Publicaciones virales sobre la apertura de la frontera española impulsaron a miles de marroquíes hacia Ceuta, evidenciando graves fallos de control. Varios inmigranbtes cuentan que les dijeron que podían pasar y que no fueron las mafias las que les condujeron a la zona.
Todo comenzó con publicaciones en Instagram que sugerían que la frontera de España con Marruecos estaba abriéndose. Después llegaron usuarios de Facebook rastreando las patrullas de la guardia costera y vídeos de TikTok que mostraban por dónde nadar. Tras numerosas publicaciones y comentarios, miles de marroquíes se convencieron de que Europa estaba de repente al alcance de la mano.
En cuestión de horas, los jóvenes empezaron a dirigirse hacia la frontera con el enclave español de Ceuta, en el norte de África. Autobuses abarrotados llegaban a la ciudad marroquí vecina de Fnideq. Los trenes de cercanías se llenaron. Los taxis también.
Cuando las autoridades reaccionaron, se calculaba que unas 60.000 personas habían llegado a Ceuta en apenas unos días, la mayor oleada migratoria entre Marruecos y España en años. Más de 80 migrantes murieron a ambos lados de la frontera, entre ellos algunos que se ahogaron y otros que fallecieron en una avalancha, según las autoridades.
Casi todos los inmigrantes supervivientes regresaron poco después, pero las consecuencias de los acontecimientos de la semana pasada perdurarán.
Los rumores comenzaron en las redes sociales
En la ciudad marroquí de Larache, a unos 150 kilómetros de Ceuta, tres amigos vieron un vídeo publicado por una cuenta de Instagram llamada Haraga Ceuta en el que se afirmaba que la frontera estaría abierta. Haraga hace referencia en dialecto marroquí a los jóvenes migrantes que destruyen su documentación e intentan cruzar ilegalmente a Europa. La publicación convenció a Anas Amrani, Yahya Harak e Ismail Atik de que valía la pena arriesgarse a emprender el viaje.
Para los inmigrantes que esperaban alcanzar territorio español, la ruta más habitual comienza en Fnideq, desde donde muchos intentan el nado de unos cinco kilómetros bordeando el espigón fronterizo. Otros parten desde el pueblo cercano de Belyounech.
Un vídeo de TikTok trazó la ruta exacta que debían seguir los nadadores. En grupos de Facebook como Fnideq Bab Sebta, los usuarios compartían capturas de pantalla de plataformas de seguimiento de embarcaciones para identificar los momentos en que las patrullas de la guardia costera parecían menos numerosas. Algunos pedían consejo sobre el uso de botes inflables. Otros anunciaban la venta de trajes de neopreno.
"Vi en internet que la frontera estaba abierta y decidí ir", dijo Omar Danbor, de 17 años y vecino de Fnideq, mientras caminaba agotado de vuelta por la costa.
No está claro quién estaba detrás de las afirmaciones de que la frontera estaba abierta ni quién operaba muchas de las cuentas en redes sociales, varias de las cuales fueron eliminadas poco después de los cruces. Associated Press (AP) contactó con varias cuentas pero no obtuvo respuesta.
El caos en el espigón
Cuando los inmigrantes llegaron a las costas de Ceuta, el caos más absoluto estalló en el estrecho espigón de hormigón por el que muchos intentaron acceder a tierra.
Según varios migrantes entrevistados por la AP, la gente se abalanzó al mismo tiempo sobre las resbaladizas rocas, empujándose y trepando unos sobre otros. Varios dijeron haber visto cómo algunas personas caían al agua y quedaban atrapadas bajo las demás, sin poder salir a la superficie mientras los migrantes pugnaban por alcanzar tierra.
"Pisé la cara de un hombre muerto mientras salía. Que Dios me perdone a mí y a todos aquellos cuyos cuerpos fueron encontrados", dijo Lahcen Kalouch, un migrante marroquí que llegó a Ceuta antes de regresar a su país destrozado.
Al menos 72 personas murieron en el lado español de la frontera. Otras 11 murieron en el lado marroquí.
Decenas de miles de migrantes han regresado desde entonces a Marruecos, bien tras ser expulsados o tras marcharse por iniciativa propia ante la falta de alojamiento, comida y agua en Ceuta.
Algunos malinterpretaron las nuevas medidas migratorias de España
Algunos migrantes malinterpretaron los últimos cambios legislativos en España, entre ellos las medidas de regularización migratoria del presidente del Gobierno Pedro Sánchez y una sentencia judicial que limita la capacidad de las autoridades para devolver de forma inmediata a los migrantes que nadan hasta Ceuta.
