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Tensión en la frontera sur: la crisis migratoria de Ceuta ante la diplomacia y el pulso por el Estrecho

Soldados del ejército español bloquean el acceso a la playa a las personas que cruzan desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta, el viernes 31 de julio de 2026.
Soldados del ejército español bloquean el acceso a la playa a las personas que cruzan desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta, el viernes 31 de julio de 2026. Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Maria Muñoz Morillo
Publicado última actualización
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La entrada masiva de cerca de 70.000 personas desde Marruecos en la ciudad autónoma en unas horas abre interrogantes sobre las causas reales del colapso fronterizo, las tensiones diplomáticas con Rabat y Washington, y el papel estratégico del estrecho de Gibraltar.

La crisis de los migrantes en la que se ha visto envuelta Ceuta comenzó a gestarse el pasado miércoles y explotó el jueves cuando decenas de miles de personas accedieron ilegalmente al enclave español y que obligaron al Gobierno a desplegar al Ejército.

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Cerca de 70.000 personas-según datos de las Fuerzas de Seguridad del Estado- cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta en lo que constituye la mayor entrada masiva de inmigrantes registrada en territorio español. Las imágenes mostraron a miles de personas nadando, bordeando espigones o descendiendo por zonas escarpadas para acceder a la ciudad autónoma.

El desbordamiento provocó una situación de caos que obligó a movilizar recursos policiales, militares y humanitarios de emergencia. La mayoría de las personas que asaltaron la frontera regresaron a Marruecos a las horas ante la falta de alojamiento y recursos básicos, aunque, según denuncian los ciudadanos, centenares permanecen aún en la ciudad autónoma.

Entre las críticas de Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta y la petición de un cambio en la ley de extranjería para permitir las devoluciones en caliente de quien cruze a nado, España y Marruecos alcanzaron un acuerdo en tiempo récord para agilizar las repatriación de los migrantes ante la situación de emergencia y caos causado en la pequeña ciudad, de apenas 80.000 habitantes.

Soldados del ejército español junto a migrantes que cruzaron a nado desde Marruecos hasta el enclave español de Ceuta, el sábado 1 de agosto de 2026.
Soldados del ejército español junto a migrantes que cruzaron a nado desde Marruecos hasta el enclave español de Ceuta, el sábado 1 de agosto de 2026. Foto AP/Antonio Sempere

El Gobierno español y las autoridades marroquíes han atribuido la avalancha a rumores difundidos en redes sociales —que aseguraban que una reciente sentencia del Tribunal Supremo impedía las devoluciones inmediatas— y a la actuación de mafias de tráfico de personas. Rabat resumió la situación como "mafias, desinformación y malentendidos".

Lo que ninguna de las dos partes explicó de forma satisfactoria es por qué según reportes en la zona, las fuerzas de seguridad marroquíes permitieron inicialmente que grupos multitudinarios avanzaran sin obstáculos hacia la frontera, ni cómo miles de personas procedentes de Casablanca, Rabat, Tánger y Marrakech pudieron desplazarse hasta el norte sin que se cerraran accesos ni vías de comunicación. La actitud inicial de los agentes marroquíes —que detuvieron el flujo horas después mediante una decisión aparentemente política— ha alimentado las sospechas de una operación coordinada desde dentro. La avalancha comenzó el 30 de julio, día que conmemora la entronización de Mohamed VI y fiesat nacional en el país.

'The New York Times' se hizo eco de varios jóverenes que explicaban cómo las autoridades del país africanos les animaban a cruzar a la ciudad española. "Alaoui, de 26 años, contó que, cuando su grupo se acercaba a la frontera el jueves, unos agentes de la Policía marroquí les indicaron la dirección correcta. No paraban de decir: ve por ahí, ve por ahí", reporta el medio estadounidense.

Inmigrantes que cruzaron a España son escoltados por soldados españoles hacia la frontera hispano-marroquí para su retorno a Marruecos el 2 de agosto de 2026.
Inmigrantes que cruzaron a España son escoltados por soldados españoles hacia la frontera hispano-marroquí para su retorno a Marruecos el 2 de agosto de 2026. AP PhotoFoto AP/Bernat Armangue

La Guardia Civil detectó agentes de Inteligencia de Marruecos entre los inmigrantes

Más allá de las versiones oficiales, el análisis de las cámaras térmicas y de alta definición desplegadas en los espigones y el perímetro fronterizo de Ceuta ha aportado una prueba determinante. Según informó 'El Español', las imágenes captadas por la Guardia Civil demuestran que agentes del servicio de información de Marruecos se infiltraron activamente entre las masas de personas que rebasaron los controles.

