica el informe del DIIS.
Según el Africa Centre for Strategic Studies, con sede en Washington, a través de una opaca red de reclutadores en línea Rusia ha montado discretamente un canal que conduce a miles de africanos de casi todos los países del continente hacia el frente y las fábricas que sostienen el esfuerzo bélico de Moscú en Ucrania.
"No era este el destino para el que creían haberse apuntado los jóvenes africanos. Muchos buscaban empleo, formación u oportunidades en el extranjero. Atraídos por promesas de salarios que les cambiarían la vida, se encontraron atrapados en una guerra lejos de sus países de origen", señaló el Africa Centre.
Engañados por los reclutadores de Moscú, algunos han sido obligados a alistarse y enviados bajo la amenaza de las armas al frente, donde las tasas de bajas son excepcionalmente altas, según el Africa Centre.
El líder de la mayoría en la Asamblea Nacional de Kenia, Kimani Ichung’wah, declaró en febrero que, una vez que llegan a Rusia, estos reclutas "básicamente solo reciben un arma para ir a morir".
Otros han quedado atrapados en fábricas de drones, como la Zona Económica Especial rusa de Alabuga (ASEZ), en Tartaristán, una república situada en la parte centro-oriental de la Rusia europea.
La ASEZ es un complejo industrial público-privado conocido ante todo por la producción de drones Shahed-136 para el ejército ruso.
El DIIS reveló que el reclutamiento ruso apunta cada vez más a mujeres jóvenes africanas, especialmente estudiantes nigerianas, para trabajar en fábricas de drones, incluida Alabuga, al servicio de la maquinaria bélica rusa.
Un "arma ideológica de daño de acción lenta"
La inteligencia militar ucraniana afirma que, a medida que se abren más Casas Rusas en África, el reclutamiento de Moscú en el continente no hará sino intensificarse.
El objetivo final, según la HUR, es "cultivar a toda una generación de africanos ideológicamente leales para ocultar la explotación colonial de sus países mientras se utiliza a la población como fuente barata de mano de obra militar".
"Un ejemplo ilustrativo es Sudán, donde grupos controlados por el Kremlin contaminaron recursos hídricos con mercurio debido a una explotación artesanal y depredadora de oro", señaló la HUR, subrayando que "una contaminación de esta magnitud no puede eliminarse en años, es un arma ecológica de daño de acción lenta".
"En este esquema, la población local se considera únicamente mano de obra barata, tanto en las empresas rusas dentro de los países africanos como en las fábricas de la propia Rusia, a donde acaban llegando los africanos tras la 'formación' en las 'Casas Rusas'."
Cuántos africanos han sido reclutados ya
En abril, la HUR desveló los planes del Kremlin para reclutar al menos a 18.500 mercenarios extranjeros para luchar contra Ucrania de aquí a finales de 2026.
El Centro Ucraniano para la Lucha contra la Desinformación afirmó que las Casas Rusas actúan como puntos clave dentro de esta infraestructura de reclutamiento en la sombra.
En junio, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania confirmó que al menos 2.965 ciudadanos de 36 países africanos habían participado en combates del lado de Rusia.
Según el Africa Centre, el reclutamiento de africanos se intensificó en 2024 y los reclutas africanos parecen ser asignados a roles especialmente prescindibles en el campo de batalla.
Esta conclusión se vio respaldada tanto por testimonios de supervivientes como por pruebas halladas por los investigadores, que mostraron que los africanos eran utilizados con frecuencia en asaltos de alto riesgo.
No todos los intentos de expansión han tenido éxito. En septiembre de 2024, las autoridades de Chad detuvieron a varios agentes rusos inmediatamente después de la ceremonia de apertura de una Casa Rusa prevista en Yamena, tras haber arrestado días antes a otros dos en el aeropuerto, un caso poco habitual de intervención gubernamental frente a los intentos de Rusia de reforzar su presencia.
Por otra parte, una investigación publicada en el medio nigeriano 'TheCable' identificó a 272 ciudadanos nigerianos que se habían alistado a través de canales vinculados, de los cuales se informó de la muerte de 55. El embajador ruso en Nigeria, Andrey Podyelyshev, desestimó en febrero las informaciones sobre reclutamientos por estos canales como "engañosas".
Varios estados africanos, entre ellos Kenia, Ghana y Nigeria, han exigido reiteradamente explicaciones a Moscú y han pedido el fin del reclutamiento ilegal de sus ciudadanos, pero el Ministerio de Exteriores ruso ha seguido ignorando estas demandas.
Preguntado por el reclutamiento engañoso de africanos para la guerra de Moscú en Ucrania, Peskov negó cualquier implicación y afirmó en mayo: "No tenemos constancia de ningún caso de este tipo".