Los recientes esfuerzos de Sánchez por regularizar la migración estaban destinados únicamente a personas que ya residían en España antes del 1 de enero, la mayoría de las cuales proceden de América Latina y entraron legalmente en España pero permanecieron más tiempo del permitido por sus visados. Sin embargo, algunos en Marruecos malinterpretaron su política, creyendo que se les permitiría quedarse. Esa creencia se difundió por internet.
"Pedro Sánchez es un mentiroso. Nos dijo que si veníamos, conseguiríamos trabajo y papeles, pero nos devolvieron", dijo Adam Assil, un migrante de Casablanca, pese a que Sánchez nunca hizo tal promesa.
Aunque los intentos de llegar a Ceuta son habituales, los activistas en favor de los migrantes señalaron que este episodio fue diferente por la forma en que los rumores se propagaron en internet, animando a miles de personas a dirigirse al enclave al mismo tiempo en lugar de hacerlo en grupos más pequeños y dispersos.
Los fallos se produjeron a ambos lados de la frontera
Las autoridades marroquíes afirmaron que la oleada migratoria no fue espontánea. El Ministerio del Interior culpó a la "explotación del espacio digital" y a "la difusión de desinformación". Los responsables no aportaron pruebas, pero dijeron que se había abierto una investigación. El Gobierno español hizo declaraciones similares.
Los responsables de Ceuta aseguraron haber alertado al Gobierno español de un aumento de llegadas antes de la avalancha masiva del jueves. El Ministerio del Interior español afirmó el lunes que no había recibido "ningún informe ni aviso sobre la llegada masiva de personas a Ceuta", y elogió la cooperación con las autoridades marroquíes para devolver a la mayoría de los migrantes.
"Nadie ha explicado cómo estas personas lograron traspasar la frontera", señaló Mustapha Azaitraoui, geógrafo marroquí especializado en dinámicas migratorias. "Si un gran grupo de personas puede cruzar la frontera en estas circunstancias, sugiere un problema de seguridad más amplio que aún no se ha reconocido públicamente."
Los inmigrantes rechazan las acusaciones de contrabando del Gobierno
Tanto Marruecos como España culparon de la crisis de Ceuta a los traficantes de personas y a las redes de tráfico ilícito, afirmando que grupos criminales organizados alentaron los cruces masivos. Sin embargo, los migrantes marroquíes que regresaban y fueron entrevistados por la AP rechazaron en su mayoría esa explicación.
"Nadie me trajo de contrabando. Quise ir por propia voluntad, pero ese país no merece tanto sacrificio", dijo Kalouch. "No hay mafias. La frontera estaba abierta y crucé. Pero ahora me arrepiento", dijo Danbor, con la ropa aún mojada tras el viaje de regreso.
El Ministerio del Interior español afirmó que las investigaciones sobre las redes de tráfico ilícito están en curso y señaló que España y Marruecos han llevado a cabo operaciones conjuntas contra los grupos de traficantes. El Ministerio del Interior marroquí no respondió a las preguntas sobre las redes de tráfico ilícito.
La falta de empleo es un factor clave
Se prevé que la economía de Marruecos crezca un 4,5% este año, con grandes fábricas, puertos avanzados y ambiciones de convertirse en un centro regional para la industria del automóvil.
Sin embargo, para muchos jóvenes marroquíes, esa transformación no se ha traducido en empleo estable. El desempleo juvenil sigue siendo elevado, con un 37% de personas de entre 15 y 24 años sin trabajo. Entre los titulados universitarios, el desempleo roza el 20%. El sueño de la emigración se ve a menudo reforzado por las historias de familiares que se marcharon y regresaron con coches, ropa nueva y divisas extranjeras.
Uno de los que cruzaron la frontera era un joven de 16 años que creció a pocas decenas de kilómetros de Ceuta. Europa siempre había parecido un sueño lo bastante cercano como para verlo, aunque imposiblemente lejano.
Así que cuando vio una publicación en Facebook que sugería que la frontera estaba abierta y que miles de personas lo estaban consiguiendo, se sumó a la avalancha. Días después, estaba de vuelta en el lado marroquí, llorando mientras pedía dinero a desconocidos para pagarse un taxi a casa.
"Me dispararon gases lacrimógenos y me golpearon con porras. Allí no hay nada para mí", dijo el adolescente, que habló bajo condición de anonimato por temor a ser estigmatizado tras su fallido intento de cruzar la frontera. "Solo quería poder mantener a mi madre", dijo, secándose las lágrimas.