Los analistas del Instituto Armado identificaron a varios efectivos de la inteligencia marroquí operando sobre el terreno, vestidos de paisano e integrados entre los grupos de inmigrantes, realizando labores de guía, toma de datos y coordinación visual del cruce.

Un migrante que ha cruzado a España desde Marruecos bebe agua repartida por soldados españoles en el enclave español de Ceuta, el domingo 2 de agosto de 2026.
Un migrante que ha cruzado a España desde Marruecos bebe agua repartida por soldados españoles en el enclave español de Ceuta, el domingo 2 de agosto de 2026. Foto AP/Antonio Sempere

Este hallazgo parece descartar la tesis de un fenómeno espontáneo impulsado únicamente por rumores en redes sociales y apunta a una operación con componentes de inteligencia estatal.

Los servicios de Inteligencia españoles, además, habían alertado al Gobierno días antes de que se avecinaba una crisis en Ceuta coincidiendo precisamente con la Fiesta del Trono marroquí. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska ha seguido fiel al discurso del Gobierno central insistiendo en que Marruecos era "un socio fiable" y descartando las advertencias.

¿Quién movió los hilos dentro de Marruecos?

Según el diario español 'The Objective', que cita fuentes marroquíes conocedoras de las estructuras de poder del reino, el hombre señalado como posible cerebro de la operación es Fouad Ali El Himma, conocido en determinados círculos como el 'virrey' de Marruecos. Consejero y amigo personal del rey Mohamed VI desde su época en el Colegio Real, antiguo alto cargo del Ministerio del Interior y creador del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) en 2008, El Himma habría utilizado el descontrol migratorio con un doble objetivo: debilitar al Gobierno de Aziz Akhannouch —que no se presentará a las elecciones de septiembre— y reforzar la posición del PAM de cara a los comicios del 23 de septiembre.

La elección del momento no sería casual. Mohamed VI pronunció su discurso del 27º aniversario de su llegada al trono la noche del miércoles, presentando una imagen de estabilidad y progreso. Horas después, miles de marroquíes intentaban abandonar el país por Ceuta. El contraste entre el discurso oficial y las imágenes en la frontera era, según esta lectura, el verdadero mensaje de la operación.

El precedente de 2021 refuerza esta hipótesis. Entonces, cerca de 10.000 personas entraron en Ceuta después de que las fuerzas marroquíes relajaran la vigilancia durante la crisis diplomática provocada por la hospitalización en España del líder del Frente Polisario Brahim Ghali. Aquella operación demostró que Rabat puede activar y detener la presión migratoria como instrumento político.

Soldados del Ejército español se desplazan en vehículos militares tras haber sido desplegados en el enclave español de Ceuta, el jueves 30 de julio de 2026.
Soldados del Ejército español se desplazan en vehículos militares tras haber sido desplegados en el enclave español de Ceuta, el jueves 30 de julio de 2026. Foto AP/Antonio Sempere

La inmigración como moneda de cambio y el papel de Pedro Sánchez en las relaciones de España con el reino marroquí

España acumula una larga historia de tensiones migratorias en su frontera sur, pero la crisis de Ceuta no puede entenderse sin la historia común de favores y fricciones entre Madrid y Rabat, ni sin los choques entre el Gobierno de Pedro Sánchez y sus socios europeos en materia de inmigración.

En 2022, Sánchez reconoció el plan de autonomía marroquí para el Sáhara Occidental, apoyado por Estados Unidos, lo que supuso un giro histórico respecto a la posición tradicional española de neutralidad. La decisión fue celebrada en Rabat y criticada ampliamente en España, incluido el Frente Polisario y sectores del propio arco parlamentario que sustenta al Ejecutivo.

La regularización masiva de inmigrantes impulsada por el Gobierno español ha generado además un conflicto abierto con 22 países de la Unión Europea, cuyos líderes han firmado una carta vinculando explícitamente esa política con el llamado efecto llamada y con la crisis de Ceuta. Meloni, desde Italia, justificó la carta colectiva señalando que "la defensa de las fronteras es una responsabilidad común". Precisamente Italia puso en marcha la semana pasada controles Schengen más férreos para ciudadanos no comunitarios procedentes de España.

