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Europa podría tener vuelos eléctricos cortos en menos de 4 años

Recreación digital del avión eléctrico E9X de Elysian.
Recreación del avión eléctrico E9X de Elysian. Derechos de autor  Elysian Aircraft
Derechos de autor Elysian Aircraft
Por Angela Symons
Publicado última actualización
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"Los vuelos eléctricos e híbridos son una pieza clave para que los trayectos de corta distancia sean más sostenibles y dependan menos del queroseno importado".

Los viajeros europeos podrían volar en aviones eléctricos en algunas de las rutas más populares del viejo continente a principios de la década de 2030, gracias a los rápidos avances tecnológicos.

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"Muchas personas siguen pensando que los aviones que funcionan con baterías son un sueño lejano", afirma Carlos López de la Osa, responsable técnico de aviación en la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E). "Pero los vuelos eléctricos e híbridos son una parte fundamental de la solución para que los desplazamientos de corta distancia sean más sostenibles y dependan menos del queroseno de aviación importado".

Con los precios de la energía aún volátiles debido a las tensiones en Oriente Medio, los vuelos eléctricos sin combustible son una perspectiva cada vez más atractiva. Además de proteger a los pasajeros frente a las sacudidas en el precio de los combustibles fósiles, generan menos contaminación atmosférica y acústica y podrían conectar zonas remotas a menudo ignoradas por los grandes operadores de reactores comerciales.

¿Qué rutas aéreas europeas podrían electrificarse?

Las empresas emergentes europeas compiten por desarrollar aviones eléctricos capaces de cubrir distancias de hasta 500 km.

Según un análisis de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA), esto les permitiría operar en una cuarta parte de las rutas aéreas de Europa, incluidas algunas de las más populares del continente.

Entre las rutas potenciales que se sitúan dentro del rango de 500 km figuran Londres-Dublín, Atenas-Santorini, Barcelona-Ibiza, Niza-Córcega y Roma-Cerdeña.

Aunque Francia ha puesto el foco en los vuelos de corta distancia prohibiendo las rutas en las que una alternativa ferroviaria tarda menos de 2,5 horas, y España ha propuesto una prohibición similar, trayectos como estos, que conectan islas o cruzan masas de agua, no pueden sustituirse de forma realista por el ferrocarril. Los aviones eléctricos podrían contribuir a reducir las emisiones en estos viajes, en los que volar seguirá siendo previsiblemente una de las pocas opciones prácticas.

La empresa emergente alemana Vaeridion calcula que sus aviones eléctricos podrían llegar a operar por menos de 0,50€ por pasajero-kilómetro, un nivel comparable al de un billete de tren en primera clase. El precio futuro de los billetes dependerá también de las tasas aeroportuarias, los impuestos y las estrategias tarifarias de las aerolíneas.

Vaeridion está construyendo un avión eléctrico de nueve plazas que prevé certificar para el transporte de pasajeros en 2030. La compañía ha obtenido compromisos de aerolíneas y operadores de reactores para comprar 100 aparatos.

El reducido tamaño de los aviones eléctricos de primera generación hace improbable que compitan con los reactores comerciales y, en lugar de servir de inmediato las rutas habituales de corta distancia, se utilizarán inicialmente para conectar regiones rurales que no cuentan con vuelos regulares.

¿Hasta qué punto son ya una realidad los vuelos comerciales eléctricos?

Durante mucho tiempo, el peso de las baterías hizo inviable la aviación eléctrica, pero los rápidos avances tecnológicos están ayudando a resolver este problema.

Los progresos en motores eléctricos, integración de baterías y diseño de aeronaves han mejorado de forma significativa las perspectivas de la aviación eléctrica. Sin embargo, la densidad energética de las baterías sigue determinando el peso, el tamaño y el alcance de los aviones totalmente eléctricos.

Aunque los grandes actores del sector se han quedado rezagados en el desarrollo del vuelo eléctrico, y Airbus ha retrasado recientemente su proyecto de avión de cero emisiones, los innovadores europeos están cubriendo ese vacío.

Las estrictas políticas climáticas, las rutas regionales más cortas y una densa red de aeropuertos pequeños convierten a Europa en el banco de pruebas perfecto para los aviones impulsados por baterías.

En colaboración con KLM, la empresa aeroespacial neerlandesa Elysian Aircraft está desarrollando un avión eléctrico de baterías de gran tamaño, diseñado para transportar a 90 personas en distancias de hasta 1.000 km a partir de 2035.

Por su parte, la empresa emergente francesa Aura Aero está desarrollando un avión regional híbrido-eléctrico de 19 plazas con un alcance de hasta 1.500 km. Su objetivo es obtener la certificación a finales de 2029 y, posteriormente, aumentar la producción para fabricar aeronaves de entre 40 y 90 plazas.

"Ser híbrido ayudará a que nuestro avión vuele más lejos, pero aun así reduce las emisiones hasta en un 80%, y puede utilizar con facilidad combustible de aviación sostenible (SAF) en lugar de queroseno convencional", explica Antoine Toulemont, asesor de asuntos europeos de la compañía. "Incluso con los precios actuales del combustible, estimamos una reducción del 50% en los costes operativos directos".

Recreación del avión eléctrico E9X de Elysian.
Recreación del avión eléctrico E9X de Elysian. Elysian Aircraft

¿Son los vuelos eléctricos una opción de viaje ecológica?

Aunque se espera que el SAF desempeñe un papel importante en la descarbonización de los vuelos de larga distancia al reducir la dependencia del queroseno convencional, la oferta sigue siendo limitada y los expertos han cuestionado las afirmaciones de sostenibilidad de sus productores.

Muchos sostienen que es poco probable que haya suministros verdaderamente sostenibles en cantidades suficientes para acompañar el crecimiento continuo de la aviación, por lo que la electrificación directa sería una opción más ecológica.

Pero incluso esta opción tiene matices, ya que, aunque los aviones eléctricos de baterías eliminan el uso de combustible durante el vuelo, su impacto climático global sigue dependiendo de cómo se genere la electricidad con la que se recargan y de las emisiones asociadas a la fabricación de las baterías y de otros componentes.

"El vuelo eléctrico será una parte esencial de un mundo de viajes bajo en carbono, especialmente cuando se trata de descarbonizar rutas como Londres-Dublín, que no pueden sustituirse fácilmente por otros medios", señala Anna Hughes, directora del grupo de campaña Flight Free UK.

"Pero debemos mantener un ojo en la realidad, este tipo de vuelo solo es neutro en carbono cuando se alimenta con energías renovables".

Con la demanda de energía llamada a aumentar a medida que avanza la electrificación, Hughes advierte de que "actividades no esenciales como volar" no deberían priorizarse frente a necesidades básicas como la calefacción de los hogares y la producción de alimentos.

"La realidad de descarbonizar los viajes será inevitablemente viajar mucho menos, invertir de forma intensa en el tren y solo después electrificar los vuelos que permanezcan", añade.

En julio, la Comisión Europea propuso ampliar la financiación para la descarbonización de la aviación, de modo que el apoyo pueda destinarse también al desarrollo de aviones eléctricos, además del SAF y de las aeronaves propulsadas por hidrógeno.

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