En poco más de una década, decenas de miles de personas han evitado el cáncer de pulmón y otras enfermedades relacionadas con el tabaco gracias a la prohibición de fumar en bares y restaurantes, vigente desde 2012, según un estudio reciente.
La primera reforma que endureció la normativa sobre la protección de las personas no fumadoras la llevó a cabo el primer Gobierno de Viktor Orbán. La preparación del texto la dirigió el entonces secretario de Estado de Sanidad, Miklós Szócska, que asegura que todo el proceso tuvo que mantenerse en secreto incluso dentro del propio partido, porque el lobby del tabaco hizo todo lo posible por tumbar la propuesta.
"Vimos que el representante del lobby del tabaco se reunía con el del Ministerio de Economía en el restaurante italiano de la calle de mi despacho, así que sabíamos que esta cuestión no debía entrar en las consultas dentro de la administración pública", recordó el especialista en sanidad.
Los lobbistas también alegaban que miles de personas perderían su empleo, pero después se constató que las fábricas de tabaco recurrían a trabajadores temporales mal formados y aún peor pagados. Otro argumento era que la facturación de los negocios de hostelería se desplomaría, pero con el tiempo las cifras demostraron lo contrario. Es más, hoy la gran mayoría de los fumadores agradece que su ropa no apeste después de tomar un café.
Las cifras hablan por sí solas
Sin embargo, la reforma legal iba mucho más allá de unos cuantos jerséis. El grupo de investigación HUN-CANCER EPI analizó una enorme cantidad de datos y concluyó que entre 2011 y 2023, en el caso de las personas de mediana edad, el número de tumores asociados al tabaco se redujo a la mitad.
En declaraciones a 'Euronews', Bogos Krisztina, directora general del Instituto Nacional de Neumología Korányi, explicó además que hay grupos de edad en los que la desaparición prácticamente total del tabaquismo pasivo ha dado resultados aún más espectaculares.
Y en este caso no se trata solo del cáncer de pulmón, sino también por ejemplo de los tumores de cabeza y cuello, de laringe y de esófago, que guardan una relación directa con el consumo de tabaco. Estas enfermedades afectaban antes sobre todo a los hombres, pero hoy ya no hay diferencias entre sexos.
Los legisladores ganaron la batalla, pero no la guerra. Pese a las subidas de precio y a las prohibiciones, el hábito de fumar no ha desaparecido, solo se ha transformado. Sobre todo los más jóvenes se han pasado a los productos de tabaco calentado, de moda y capaces de sortear la ley, y a los cigarrillos electrónicos con sabores. Y son igual de perjudiciales que los productos de tabaco, no solo para quien los consume, sino también para su entorno.
Y lo cierto es que, entre los distintos factores de riesgo, el tabaco es responsable del 20% de la aparición de tumores, en segundo lugar se sitúa la obesidad y en tercer lugar el consumo excesivo de alcohol.