Cabe destacar que la Unión Europea ofreció desplegar la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Fontrex) en Ceuta ante la gravedad de la situación, ofrecimiento rechazado por el Gobierno español.

Por su lado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el retorno a Marruecos de la mayoría de quienes cruzaron, pero la tensión entre Madrid y Bruselas sigue siendo elevada.

Pedro Sánchez envió una misiva a Bruselas criticando la "insolidaridad" de algunos socios de la UE, en la carta no había ninguna mención a la responsabilidad de Marruecos en la crisis. El líder socialista solicitó también una videoconferencia de urgencia de los ministros de Interior de los Estados miembros.

La mano de Trump: hechos y contexto del factor Washington

Días antes de la crisis de Ceuta, el presidente Donald Trump envió un mensaje a Mohamed VI con motivo del Día del Trono en el que reafirmó el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y calificó la propuesta de autonomía marroquí como "la única base para llegar a una solución justa y duradera". Esto se producía días después de que Marruecos nombrase una de sus principales autovías en honos al presidente estadounidense.

En abril de 2026, una comisión del Capitolio aprobó una propuesta presupuestaria que incluía una recomendación —sin carácter vinculante— instando al servicio diplomático de Estados Unidos a abrir el debate sobre Ceuta y Melilla por encontrarse, según el texto, en "territorio marroquí". La propuesta recibió 35 votos a favor, todos republicanos, y 27 en contra.

El congresista republicano Thomas Massie fue el único de su partido que votó en contra de la propuesta presupuestaria sobre Ceuta y Melilla. En la red social X, Massie advirtió a sus compañeros de partido que no cayeran en "la falsa indignación" sobre la crisis migratoria, señalando que ellos mismos habían votado a favor de esa transferencia simbólica de soberanía semanas antes.

La excongresista Marjorie Taylor Greene fue más directa: "Los republicanos pagaron 40 millones de dólares de impuestos a Marruecos para invadir España. Y luego fingieron que las fronteras les importaban".

Durante la crisis vivida en Ceuta, la Administración Trump ha usado su altavoz para alertar de los riesgos de la inmigración ilegal y de las leyes que no actúan contra los flujos de migrantes y ha culpado a la "extrema izquierda" de la situación. Una de las pocas voces que puso el foco en la responsabilidad de Marruecos fue Anna Paulina Luna, miembro de la Cámara de Perepsentantes representando al Partido Republicano,

El acercamiento del Partido Republicano a Marruecos responde, según el corresponsal David Alandete, a una lógica estratégica clara: Rabat ha demostrado estar dispuesto a hacer prácticamente todo lo necesario para reforzar su relación con Washington, desde reconocer a Israel hasta permitir que el puerto de Tánger sea utilizado por barcos que transportan armamento, dar el nombre de Donald Trump a una carretera en el Sáhara Occidental y colaborar militarmente donde se le requiera.

Mientras, el Gobierno de Pedro Sánchez se ha convertido desde 2018 en un aliado incómodo para Washington, marcado por el enfrentamiento constante en cuestiones como el conflicto en Gaza, el gasto en la OTAN o el reconocimiento de Palestina. Según Alandete, nadie duda en Washington de que Marruecos utiliza periódicamente la inmigración irregular como instrumento de presión, pero no existe voluntad política de respaldar a Sánchez frente a Rabat.

Un apunte histórico de referencia: en 1967, el dictador Francisco Franco advirtió en una carta al presidente estadounidense Lyndon B. Johnson de los riesgos de rearmar a Marruecos, describiéndolo como una nación "agresiva y desestabilizadora". Décadas después, Adolfo Suárez respondió a las amenazas marroquíes de anexión de Ceuta y Melilla con una advertencia directa: "Sabes que podemos bombardear Rabat en 48 horas". Dos estilos de gestión de la presión del vecino del sur que contrastan con la posición del Ejecutivo actual.

La situación estrategica de Gibraltar y la hipotésis geopolítica: ¿Y si lo que está en juego es el control del paso?

Varios analistas geopolíticos europeos, entre ellos el francés Laurent Ozon y el historiador Édouard Husson, han apuntado en las últimas horas a una lectura más amplia de la crisis de Ceuta que va más allá de la inmigración o de las luchas de poder internas en Marruecos.

