Un grupo de estudiantes se concentró ante la principal base de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Corea del Sur y alertó de que la presencia militar estadounidense en Gwangju podría complicar el gran proyecto de fabricación de chips que Seúl tiene previsto en la zona.
Un grupo de ocho estudiantes surcoreanos que participaban en protestas permanecía detenido y bajo investigación el miércoles tras intentar irrumpir en una base aérea estadounidense, según la Policía surcoreana y el Ejército de Estados Unidos.
La Unión de Estudiantes Progresistas Universitarios de Corea publicó en redes sociales imágenes de la protesta que llevó a cabo el martes frente a la base aérea de Osan, situada unos 50 kilómetros al sur de Seúl.
Los miembros se concentraron frente al principal centro de operaciones de la Fuerza Aérea estadounidense en Corea del Sur y sostienen que la presencia militar de Estados Unidos en la ciudad meridional de Gwangju podría complicar el gran proyecto de fabricación de chips que Seúl tiene previsto allí.
Según un comunicado del Ejército estadounidense enviado a la agencia AFP, ocho personas fueron detenidas el martes después de que "intentaran entrar ilegalmente en la base aérea de Osan a través de la puerta principal de la instalación".
El texto añadía que las fuerzas armadas "los trasladaron a la Policía Nacional de Corea, que ha asumido su custodia y está llevando a cabo los procedimientos de investigación pertinentes".
La Policía surcoreana indicó a AFP que los estudiantes permanecen bajo detención, pero se han negado a hablar durante los interrogatorios.
El grupo de estudiantes, en un comunicado publicado en Facebook, condenó la "interrupción" por parte del Ejército estadounidense de un proyecto de clúster de semiconductores previsto para Gwangju.
Corea del Sur se ha beneficiado enormemente del auge de la inteligencia artificial, que está impulsando los beneficios de las empresas fabricantes de semiconductores, en particular SK hynix y Samsung Electronics.
La base aérea militar de Gwangju es el lugar designado para un nuevo centro de fabricación de 800 billones de won (485.000 millones de euros) de ambas compañías.
La oficina del presidente informó el mes pasado de que Seúl y Washington han iniciado consultas sobre el traslado del aeropuerto, parte del cual es utilizado por el Ejército estadounidense.
Washington mantiene alrededor de 28.500 soldados desplegados en Corea del Sur para reforzar la defensa de Seúl frente a las amenazas militares de Pionyang.
La presencia militar estadounidense ha alimentado desde hace tiempo el sentimiento antiestadounidense en algunos sectores, con cuestiones que incluyen la explotación de mujeres coreanas que trabajan en poblaciones cercanas a las bases al servicio de las tropas de Estados Unidos.
En 2019, casi 20 estudiantes surcoreanos vinculados a un grupo pro-Pionyang irrumpieron en la residencia del embajador estadounidense en Seúl.
Cuatro de ellos fueron arrestados por esta aparente protesta contra las exigencias de Washington de que Seúl aumentara sus contribuciones a los costes de la defensa de Corea del Sur.