Su tesis central es la siguiente: con el estrecho de Ormuz en tensión tras el conflicto entre Israel e Irán, y con el mar Rojo y el canal de Suez bajo presión creciente, el estrecho de Gibraltar —cuyas aguas territoriales pertenecen íntegramente a España (pues no fueron cedidas en el Tratado de Utrecht)—adquiere un valor estratégico extraordinario como única vía de acceso segura al Mediterráneo para el tráfico marítimo internacional.

Según esta lectura, Estados Unidos e Israel buscarían asegurarse un corredor alternativo a través de Marruecos que no dependiera de España ni, por extensión, de la arquitectura de alianzas europeas. Ceuta, en ese escenario, sería una pieza clave: su control permitiría a Rabat —actuando como potencia delegada del eje Washington-Tel Aviv—disputar a España el dominio sobre la entrada al Mediterráneo.

Ozon señala además que los partidos de derecha antiinmigración europeos y determinados medios de comunicación estarían, consciente o inconscientemente, contribuyendo a aislar a España al centrar el debate exclusivamente en su política migratoria, sin poner en perspectiva el interés colectivo europeo en mantener la soberanía española sobre Ceuta.

Esta hipótesis, sin embargo, que circula con fuerza en ciertos círculos geopolíticos europeos, no cuenta por el momento con documentación oficial que la respalde. Debe leerse como un marco interpretativo propuesto por analistas.

Lo que sí es un hecho es que Marruecos invierte actualmente miles de millones de euros en la construcción de estadios para el Mundial de fútbol de 2030, al que España —con Sánchez como impulsor— le invitó a participar como coanfitrión, mientras su población se ve obligada a lanzarse a fronteras ajenas para "conseguir una vida mejor". El país alauímantiene una presión migratoria sistemática sobre las fronteras españolas que utiliza con regularidad como instrumento de negociación diplomática.

Agentes de la Policía española intervienen mientras unos migrantes cruzan desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta, el jueves 30 de julio de 2026.
Agentes de la Policía española intervienen mientras unos migrantes cruzan desde Marruecos hacia el enclave español de Ceuta, el jueves 30 de julio de 2026. Foto AP/Antonio Sempere

Una crisis cerrada pero no finalizada

La crisis de Ceuta no es un fenómeno aislado. Es el último eslabón de una cadena que incluye el precedente de 2021, la claudicación española sobre el Sáhara, el espionaje con el software Pegasus a teléfonos del Gobierno español desde Marruecos, las alertas ignoradas del CNI, la regularización masiva de inmigrantes y el progresivo deterioro de la posición de España en sus relaciones con Washington y Bruselas.

Lo que está claro, más allá de las teorías, es que Marruecos ha demostrado una vez más que puede abrir y cerrar el grifo migratorio a voluntad; que, segúbn fuentes policiales de Inteligencia, el Gobierno español fue advertido y no actuó; que al menos 88 personas han perdido la vida en el intento de cruzar y que centenares siguen en Ceuta sin que haya una solución a corto plazo. Multitud de ciudadanos han expresado su malestar por la respuesta del Gobierno ante una situación que no es nueva y han expresado sentirno inseguros y desprotegidos.

Los habitantes de Ceuta se manifiestan contra la llegada del político español de extrema derecha Alvise Pérez al enclave español de Ceuta, el sábado 1 de agosto de 2026.
Los habitantes de Ceuta se manifiestan contra la llegada del político español de extrema derecha Alvise Pérez al enclave español de Ceuta, el sábado 1 de agosto de 2026. Foto AP/Bernat Armangue

También el rey Felipe VI quiso mandar un mensaje de apoyo a los ceutíes y expresó su "indignación" y recordó que "el Estado debe velar la seguridad de Ceuta y Melilla".

La pregunta que queda en el aire —y que los próximos meses tendrán que responder— es si España tiene todavía capacidad, y voluntad política, de gestionar su frontera sur sin depender de la buena voluntad de Marruecos y si el conglomerado europeo se mantendrá como un bloque cuando situaciones como la de Ceuta se repitan, en España o en cualquier otro punto caliente del continente. La historia reciente sugiere que esa dependencia se ha ido consolidando, elección tras elección, cesión tras cesión.

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